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Aston Martin o la eterna traición del ego en la Fórmula 1 que te hace ignorar la historia
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ERRORES QUE SE REPITEN

Aston Martin o la eterna traición del ego en la Fórmula 1 que te hace ignorar la historia

Aston Martin, igual que McLaren, renunció a un motor competitivo como clientes de Mercedes por pensar a lo grande antes de tiempo como equipo de fábrica de Honda

Foto: Lawrence Stroll, mandamás de Aston Martin. (EFE/Joel Carrett)
Lawrence Stroll, mandamás de Aston Martin. (EFE/Joel Carrett)
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Decía el gran Paco Costas, en su mítico programa La segunda oportunidad, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Pocos ejemplos ilustran con tanta fidelidad esa frase como el catastrófico inicio de la asociación entre Aston Martin y Honda. Parece casi calcado al realizado por Mclaren hace una década y con Fernando Alonso como víctima principal en ambos casos. Es la énesima muestra de lo peligroso que resultan los aires de grandeza cuando aun queda montaña por escalar.

Por increíble que resulte, es el ego el germen del error monumental que aqueja Aston Martin en la actualidad, como en su día lo hizo McLaren. Y el problema no es el matrimonio con Honda. El problema es el de tantas parejas que se rompen a poco de comprometerse por no conocerse realmente. No es una cuestión de que una de las dos partes obre mal, es simplemente no saber con quien te casas. Honda es una empresa muy particular, con sus virtudes y sus defectos. Y la historia estaba ahí para avisar.

Siempre puede haber una primera vez donde se desmienta a la historia, pero Honda, a lo largo de los años, ha demostrado ser una empresa tan exitosa como inquietante cuando explora una nueva tecnología. Y esto no es una alabanza o una crítica, sino entender la idiosincrasia del constructor numero uno del mundo de motores. Así que ojo con subestimarlos o denigrarlos. Da igual que se hable de motos, coches, fuerabordas o cortacespedes. Honda es una empresa líder que siempre ha sabido tocar todos los palos con nota muy alta.

Ahora bien, los hechos son incontestables. Excepto en su lejano debut en los años sesenta, época en la que salvo Ferrari, no había industria automovilística relevante en la Fórmula 1, Honda siempre ha sufrido al adentrarse en una tecnología nueva o un nuevo reglamento. Pasó en 2015 y ha pasado ahora. Pasó con su motor turbo, que aunque acabó siendo el mejor, tuvo unos comienzos terroríficos. Sólo acertó una vez, que fue en el retorno de los motores atmosféricos en 1988, pero había truco: ya dominaba la tecnología a través de su motor Mugen de Fórmula 3000.

Cuidado con los experimentos

El gran enigma es cómo puede ocurrrir que, con unos antecedentes tan claros, un proyecto milmillonario como el de Aston Martin cometa la imprudencia de empezar de cero con Honda. El riesgo era evidente ante un importante cambio reglamentario. Cuando tienes que responder ante inversiones masivas de accionistas y patrocinadores, los experimentos no son permisibles. Lo suyo hubiera sido dejar que el motor de Honda madurara y sólo comenzar con ellos cuando fuera seguro que la empresa japonesa había hecho sus deberes. Nunca antes.

Mas incomprensible aún resulta aventurarse en territorios peligrosos cuando tienes en casa una baza segura como era el motor Mercedes. McLaren tenía una asociación privilegiada como cliente de la marca alemana en 2015, lo mismo que la tenía en 2025 Aston Martin. Es difícil saber quien va a tener mejor motor en un cambio reglamentario, pero la lógica decía que Ferrari y Mercedes tendrían uno bueno. Y así ha ocurrido. Pero no tiene nigún misterio el pronóstico: Es un puro repaso de historia y realidad.

Ford (Red Bull) tuvo que empezar su proyecto de motor de Fórmula 1 de cero, mas o menos lo mismo que Audi. Honda quizá no tanto, pero hay que recordar que cuando dio su inexplicable espantada después de ganar el título en 2021, muchos de sus ingenieros se fueron a trabajar a la competencia. Resumiendo, no hace falta estudiar en Harvard para entender que lo mas razonable para Aston Martin habría sido que el primer coche firmado por Adrian Newey hubiera sido propulsado por un motor Mercedes.

Pero, amigo, el ego, los aires de grandeza o como quiera llamarse, son muy malos consejeros. Es muy tentador eso de llamarse equipo oficial de fábrica frente a ser un simple equipo cliente. Y ahí vino el error de. Ron Dennis ayer y el de Lawrence Stroll hoy. Durante décadas el dogma de que sólo se podía ganar si eras un equipo oficial de fábrica fue cierto. Pero cuando las normas cambiaron y las diferencia entre los motores oficiales y los cliente fueron inexistentes, el axioma dejo de tener vigencia.

Aprender del pasado

McLaren ha demostrado en 2025 que se puede ser campeón del mundo, con un motor cliente de Mercedes superando al equipo oficial. Pero hace ya casi 20 años, Red Bull también demostraba ir más rápido con el motor cliente de Renault que el propio equipo oficial. Por tanto, han pasado ya años y experiencias suficientes para entender, que salvo la vanidad de considerarte uno de los pocos equipos de fábrica, no es imposible triunfar si corres con un motor arrendado a un proveedor competitivo.

Es verdad que siempre hay una pequeña ventaja si eres un equipo donde chasis y motores están bajo el mismo paraguas. El flujo directo de información entre técnicos de uno y otro sector permite explorar vias de innovación restringidas a los equipos cliente. Allí se tienen que adaptar a lo que les da su proveedor. Hay que tener en cuenta además, que a menudo no es sólo el motor, sino también la caja de cambios e incluso la suspensión trasera. Pero todo esto es un mal menor frente al riesgo de aventurarse en lo desconocido.

Foto: aston-martin-adrian-newey-honda-gp-australia-fernando-alonso

El propio Toto Wolff lo ha reconocido: "No había ningún problema entre Mercedes y Aston Martin. Si dejaron de ser clientes es porque ellos y Aramco quisieron ser un equipo oficial de fábrica con Honda". Por eso, llegado a este punto, por muy evidentes que sean los problemas de Honda, no sería justo cargar todas la culpas en la marca japonesa. Si has ignorado los antecedentes históricos de tu socio, no es de recibo decir ahora que te enteraste en el otoño de 2025 de que la cosa iba mal.

Adrian Newey, el verdadero capitán actual de la nave de Aston Martin, ha llegado a decir que de haber sabido que el departamento de motores de Honda estaba a medio hacer, nunca hubieran firmado con ellos. Pues eso, más que quitar culpa a la gestión del equipo de Silverstone lo que hace en el fondo es reconocerla. Si firmas un contrato con un socio sin analizar correctamente su pasado, su presente y lo que puedes esperar de él en el futuro, la culpa es tuya. La soberbia de creer saberlo todo la carga el diablo en la Fórmula 1.

Decía el gran Paco Costas, en su mítico programa La segunda oportunidad, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Pocos ejemplos ilustran con tanta fidelidad esa frase como el catastrófico inicio de la asociación entre Aston Martin y Honda. Parece casi calcado al realizado por Mclaren hace una década y con Fernando Alonso como víctima principal en ambos casos. Es la énesima muestra de lo peligroso que resultan los aires de grandeza cuando aun queda montaña por escalar.

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