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Pep Guardiola sabía lo que iba a pasar con Leo Messi y con el actual Barcelona
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EXIGIÓ A ROSELL QUE le DIERA TODO al 'crack'

Pep Guardiola sabía lo que iba a pasar con Leo Messi y con el actual Barcelona

"Cuando Leo juega mal es porque algo de su entorno falla. El club tienen que ser inteligente para fichar lo que él quiera", dijo Guardiola. El club miró a otro lado

Foto: Guardiola y Messi, durante un partido (EFE)
Guardiola y Messi, durante un partido (EFE)

Pep Guardiola advirtió en público y a Sandro Rosell en privado de lo que iba a suceder con Leo Messi y con extensión al Barcelona en caso de no poner los medios suficientes para que el argentino no cayera en esa depresión en la que vive desde hace un año y a la que está llevando de la mano al equipo azulgrana y que terminará con una diáspora anunciada por este periódico.Messi incluido...

Lo que hace un tiempo podía resultar impensable, ahora se encamina hacia lo posible y pasa por ver a Messi con otra camiseta. Tal y como anunció El Confidencialesta semana, el Manchester City tiene muchas de las cosasque desea el argentino, incluido dinero y compañeros de viaje de su agrado, de esos que pidió para el Barcelona y que Rosell se negó a dárselos.

La crisis que atraviesa el Barcelona, solo ha sumado 13 de los últimos 30 puntos que ha disputado en Liga, demuestra que los dirigentes de la entidad se tomaron a broma lo que Guardiola anunció. Messi ha dimitido hace tiempo. Pep pidió a Rosell que blindara al argentino. "El Barcelona puede competir, pero sin él no daremos este salto de calidad. Tenemos el trabajo de los jugadores yel talento;nosotros ponemos la táctica e intentamos que ellos se encuentren cómodos. Messi es único e irrepetible", recalcó el actual entrenador del Bayern.

El ahora técnico del Barcelona lo tenía muy claro. Así, subrayó que"hay que esperar que él no se aburra yse pueda seguir sintiendo cómodo. Si es así, no falla. Cuando juega mal es porque algo de su entorno falla. Los directivos y el club tienen que ser lo suficientemente inteligentes para fichar lo que él quiera". Este mensaje fue pronunciado por el entrenador tras ganar la Champions de Londres en 2011, pero antes se lo había dicho a Rosell. Un año después, Guardiola, símbolo de este Barcelona, cogió la puerta y se marchó ante lo que sucedía en su cara, tanto en el vestuario como en la sala de juntas.

El líder de la Bundesliga consintió muchas cosas que Messi demandaba. Buscaba su felicidad y por eso sacrificó sucesivamente a jugadores como Eto'o e Ibrahimovic y fue capaz de no dar la titularidad fija a todo un David Villa, que llegóal club azulgrana con la vitola de campeón del mundo. Quería esa felicidad que Messi ahora no encuentra y que Josep María Bartomeu intenta que reaparezca por algún lado, pero que cada día que pasa ese estado de bienestar está más cerca de aparecer por cualquier otra ciudad y estadio.

Desde que Guardiola lanzó ese mensaje, Messi ha vivido diferentes desencuentros con la directiva actual, pero especialmente con el dimitido presidente. El primero -durante dos veranos consecutivos-y más importante fue la negativa del Barcelona a intentar de verdad el fichaje del Kun Agüero. Messi quería a su lado al exrojiblanco. Era el socio soñado por el de Rosario, pero Roselldecidió mirar hacia otro lado el primer veranoy en el segundo su empeño fue dirigido a fichar a Neymar.

El argentino no tiene nada en contra del brasileño, pero su deseo pasaba por jugar al lado del Kun y al que se encuentra es a Neymar, demostrando el entonces presidente un interés desmesurado, pasando por encima de todo y todos para lograr su fichaje, algo que no se puede decir que hiciera con la posibilidad de incorporar a su compañero en la albiceleste. Lo que sí consiguió fue la continuidad de Pinto y que David Villa dejara el pasado verano la entidad azulgrana. Ahí sí que le secundaron desde el club, para disgusto del sector duro del vestuario formado por Xavi, Iniesta, Puyol o Piqué.

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En el último verano, y a raíz de las cifras que se empiezan a atisbar respecto a lo que cobra y ha costado Neymar, el cuatro veces ganador del Balón de Oro acude al club. Busca parar el efecto de la llegada del que apunta a nuevo ídolo e intenta solucionar un problema que le afecta tanto a él como a su padre y que no es otro que el acta con Hacienda. Las largas que le dan por el Camp Nou encienden aún más a Messi, que ya no se siente intocable, apartándose poco a poco de la dinámica del equipo. Se enfrenta con jugadores como Tello o Alexis y con el vicepresidente Faus, al que señala directamente diciendoque"no sabe nada de fútbol". Además, ve cómo Juanjo Brau, su persona de confianza en el vestuario, se distancia de él de manera irremediable.

Bartomeu hereda una situación límite. Intenta poner algo de paz, busca un acercamiento con algún gesto, pero la duda radica en saber si ese gesto llega a tiempo o no. El entorno de Messi apunta a la negativa, tal y como demuestra la ronda de entrevistas que ha hecho con los dos únicos equipos a los que ahora mismo podría marcharsey ganar más dinero. Y es que Manchester City y PSG son sus únicos destinos posibles, dando prioridad al primero de los equipos, en el que casualmente juega el Kun Agüero.

Mientras, el equipo azulgrana se ha vuelto vulgar. La pérdida progresiva de las señas de identidad que llevaron a este Barcelona a lo más alto es evidente. Antes disfrutaban, goleaban con ese toque que hizo feliz al mundo del fútbol, ahora pasan sin pena ni gloria, trotando sobre el césped sin profundidad ni ganas, tal y como quedó patente en Valladolid. Messi y el resto.

Pep Guardiola advirtió en público y a Sandro Rosell en privado de lo que iba a suceder con Leo Messi y con extensión al Barcelona en caso de no poner los medios suficientes para que el argentino no cayera en esa depresión en la que vive desde hace un año y a la que está llevando de la mano al equipo azulgrana y que terminará con una diáspora anunciada por este periódico.Messi incluido...

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