JESÚS GARCÍA, MIEMBRO DE AUPA, RELATA LO SUCEDIDO

En los bajos de El Sardinero y sin periodistas, así se celebró la Junta del Racing de Santander

En los bajos de las gradas de preferencia de El Sardinero, sin todos los que tenían que estar y, por supuesto, sin cámaras. Así transcurrieron ayer

Foto: En los bajos de El Sardinero y sin periodistas, así se celebró la Junta del Racing de Santander
En los bajos de El Sardinero y sin periodistas, así se celebró la Junta del Racing de Santander

En los bajos de las gradas de preferencia de El Sardinero, sin todos los que tenían que estar y, por supuesto, sin cámaras. Así transcurrieron ayer las ocho horas de Junta General de Accionistas del Racing de Santander. El Consejo de Administración racinguista “prohibió la entrada a los periodistas y contrató hasta tres empresas de seguridad para la Junta”, así lo relataba a El Confidencial  Jesús García, miembro activo de la Asociación Unificada de Pequeños Accionistas (AUPA). La situación en el conjunto cántabro sufrió este jueves un nuevo capítulo de crispación entre sus accionistas minoritarios, que representan el sentir de la gran mayoría de aficionados y socios del club cántabro. Con la ausencia de la mayoría de consejeros entre los que destacaron personalidades como las de Manolo Saiz, José Campos o Ali Sayed, entre otros, se celebró una Junta cuanto menos convulsa y plagada de irregularidades.

“De los 1700 millones de euros en acciones que tiene el Racing, sólo un consejero tiene acciones, es José Campos y tiene 10” afirmaba Jesús García. Un dato, cuanto menos significativo para un club en el que ni el presidente Ángel Lavín ‘Harry’ ni ninguno de los otros consejeros tiene acciones. Las intenciones de los accionistas minoritarios pasaban este miércoles por impugnar la junta debido a la ausencia de consejeros, pese a ello se celebró. El acto estuvo marcado por los gritos de “¡Fuera chorizos!”, “¡Libertad de expresión” y “¡Nosotros somos el Racing!”. Las amenazas por parte del Secretario del Racing, Juan Antonio Berdejo, también se sucedieron amenazando con demandarles si su imagen se hacía pública.

Jesús García denunció también el trato que se les dio a los periodistas: “Los consejeros del Racing pidieron a los periodistas que se acreditasen para la Junta. El miércoles cuando todos estaban ya colocados y trataban de realizar su trabajo fueron invitados a irse. Se negaron y el Consejo pidió al responsable de la Policía que procediera a desalojo, al que también se negó, ya que estaban debidamente acreditados tal y como el Racing había solicitado. Para que el jueves pudieran entrar, algunos accionistas tuvieron que cederles representaciones. Esto es una vergüenza”, aseguraba.

El alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, también censuró la no presencia de la prensa en la Junta: “Sinceramente no lo entiendo. Es muy difícil de entender porque es muy difícil de explicar. No es entendible ni justificable en ningún caso. Este Ayuntamiento censura que a los medios de comunicación se les prohíba dar cuenta de lo que ahí ocurre". De la Serna ha insistido en el derecho de los periodistas: "Tienen todos los derechos para expresar de manera democrática algo que se está viviendo de manera especial". El alcalde ha reiterado que esta actitud del Consejo de Administración, tenga o no apoyo jurídico, no contribuye a la normalización del proceso que vive el Racing de Santander”.

Harry se adjudica su salario y crece la tensión 

La junta se ha cerrado después del establecimiento de sueldos para Ángel Lavin ‘Harry’ y el del director general de la entidad. El voto del presidente, con los títulos de accionista mayoritario y el del indio Ali Syed, fueron suficientes para aprobar un salario, uno de los puntos del día, tal y cómo había informado El Confidencial. El salario será “el mismo que el del director general” tal y como ha indicado el presidente y que se ha cifrado en “3.140 euros netos al mes (14 pagas)”.  Ante la insistencia de los minoritarios, Lavín ha aceptado cederlo íntegramente a la Fundación Racing. Los improperios hacia Lavín y Berdejo no cesaron en ningún momento y fueron numerosas las ocasiones en las que se pidió al presidente que se mantuviera "despierto" y "atento", ya que su hierático semblante no daba muestras de que estuviera pendiente del contenido de las intervenciones de los minoritarios.

En definitiva, ocho horas de una Junta que los accionistas denominaron varias veces como “cuadra” por el lugar donde se celebraba, en lo más oscuro de El Sardinero, en una zona sin calefacción, con mucho frío y entre corrientes de aire que entraban por los vomitorios del estadio y en las que se sucedieron los momentos de tensión. Una vez más, los accionistas del Racing fueron los más damnificados. 

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