La credibilidad de Jordi Cases, un 'soci' de la tercera gradería del Camp Nou
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EL 'DEMONIO' QUE ACABÓ CON SANDRO ROSELL

La credibilidad de Jordi Cases, un 'soci' de la tercera gradería del Camp Nou

El 'demonio', como es conocido el impertinente Cases por la directiva actual, decidió que era la hora de actuar y acabó con el mandato de Sandro Rosell

placeholder Foto: Jordi Cases (d), el día que presentó la moción de censura el pasado mes de octubre.
Jordi Cases (d), el día que presentó la moción de censura el pasado mes de octubre.

Cuando un grupo anónimo de socios del FC Barcelona presentó a finales del pasado mes de septiembre una moción de censura contra el presidente Sandro Rosell, el famoso ‘entorno’ culé torció el gesto de extrañeza. Cuando a los tres días ese mismo grupo se vio obligado a retirar la moción al reconocer como imposible recoger un 15% de apoyos para que su propuesta saliera adelante, el ‘entorno’ se sumó mayoritariamente a la teoría de que sólo eran unos cuantos desconocidos intentando ganar notoriedad.

Rosell pensaba eso mismo, pero nada más lejos de la realidad, y el dirigente se temía que sus anónimos adversarios no se iban a quedar ahí. Él los conocía bien: eran una decena de socios preocupados por su club que intentaban conocer el porqué de diferentes decisiones tomadas por la Junta Directiva. En ese pequeño grupo, siempre estuvo Jordi Cases.

Este farmacéutico de Olesa, municipio del interior a media hora por carretera del Camp Nou, junto con otros socios amigos formaron la oposición ‘Consulta Catar’ cuando en 2010 supieron de las intenciones de Rosell de poner publicidad en la camiseta. Antes de que el país árabe acabase sustituyendo al acuerdo solidario de Unicef en el pecho de los futbolistas azulgranas, Cases y compañía querían que esto se decidiera por referéndum entre todos los socios, algo que tampoco consiguieron.

Ese germen opositor se transformó luego en ‘Consulta Barça’ y después en ‘Go Barça’. Con este último sobrenombre fue con el que esta temporada trataron de sacar adelante la citada moción de censura por la poca transparencia del mandato de un Rosell que protagonizaba rumores constantes acerca de posibles actuaciones de dudosa legalidad. Esa propuesta en su contra fue frenada por el propio presidente a través de una argucia legal para exigirles un 15% de apoyos en lugar del 5% que ellos tenían previstos.

De socio a ciudadano

El ‘Demonio’, como es conocido el impertinente Cases por la directiva actual, seguía viendo lícita su queja, potenciada poco después por las dudas que se desprendían de la llegada de Neymar al Camp Nou el pasado verano. Y de la misma manera que desde el primer momento había ejercido sus derechos como socio abonado de la tercera gradería, aunque sin éxito, decidió que era la hora de actuar como ciudadano de a pie: se fue por la vía judicial a título personal para demandar a principios de diciembre lo sucedido ante un juez.

En un principio, la noticia de la denuncia fue acogida por la ‘prensa oficial’ barcelonista como algo menor, casi como una excentricidad del mismo empaque que la fracasada moción de censura. En el resto de la prensa y en el resto de España ocurría lo mismo. A medida que el juez Ruz fue dando pequeños pasos junto al fiscal para saber si debía o no admitirlo a trámite, Cases fue ganando credibilidad. Cuando esta semana el juez afirmó en un auto que había indicios de irregularidades suficientes como para abrir un proceso, Cases consiguió, por fin, que alguien empezara a darle la razón, asestando para empezar un golpe mortal al proyecto de Rosell al frente del club azulgrana.

En declaraciones a El País, Cases reconocía que se ha visto “superado por los acontecimientos”. Todo lo que está ocurriendo le puede haber desbordado, pero afirma que se ha visto obligado a hacerlo después de verse ninguneado como socio a la hora de pedir explicaciones en noviembre por el caso Neymar.

Esa credibilidad que nunca encontró Cases dentro del club del que forma parte sí se la han dado los tribunales admitiendo a trámite su querella. Y ahora el flujo informativo corre a su favor, convertido ya para siempre en elsoci que acabó con el mandato de Sandro Rosell.

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