La gran esperanza de Aston Martin para dar la vuelta a la tortilla, todavía sin hacer
Por primera vez en su carrera, Newey tiene el poder absoluto en un equipo, y está ejerciéndolo. Su liderazgo, talante competitivo y carisma pueden resultar claves para acortar plazos con el AMR26 de Fernando Alonso
Newey, la pasada semana en el circuito de Sakhir. (Reuters/Hamad I Mohammed)
Lawrence Stroll salía del circuito de Baréin tras la primera jornada de los entrenamientos de pretemporada. Andaba despacio y su mirada hacia el suelo no delataba enfado o dureza, sino tristeza. El aterrizaje de Aston Martin con la realidad ha resultado verdaderamente dramático.
El proyecto más ambicioso de la Fórmula 1 actual languidece, incluso ante los recién llegados Audi y Cadillac. Lance Stroll disparó a bocajarro y con postas con su brutal diagnóstico, y aunque Fernando Alonso se mostró más específico el último día, no evitó que el desasosiego subiera aún más enteros.
Aston Martin afronta una tarea titánica en numerosos frentes. Sin embargo, el equipo verde cuenta con un gran activo para acelerar el proceso, que resultará fascinante en su despliegue: el liderazgo absoluto de Adrian Newey, por primera vez en su carrera.
El catálogo de males del AMR26 en esta primera fase de su desarrollo es interminable. (AFP7)
"Nadie levanta la mano para cuestionarlo"
Alonso desgranó el panorama: programa con retraso (como Newey anunció en la presentación) chasis en crudo cuyo desarrollo está ralentizado por lógicos problemas de juventud. Caja de cambios propia fabricada por primera vez, crucial en el nuevo sistema de recuperación de energía. Exceso de peso. Y, sobre todo, la unidad de potencia de Honda, que flaquea a un nivel no por avisado, menos preocupante.
"Ya dijimos en el lanzamiento del coche que pasaremos de un comienzo un poco más difícil de lo esperado a una mejor segunda parte de la temporada, y todavía pienso lo mismo", declaraba Alonso tras el primer test de Baréin. El español habló en la presentación de la "décima, undécima duodécima carrera…" como horizonte para elevar el vuelo. "Finalmente, tendremos el mejor coche, es una cuestión de tiempo, pero queremos que llegue lo más rápido posible". Aquí, Newey jugará un rol esencial. ¿Un solo hombre para un universo de múltiples y sofisticadas áreas, con Honda y su propia idiosincrasia?
"Desde que llegó Adrian, su liderazgo es incuestionable, esta es la mayor diferencia", explicaba el pasado viernes Pedro de la Rosa. "La noté, por ejemplo, después de un día de pruebas muy difícil aquí en Baréin, cuando habló en la sesión informativa técnica, y su liderazgo es tan fuerte que todo el equipo sabe exactamente qué hacer. Esto es muy diferente a años anteriores, donde cada uno podía tener su propia teoría. Adrian tiene muy claro qué hacer, y nadie levanta la mano para cuestionarlo". Ojo a este factor, crucial en la Fórmula 1.
"Quiero estar en el centro de todo"
Adrian Newey ha alcanzado una posición inédita en su carrera, aunque siempre ansiada.A pesar de las promesas recibidas, un todavía muy joven ingeniero dejó Williams cuando se le hizo la cama a pesar de las promesas recibidas para tener poder decisorio. Ninguneado por Frank Williams y Patrick Head, marchó a McLaren, donde acabó harto de la estructura de comités sin liderar al final el área técnica. Terminó en Red Bull con enormes poderes para un ingeniero, aunque todavía bajo la dirección de Christian Horner.
Aston Martin es el proyecto de su vida, en el que trabaja con una autoridad nunca disfrutada hasta ahora. Como en Red Bull, según llegó a Aston Martin prescindió de varios técnicos resistentes a sus draconianas exigencias. Durante estos meses ha sometido a la plantilla a un brutal ritmo de exigencia y trabajo. Es famosa su costumbre de levantarse de la mesa cuando alguien opone resistencia a sus peticiones, dejando con dos palmos de narices al personal, como en varias reuniones en las que exigía soluciones desconocidas para el AMR26. Su monoplaza es conceptualmente el más radical de la parrilla.
"Quiero estar en el centro de todo", proclamó ambiciosamente en la presentación del equipo. Cabía imaginar su enorme poder en el área técnica, pero no que fuera a desplazar al CEO, Andy Cowell. Stroll le ha entregado el equipo, y hoy disfruta de todo el poder para liderar con mano de hierro y guante de seda a Aston Martin. De naturaleza brutalmente competitiva, engaña su lenguaje corporal, tímido y de tono contenido. El propio Horner recordaba en su día: "No estábamos preparados para el nivel de exigencia y atención al detalle que trajo Newey". Se escuchan historias similares en Aston Martin.
La cuestión Honda
Aunque Newey también depende de Honda, una organizacion ajena a su marco de responsabilidad directa. Solo internamente se conocerá el verdadero alcance del retraso y los problemas actuales de la unidad de potencia nipona, por mucho que salgan a la superficie algunos detalles. Pero si la evolución del chasis estuviera a la altura de sus proyectos pasados, Honda afrontará una enorme presión para acortar plazos.
Reflecting on the first official test in Bahrain with lots of data gathered. We're pushing hard at the track and at HRC Sakura ahead of the next test 🇧🇭#F1#POWEREDByHondapic.twitter.com/YrsT9k5O3z
El Aston Martin actual no es aquel McLaren de 2014, repleto de comités y estructuras planas que suponían una mayor dilución de responsabilidades internas. De hecho, incluso en 2017, Honda seguía cometiendo grandes errores técnicos con su unidad de potencia. Solo cuando el fabricante japonés entró en la órbita de Red Bull comenzó a evolucionar bajo otro modelo de relaciones y cultural. Que pregunten a Franz Tost cómo preparó el terreno.
Los primeros títulos de la era híbrida de Honda llegaron con Newey en Red Bull. Será fascinante comprobar la 'caña' que estará metiendo a Honda, como así ejerce en Aston Martin. Cuando Alonso habla de la "décima, duodécima carrera…" sin duda contará con un cronograma de evolución definido Adrian Newey y, es de imaginar, por el fabricante japonés. Que se cumpla, es otra historia. Aunque hoy el Gran Jefe se llama Adrian Newey.
Lawrence Stroll salía del circuito de Baréin tras la primera jornada de los entrenamientos de pretemporada. Andaba despacio y su mirada hacia el suelo no delataba enfado o dureza, sino tristeza. El aterrizaje de Aston Martin con la realidad ha resultado verdaderamente dramático.