el 'técnico milagro' del racing

Paco Fernández, el 'psicólogo' que hizo llorar de alegría a Santander desde un banquillo

"Ver llorar de alegría a la gente impresiona mucho", dice el técnico del Racing. Un equipo que asombra en la Copa del Rey aunque no cobra desde hace meses

Foto: Paco Fernández es felicitado por un aficionado a la llegada del equipo a Santander tras eliminar al Almería (EFE)
Paco Fernández es felicitado por un aficionado a la llegada del equipo a Santander tras eliminar al Almería (EFE)

Un profesor le dijo que no todos los entrenadores son buenos, pero le dejó claro que “no hay entrenadores malos”. Él tomó buena nota y con hechos está demostrando que malo, desde luego, no es. Paco Fernández obra un milagro diario al frente del Racing de Santander. Líder en su grupo de Segunda B, ya se ha llevado por delante dos equipos de Primera -Sevilla y Almería- en la Copa del Rey. Una gesta que tiene su sello, pero que comparte con un vestuario que lleva desde septiembre sin cobrar. Un tipo que se siente más psicólogo que estratega. Tal vez sea la clave de su éxito.

No se sabe si algo bueno está germinando en la ciudad, si se está edificando el Racing del futuro, más sólido y poderoso, pero su técnico se emociona, como reconoce a El Confidencial, al recordar que “ver llorar de alegría a muchas personas impresiona mucho. Lo vi en mi época en el Caudal y ya lo he visto en Santander. La pasión por el Racing vuelve a florecer. Apagada durante un tiempo, es un orgullo para nosotros que haya renacido".

El técnico asturiano, prácticamente, lleva trabajando gratis toda la temporada porque el club le debe más nóminas que a sus jugadores. Su saber futbolístico parece quedar fuera de toda duda a la vista de los resultados, y tal vez el trabajo mental sea la clave de un equipo en crisis permanente desde hace tres años. Y es que Fernández tiene claro que “un entrenador es más psicólogo que técnico. Los jugadores tienen más repercusión mediática que antes y llevo años ejerciendo de psicólogo, precisamente por vivir experiencias como ésta”.

Comparte “muchas cosas con Marcelino”, otro técnico asturiano que en el Villarreal está completando una etapa plagada de éxitos. Pero reconoce que le gustan “otras muchas de Del Bosque y de Guardiola, en ambos casos por la manera de llevar los grupos”. Es precisamente la dirección del vestuario lo que le está ayudando a crecer, al mismo tiempo que lo hace el equipo. “Intento que nadie se sienta suplente, que nadie se sienta excluido. Al final intento hacerles ver a todos que uno que tenga menos minutos puede ser igual de importante que cualquiera”, explica, para dejar claro que la unión de un colectivo es el primer mandamiento y de obligado cumplimiento.

“Nunca estás preparado para todo”, apunta cuando habla de la zozobra que se vive en un histórico club. Y reconoce que “todos estamos haciendo un ‘Máster’ de supervivencia”. Tal vez su método de trabajo sea la clave del éxito. Aunque dice que “no ha cambiado”, su afán por “buscar siempre la cercanía con el jugador” haya sido la apuesta adecuada para que el grupo siga en pie. No obstante, es el jefe y por eso subraya que “tiene que haber un respeto entre el entrenador y el jugador. Yo doy la vida por ellos y viceversa. Pero la disciplina es fundamental y en esta situación también”.

Llegó a jugar en Primera División con el Oviedo, pero como entrenador su carrera se ha desarrollado hasta el momento en Segunda B y Tercera División. Como jugador vivió una experiencia parecida en Pontevedra, al igual que en el Langreo, en este caso ya como técnico. Dice que lo que vive en Santander a diario “no difiere mucho de otras vivencias. Todo técnico quiere crecer todos los años, pero al frente del Racing de Santander me está tocando vivir una experiencia especial porque se trata de un club más mediático, aunque trato de trabajar con la mayor normalidad posible”.

No hemos llegado al punto de que alguien del equipo no tenga qué comer o donde dormir, pero todos vivimos de nuestros ahorros; llegará un momento en que tengamos que hacer un esfuerzo extra

Todos a una. Es el lema instaurado a fuego en el interior del vestuario del Racing de Santander. Y es precisamente esa filosofía de vida la que está haciendo resurgir a golpe copero a una institución sumida en el caos más absoluto desde hace mucho. Paco Fernández reconoce que “la convivencia es muy especial. Muy familiar… La relación interna es diferente a otras que he vivido antes porque tenemos problemas comunes. Hay más cercanía en este vestuario porque todos vamos a una. Por ejemplo, todas las decisiones se toman en común. Cualquier integrante del vestuario conoce los problemas que tienen sus compañeros”.

En este plantel nadie está al margen. Todos arriman el hombro a diario. Y es lo que se refleja en el campo, como bien ha quedado demostrado. Paco destaca que “todos estamos al tanto de las dificultades del prójimo. No hemos llegado al punto de que alguien no tenga qué comer o donde dormir, pero… Lo cierto es que todos estamos viviendo de nuestros ahorros. Y llegará un momento en que tengamos que hacer un esfuerzo extra”.

El esfuerzo que está realizando este equipo es casi sobrehumano. El grupo vive al límite, pero si de algo está orgulloso su timonel es de que “no ha habido que poner ni una sola multa por cuestiones disciplinarias. La plantilla es honesta y honrada. Como entrenador soy feliz si les veo felices a ellos”. No lo son plenamente por cuestiones obvias, pero siempre que se dirige al grupo les deja claro a los jugadores que “la profesionalidad es su seguro de vida. Cobrando o no, se deben comportar como auténticos profesionales. Si los jugadores se comportan así, todos a una van a creer y crecer”.

Los que mandan, o lo intentan, en el Racing siempre tienen buenas palabras, pero de los hechos no se sabe nada por el momento. Y más vale que el dinero comience a circular ya en el vestuario, pues que Paco Fernández tiene muy claro que “el equipo no llega en pie hasta junio sin cobrar. Al final el rendimiento se deteriorará. Ahora todo es ilusión por el éxito recién conseguido, pero todo tiene un límite”.

Explica que “el club nos dice que los problemas se solucionarán y que intentarán pagarnos de inmediato alguna nómina. Suponemos que los dirigentes están intentando arreglar esta situación, pero llegará un momento en que la gente se desesperará”. Las primeras consecuencias pueden ser inmediatas, pues el entrenador asturiano apunta que “por ejemplo, puede que algún jugador abandone el equipo pronto… La ilusión puede ayudar, pero llegaremos hasta donde podamos”.

En el vestuario del Racing hay casos extremos. Jugadores que viven al límite de la supervivencia y por ello Paco Fernández indica que “cualquiera está expuesto a ceder ante la presión porque es humano. Los jugadores tienen sus vidas, sus familias, sus problemas… Yo, por mi parte, les intento inculcar que crean en el trabajo, que es lo mejor que pueden hacer en estos momentos”. Y, desde luego, a trabajar pocos ganan a Paco Fernández y sus jugadores...

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