El debate sobre la nueva Fórmula 1 ya está servido antes del inicio del campeonato. La entrada en vigor de una reglamentación que eleva hasta el 50% la energía eléctrica de la potencia total del motor ha dividido a la parrilla. En este escenario, Carlos Sainz optó por un discurso prudente, aunque firme, ante los cambios que afectan al ADN del Gran Circo.
Algunos referentes como Lewis Hamilton, Max Verstappen yFernando Alonso expresaron sus dudas. Consideran que la mayor dependencia de la gestión eléctrica puede restar protagonismo al piloto, ya que ahora resulta clave levantar antes en cada curva para regenerar energía, en lugar de atacar cada giro al límite. Este planteamiento supone un cambio respecto al estilo tradicional, donde el talento en frenada y paso por curva marcaban diferencias visibles.
Como presidente de la Asociación de Pilotos (GPDA), Sainz defendió durante un acto con Estrella Galicia 0,0 que es necesario esperar varias carreras antes de emitir un juicio definitivo. "Creo sinceramente que hay que esperar", explicó, proponiendo analizar entre cinco y seis Grandes Premios para valorar si el espectáculo mejora, empeora o se mantiene. El madrileño insiste en que solo tras competir en distintos circuitos podrá evaluarse con rigor el impacto real de la normativa.
Eso sí, dejó claro que no permanecerá al margen si la categoría pierde atractivo. "Si veo que no me gusta, o no me motiva, o veo que tiene demasiadas partes negativas esta F1, seré el primero en ir con Max a hablar con Stefano Domenicali o con Mohamed Ben Sulayem, de la FIA", afirmó. Pese a ello, recalcó que prefiere trasladar las críticas en privado para evitar un clima negativo en torno al campeonato. Además, según publicó el portal Auto Racer, la FIA dispondría de un posible Plan B que permitiría reducir la potencia eléctrica entre un 15% y un 30% si la nueva configuración no ofreciera el espectáculo esperado.
El debate sobre la nueva Fórmula 1 ya está servido antes del inicio del campeonato. La entrada en vigor de una reglamentación que eleva hasta el 50% la energía eléctrica de la potencia total del motor ha dividido a la parrilla. En este escenario, Carlos Sainz optó por un discurso prudente, aunque firme, ante los cambios que afectan al ADN del Gran Circo.