Aston Martin, Honda y Fernando Alonso, como en los viejos tiempos de McLaren. ¿Y ahora qué?
La debacle de Aston Martin y Honda en su primera pretemporada es casi idéntica a la de McLaren en 2015, aunque en esta aventura el fabricante japonés no parece el mismo
El último día en Shakir fue una debacle total. (AFP7)
El fabricante nipón concentra todas las miradas y la responsabilidad, aunque también el chasis haya levantado algunas dudas iniciales. Los primeros compases con Honda son prácticamente idénticos a los que viviera en su día McLaren y Fernando Alonso. Afortunadamente, el fabricante nipón lanza señales de no ser el mismo de aquellos tiempos tan turbulentos y duraderos.
Solo con Aston Martin no hay dudas
Mapas de motor, tipos de neumáticos, cargas de combustible, momentos de la jornada para tandas largas o vuelta rápida, diferentes días… A la plétora de tradicionales factores que relativizan cualquier jerarquía provisional, se unen en 2026 las nuevas unidades de potencia para complicar el panorama. ¿Cómo funciona cada una en recarga y entrega de energía? ¿Cuál será la fiabilidad real de cada una? Además, avisan pilotos y equipos que Albert Park será muy diferente a Sakhir en términos de gestión de energía.
Alonso vuelve a revivir los fantasmas del pasado. (Alberto Vimercati/DPPI/AFP7)
La única foto real es la que divide la Fórmula 1 en tres grupos: los cuatro mencionados, el resto de la clase media a más de un segundo y, luego, Aston Martin. Como decía con gracia Nico Hülkenberg, "solo sabremos qué pasará en Australia cuando cada uno se baje los pantalones". Con el equipo de Alonso hay pocas dudas.
Honda avisó desde su presentación de los potenciales problemas. Adrian Newey también del retraso en el programa. Múltiples averías han truncado la línea de desarrollo, con la traca final de las seis vueltas de Stroll el último día. Que Honda se responsabilizara de la debacle con su comunicado oficial ponía la guinda al desaguisado con el que arranca el proyecto de Lawrence Stroll.
Peso excesivo, incapacidad de suficiente recarga, problemas de batería, electrónicos, falta de conexión con el cambio... Solo los protagonistas conocen el verdadero alcance de una situación impresentable para un fabricante de su calibre, mientras Red Bull le saca los colores con su nueva unidad de potencia. Si el consejo de administración de Honda no se siente humillado ahora, nunca lo hará. La pelota está en su tejado.
Resulta inevitable retrotraerse a aquella primera pretemporada con McLaren en 2015. En las dos sesiones de aquel año, el equipo británico acumuló 380 vueltas. 334 ha sumado Aston Martin en 2026, mientras que Cadillac ha sumado 586. Dos años después, Honda descubrió en pretemporada un error de diseño con el depósito de aceite de su nueva versión del motor híbrido. Después de tres años de miseria, McLaren rompió la relación para unirse a Renault. ¿Se repetirá semejante periplo con Aston Martin?
"El dolor es real. No hay nada que podamos ocultar. Todo se ha planteado cien veces internamente. Presionamos a Honda y ellos nos presionan a nosotros. Quizás más nosotros a ellos hasta ahora porque necesitamos un mayor rendimiento". Así hablaba a mitad de 2015 el director deportivo de McLaren, Éric Bouiller. ¿Su diagnóstico? "Hay un problema de sincronización: Honda está en la Fórmula 1, pero su principal negocio es vender coches. Nosotros estamos en la Fórmula 1 para ganar carreras. Tenemos que asegurarnos de que ambos proyectos estén en sintonía".
Por entonces, McLaren y Honda viajaban por líneas paralelas defendiendo su respectivo orgullo institucional para echar la pelota de la responsabilidad al otro campo. Hace pocas fechas, Ron Dennis reconoció que no supo escuchar a Bouiller cuando el francés descubrió en sus viajes a Japón que Honda no estaba preparada para la Fórmula 1 de entonces. Cuando se les preguntaba a los ejecutivos nipones por las peticiones de McLaren para reforzar sus recursos técnicos y humanos, desde Sakura (la sede técnica) se negaba su necesidad.
El fabricante nipón concebía la Fórmula 1 como un ejercicio de investigación y desarrollo, con ritmos y plazos ajenos a las urgencias de McLaren en la lucha por la décima de segundo en la pista. Durante aquellos años, los reproches volaban de un lado para otro. Con la llegada de Zak Brown, se descubrió que en los últimos años la ingeniería de McLaren tampoco estaba a la altura. Pero fue Honda quien comenzó lastrando a los monoplazas de McLaren.
Una impresionante bofetada
Se intentó corregir la falta de una cultura mutua de confianza por parte de Franz Tost al recibir a Honda en Toro Rosso. Estableció protocolos de colaboración y sensibilización en Red Bull para un mejor entendimiento con su nuevo socio nipón. Tost había vivido varios años en Japón. ¿Cuál es la actitud, sensibilidad y canales de comunicación de Aston Martin y Honda en estos momentos? La dinámica entre ambas organizaciones se está poniendo a prueba.
Sin embargo, algunas señales sugieren que estos tiempos son distintos a los de McLaren. Los avisos de Honda antes de comenzar la temporada, la dimensión del proyecto de Lawrence Stroll, tan distinta al McLaren de Ron Dennis, la presencia de Adrian Newey, el equipo de Aston Martin en Sakura con Andy Cowell al frente...
Y, como remate, la impresionante bofetada de realismo y a su prestigio que Honda está recibiendo estas semanas, con el recuerdo de aquel pasado como escarmiento a no repetir. Las explicaciones y actitud durante estos días de sus responsables sugieren que Honda va a reaccionar como no lo hizo entonces. Tema distinto es el alcance y envergadura de sus problemas actuales y, luego, ya se verá la calidad del proyecto de Adrian Newey. Esta se antoja desde ya una historia apasionante.