la caída de un hombre acusado de secuestro

Juan Bautista Soler, el hijo de millonario que perdió todo lo que tuvo por culpa del fútbol

Juan Bautista Soler buscó la gloria y el dinero en el fútbol. En una situación angustiosa, ha sido acusado ahora de intentar secuestrar a su máximo acreedor

Foto: Juan Soler, a su salida del juzgado (EFE)
Juan Soler, a su salida del juzgado (EFE)

El partido se celebró el 27 de agosto de 2004 en el Estadio Luis II de Mónaco. Ganó el Valencia 2-1 la final de la Supercopa de Europa al Oporto, que unos meses antes, de la mano de Mourinho, había ganado la Champions League. Aquel día Juan Soler estaba en la zona vip del estadio monegasco. Aunque era el máximo accionista del club desde junio, no salió en la foto, y sí Jaime Ortí, presidente de la entidad. La mujer le hizo ver a Juan Soler que era él el que debía estar delante de los focos, que no podía estar en un segundo plano siendo el máximo accionista del club. Hizo caso a su compañera y el fútbol acabó siendo una tumba para él. 

En junio pasó a tener el control accionarial del Valencia –compró el paquete que estaba en manos de Paco Roig– y en octubre llegó el golpe de Estado. Era el dueño y ejerció como tal. Aquel mensaje que le lanzó su mujer al verse rodeada del apabullante glamour del Principado caló de inmediato. En octubre Jaime Ortí era presionado a dimitir y Juan Soler pasaba a convertirse en el nuevo presidente del Valencia.

Heredó un equipo campeón –en 2004 ganó Liga y Copa de la UEFA– que no supo manejar. Tiró de talonario desde el primer momento, pero el fútbol no es una ciencia exacta y con el tiempo se dio cuenta. Cuando aterrizó en la tierra, ya era demasiado tarde. Creyó que siendo el hijo de Bautista Soler Crespo, uno de los empresarios más ricos del país, sabría manejar el Valencia como una empresa más. El resultado final fue calamitoso y aún hoy en día se le culpa directamente de la caótica situación que vive la institución en la actualidad.

Juan Soler quiso edificar un club para colocarse a la par de Real Madrid y Barcelona. En 2004 el Valencia fue declarado mejor club del mundo con resultados en la mano, pero fue entonces cuando comenzó su cuesta abajo. Imparable. Ya su primera temporada estuvo cargada de problemas internos, mientras que a nivel deportivo el Valencia pasó de ser campeón a terminar séptimo en la Liga. Pero Juan Soler tenía un plan claro en su cabeza y no varió de dirección.

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El entonces presidente comenzó a renovar contratos a los jugadores. Al alza, por supuesto, y de larga duración. Y para reforzar la plantilla no escatimó esfuerzos, empezando por David Villa, siguiendo por Kluivert y acabando por Morientes, Joaquín, Juan Mata o Iván Helguera. Invirtió decenas de millones de euros en el campo, pagando fichas desorbitadas para un club como el Valencia. Pero los resultados nunca llegaron.

El proyecto más faraónico de Juan Soler lo sigue pagando el Valencia hoy en día. La construcción de un estadio 5 estrellas con el que apuntalar un proyecto ganador y competitivo. Fue su tumba… En noviembre de 2006 todavía pensaba que sería recordado como uno de los mejores presidentes de la historia del club. Fue entonces cuando dio a conocer la maqueta del que iba a ser nuevo estadio del Valencia. Un icono de la ciudad y una herramienta para incrementar los ingresos del club. Aseguró que el viejo Mestalla y sus terrenos serían vendidos, algo que a día de hoy no ha sucedido. La crisis inmobiliaria entró en acción y el plan de Soler se quedó en un simple sueño.

El caos se fue apoderando poco a poco del club. Con la construcción del nuevo estadio parada, la situación deportiva fue empeorando poco a poco. Y la crisis económica se instaló definitivamente en Mestalla. Tras años de bonanza, sin escatimar en gastos, Juan Soler tuvo claro que su cuenta atrás como presidente del Valencia se había puesto en marcha. La temporada 2007/2008 comenzó con el cese de Quique Sánchez Flores y la llegada de un Ronald Koeman que, al apartar a Cañizares, Albelda y Angulo, provocó en el vestuario un incendio de grandes consecuencias.

En marzo de 2008, Juan Soler decide dar un paso a un costado y presentar la dimisión de manera irrevocable. El desgaste físico y psicológico le había tocado de lleno y decidió que no merecía la pena sufrir de aquella manera. Cuando llegó al fútbol vio un título a escasos metros, algo que le cautivó –más a su mujer– y, cosas de la vida, meses después de su salida, el Valencia volvía a levantar un trofeo, la Copa del Rey, al imponerse al Getafe en la gran final. Fue actor secundario en el estadio Luis II de Mónaco y en el Vicente Calderón ni eso.

Fue entonces cuando decidió olvidarse del fútbol. En septiembre de 2008 vende 70.889 acciones a Vicente Soriano, el hombre al que presuntamente ha querido secuestrar. El precio de aquella operación ascendió a 85 millones de euros, una compra que se iba a realizar con cuatro pagarés. Meses después apareció en la vida del Valencia Inversiones Dalport, una empresa que quiso comprar a Soriano sus acciones. Este anunció en julio de 2009 que dicha empresa iba a invertir 500 millones, siendo el uruguayo Víctor Vicente Bravo la cara visible de la operación. Este desconocido prometió que compraría el 50,3 del accionariado a cambio de 200 millones. Pero eso nunca sucedió. Soriano no había pagado a Soler y este comenzó una guerra jurídica que todavía no ha vivido el último capítulo.

Víctor Vicente Bravo desapareció. Fue incapaz de cumplir su promesa y entonces se apuntó a que todo era un fraude en toda regla. El mesías sudamericano falleció años después en un accidente de tráfico en su país natal, según algunos allegados informaron en alguna red social. Una muerte que más de uno no se creyó… y continúa sin creerse.

El caso es que Vicente Soriano no pudo –ni ha podido– pagar a Juan Soler por sus acciones. Este vio cómo sus negocios se hundían y los acreedores comenzaban a llamar a su puerta. La guerra en los juzgados con Soriano ha vivido varios capítulos. Hace un año, el Tribunal Supremo dio la razón a Juan Soler, confirmando que Vicente Soriano e Inversiones Dalport tendrían que pagarle 39 millones de euros por incumplimiento del contrato de la venta de acciones. Estos ya fueron condenados por el Tribunal Supremo a pagar 20 millones a Soler por impago del primero de los cuatro pagarés por la venta de acciones del club.

Vicente Soriano no ha saldado su deuda con Juan Soler y este reclama lo que la justicia ratificó que es suyo. El primero maneja varias sociedades, pero ninguna está a su nombre. La crisis influyó lo suyo, pero al final ha sido el fútbol el que le ha llevado a la ruina, obligado, presuntamente, a contratar los servicios de un sicario para recuperar lo que le debe Vicente Soriano. Bautista Soler Crespo, una de las 20 personas más ricas de España, acudió ayer al domicilio de su hijo. Sus relaciones no son buenas desde que el patriarca se casó por segunda vez, algo que no aceptaron sus hijos. Estos, para que estuvieran tranquilos, recibieron del padre un talón con un buen puñado de millones. Juan creyó que invertir en el fútbol le daría grandeza y fortuna. Pero años después ha quedado demostrado que se equivocó...

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