Tito Vilanova, el marqués del fútbol que disfrutó entrenando a su Barcelona
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DIRIGIÓ A MESSI, PIQUÉ Y CESC EN EL CADETE

Tito Vilanova, el marqués del fútbol que disfrutó entrenando a su Barcelona

Nunca llegó a jugar partido oficial alguno con el primer equipo azulgrana, pero Tito Vilanova siempre llevó el barcelonismo corriendo por sus venas

Foto: Tito Vilanova, en una imagen de archivo (EFE)
Tito Vilanova, en una imagen de archivo (EFE)

Nunca llegó a jugar partido oficial alguno con el primer equipo azulgrana, pero siempre llevó el barcelonismo corriendo por sus venas. Tito Vilanova (1968, Bellcaire, Girona - 2014, Barcelona) fue un producto más de esa Masía a la que dieron forma jugadores como Ferrer, Amor, Busquets y, claro está, Guardiola. Su contacto con la Primera división tuvo lugar en el Celta y fue durante tres años (1992-1995), militando en diferentes equipos de Segunda como el Figueres, Badajoz, Mallorca, Lleida y Elche, para retirarse en la Gramanet.

Su inicio como entrenador fue en la cantera azulgrana, más concretamente en el equipo cadete en el que militaban Leo Messi, Gerard Piqué y Cesc Fábregas. Dos años después, una reestructuración de la cantera programada por Joan Laporta y fabricada por Sandro Rosell, terminó con Vilanova fuera del club azulgrana. En 2007 regresaría al equipo catalán de la mano de Pep Guardiola como ayudante del Barcelona B y así hasta que en julio de 2012 se hace cargo del primer equipo tras el adiós del actual entrenador del Bayern.

"Seguro que lo hace bien. El club ha acertado", comentó Pep en el momento en el que se conoció que su amigo iba a ser su sucesor en el cargo. Conectaba con los jugadores porque "le gustaba el fútbol, hablar de fútbol", comentaba Xavi, mientras que Iniesta le comparaba con "un libro por su carácter didáctico". Y es que Tito conectó con los jugadores desde el primer día. Imponía calma y tranquilidad ante el torbellino en el que ocasiones se convertía Guardiola.

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Conocido como el 'marqués' por compañeros y amigos por su gusto por un fútbol pulcro, aseado, con un césped en perfectas condiciones, un balón como debe ser e incluso eso de mancharse por culpa del barro. El cariñoso apelativo nació en su época de jugador en el Figueres. Su educación le llevó a granjearse el respeto de compañeros y rivales. Le gustaba estudiar al detalle los partidos y los rivales tanto en su época de jugador como entrenador, tal y como afirma Juande Ramos. "Era el típico jugador que llevaba en la frente marcado que su futuro iba a ser de entrenador".

El 17 de agosto de 2011 se vio envuelto en una polémica por la que jamás le hubiera gustado ser recordado. José Mourinho le busca y el encuentra en los instantes finales en la vuelta de la Supercopa. Una falta de Marcelo sobre Cesc originó una revuelta por la que el hombre tranquilo no tuvo más remedio que dejar de serlo. El técnico del Real Madrid decidió meter el dedo en pleno ojo del segundo técnico azulgrana, que se revolvió atizando un par de collejas al portugués.

El episodio le convirtió en portada en todo el mundo. Desagradable al máximo, el ataque siguió después en la rueda de Prensa, con Mourinho intentando menospreciar a Vilanova. El azulgrana calló, se mostró como había sido toda su vida, educado al máximo. Más adelante arreglaron una relación que se rompió por completo y fue gracias a un par de llamadas y mensajes lanzados por el ex del Real Madrid.

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Ya como máximo responsable técnico del Barcelona, Tito apuestó por la continuidad de lo hecho con Guardiola, pero dando sus pequeños toques, especialmente en la relación con los jugadores, a los que permitía más margen de maniobra que Pep Guardiola. Pese a las recaídas sufridas y su ausencia en determinados periodos de tiempos por culpa del cáncer en la glándula parótida, el equipo azulgrana gana la Liga y supera los cien puntos.

Con ánimo para seguir al frente del equipo, las fuerzas le abandonan en julio de 2013, momento en el que llega el Tata Martino. Vilanova emprende una cruel lucha por seguir con vida, pero su cuerpo ya no ha podido aguantar más este viernes, dejando al barcelonismo sin una de sus figuras más relevantes de la última década.

Pep Guardiola
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