FUE VÍCTIMA DE LAS MAFIAS DEL FÚTBOL

Alassane Diakité, el 'diamante negro' que lucha para proteger el sueño de los niños

El futbolista de Mali fue engañado por un mafioso que le prometió gloria. Una película dio a conocer su caso, de actualidad por la dura sanción de la FIFA al Barça

Foto: Alassane Diakité, dando instrucciones a niños (FOTOS: C.D. Canillas y Virginia Aguado)
Alassane Diakité, dando instrucciones a niños (FOTOS: C.D. Canillas y Virginia Aguado)

La lucha por ganar el triplete dejó de ser noticia en el Barcelona la pasada semana. Al menos quedó aparcada durante horas. La severa sanción impuesta por la FIFA al club blaugrana por cometer de manera reiterada infracciones en la inscripción de jugadores menores de edad ha devuelto a la actualidad un problema vigente. Un problema que un anónimo futbolista de Mali sufrió en propias carnes. Un caso que fue denunciado en una película en la que se contó la historia de Alassane Diakité, engañado por un agente que, como muchos, le sacó del bolsillo el poco dinero que tenía y que cuando llegó la hora de la verdad desapareció con la cartera llena.

Su caso es el de miles de niños. Su historia fue llevada a la gran pantalla en la película ‘Diamantes negros’, en la que se denunciaba el tráfico de jóvenes futbolistas africanos. Alassane viajó de Mali a Francia al calor de promesas cargadas de oro y fama. Todas falsas a cambio de 3.000 euros, toda una fortuna en su Bamako natal. Un supuesto agente le prometió una vida llena de gloria alrededor de un balón, pero cuando llegó el momento cumbre le abandonó a su suerte en un país desconocido para él. Gracias a un familiar que vivía en Madrid llegó a España. Su sueño era ser jugador del Real Madrid. Tras pasar por Lorca, Quintanar de Orden y Albacete, continúa su carrera en el C.D. Canillas. No alcanzó su gran sueño, pero seguro que hace soñar a muchos niños. Y eso sí que es triunfar.

En conversación con El Confidencial habla de su experiencia, de su presente y de la decisión que ha adoptado la FIFA. Con 17 años inició una aventura que no acabó como pensaba, pero ahora, con 23, ejerce de futbolista y, por encima de todo, trabaja para evitar que otros muchos jóvenes sean captados por las mafias del fútbol. Por las mañanas trabaja en las cocinas de un colegio de Barajas y las tardes las pasa en el C.D. Canillas, donde es integrante de su primer equipo, al mismo tiempo que entrena a niños del club. Le prometieron que le convertirían en un ‘crack’ mundial, pero cuando pagó a aquel agente sin escrúpulos, el sueño pasó a ser pesadilla. Y no quiere que a esos pequeños a los que entrena nadie les engañe. Les enseña, pero también les protege.

 

 

Ahora tiene una vida estable y gana lo suficiente para vivir e incluso para enviar dinero a su familia. Después de años de sufrimiento, Alassane comienza a sonreír. Sobre todo cuando piensa en lo útil que puede resultar su experiencia para evitar que los sueños de miles de jóvenes y niños sean rotos en mil pedazos por culpa de la maldad de agentes sin corazón ni valores. El jugador de Mali no va a parar en esta lucha; la película fue el comienzo, pero él continúa denunciando un problema que organismos y clubes aún tienen en su debe.

Subraya el maliense que “no tengo dudas de que sigue existiendo el tráfico de futbolistas. No conozco en profundidad el caso del Barcelona y no puedo opinar con conocimiento de causa, pero sí tengo claro que la FIFA gobierna el fútbol y es este organismo el que debe denunciar con dureza este tipo de situaciones. Insisto en que continúa existiendo este problema con muchos jóvenes futbolistas y a las pruebas me remito”.

Alassane cree que “seguramente los grandes clubes son los que más culpa tienen en esta cuestión. Continúa habiendo muchos jóvenes inocentes que llegan a un país de la mano de agentes que les engañan, tal y como me sucedió a mí. Esa es la raíz del problema. Me sorprende que clubes grandes hagan este tipo de cosas, porque son ellos los que tienen la capacidad para solucionar el problema de los niños. Que las mafias los capten es algo muy duro y los equipos poderosos son los que deben actuar en primera línea contra esto. En una palabra, deben dar ejemplo. Si no lo hacen, ¿a dónde vamos?”.

El futbolista del C.D. Canillas subraya que “casos parecidos al mío continúan dándose en todas partes. Africanos, latinos, emigrantes de cualquier nacionalidad… Sí, hay más casos en África porque los niños son más fáciles de captar que en otras partes. El africano tiene hambre y es más fácil de convencer por las mafias. El niño blanco tiene abogados y más medios a su alcance; es más complicado de engañar. Con nosotros, los africanos, todo es más fácil. Casos como el mío también se dan en América latina”.

Recuerda Alassane que “cuando la película vio la luz contacté con muchos jóvenes que vivieron una situación similar a la mía, pero muchos tienen miedo a hablar. Yo sufrí mucho, pero animo a todos los niños y jóvenes a que denuncien, que no tengan dudas al respecto. Deben hacerlo porque las mafias no pueden seguir actuando así. De todas maneras, también he de decir que hay muchos clubes inocentes que desde el minuto uno zanjan el problema y ése es el ejemplo a seguir”.

Alassane se ha convertido en una referencia. Le llaman de muchos lugares para que dé conferencias y hable de su caso, con el fin de mantener abierta su lucha y evitar que muchos jóvenes sufran una experiencia parecida a la suya. Dice que “en todas estas conferencias me encuentro algún caso similar al mío. Desde que mi vida se conoció a través de la película, me llegan muchas invitaciones y siempre conozco algún caso nuevo. Esto me da fuerza para continuar denunciando lo que sucede con los niños”.

Le duele especialmente que los más pequeños sean víctimas y asegura que “sigue habiendo muchos agentes que engañan a niños. Es más, hasta algunos padres entran en esta dinámica por necesidad. Siempre pensé que ya era futbolista aquel que tenía representante, pero me di cuenta de que no es así. El problema es que llega un momento en el que llegas a pensar que hay más representantes que jugadores; y muchos de ellos están haciendo un mal muy importante al fútbol. Es gente que juega con nuestros sentimientos, nuestras ilusiones y nuestra dignidad”.

Insiste en que el “daño moral que se hace a los niños es terrible. Juegas con él, con sus familias… Y al final pones en juego el buen nombre del fútbol. Y es un deporte que merece lo mejor porque cada vez se le presta más atención en todo el mundo. El 95% de los niños del mundo quiere ser futbolista. Todos hemos querido serlo, pero al final muchas personas juegan con nuestras vidas. Me apasiona el fútbol, me encanta entrenar a los pequeños y enseñarles todo lo que sé”.

El jugador africano considera que hay mucho por hacer, pero se queja de que a veces “parece que no quieren que esto cambie. La FIFA y las federaciones son las que deben luchar, pero lo cierto es que muchos niños crecen con este problema. Y al final yo creo que por culpa del mismo, los clubes grandes seguirán siendo grandes y los pequeños no crecerán. Hay que buscar la competitividad, pero al final las puertas se le abren con más facilidad a los clubes poderosos”.

Sabe mejor que nadie que “se mueve mucho dinero. Y los que no deberían sufrir, son los que al final padecen más que nadie, sobre todo los jóvenes futbolistas. Todos los que están metidos en este asunto quieren cobrar como sea, pero el futbolista suele ser siempre la víctima. Y es que muchos grandes jugadores se han quedado en el camino. Se está perdiendo mucho talento. Muchos niños que podrían ganarse la vida con el fútbol porque valen para ello, tienen que dejarlo cuando sufren situaciones como la que viví yo. El fútbol está perdiendo muchos ‘cracks’, lo tengo claro”.

Su caso, llevado a la gran pantalla, ha supuesto un gran impulso a la hora de denunciar esta problemática del mundo del fútbol. Así, apunta que “la película está ayudando y seguirá haciéndolo. La gente se dará cuenta de que este problema es mucho más grave de lo que parece. Con esta película se ha tratado de denunciar una situación, pero sobre todo ayudar a que los niños cumplan un sueño”. El que un mafioso prometió a Alassane, pero que todos los días trata de hacer cumplir a muchos niños a los que ahora entrena.

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