Es noticia
Horner, Alonso, Pérez y los 'yonkies' de la Fórmula 1: por qué no pueden vivir sin ella
  1. Deportes
  2. Fórmula 1
el síndrome de abstinencia

Horner, Alonso, Pérez y los 'yonkies' de la Fórmula 1: por qué no pueden vivir sin ella

Horner ya anunciado su intención de volver a la Fórmula 1, un mundo que atrapa a sus protagonistas por diferentes razones, al igual que a grandes campeones del volante

Foto: Horner y Alonso, en 2013. (EFE/Diezo Azubel)
Horner y Alonso, en 2013. (EFE/Diezo Azubel)
EC EXCLUSIVO

"Echo de menos el deporte, a la gente; echo de menos el equipo que construí, tuve 21 años increíbles en la Fórmula 1, una gran trayectoria, gané muchas carreras y campeonatos, y trabajé con pilotos, ingenieros y socios increíbles". Christian Horner quiere volver a la Fórmula 1 y busca lograrlo en las circunstancias adecuadas.

¿Qué ofrece la Fórmula 1 para enganchar a pesar de los sacrificios que exige? ¿Qué tipo de recompensas ofrece a sus protagonistas? El británico siente lo que otros antes han experimentado, incluyendo a algunos de los mejores pilotos de la Fórmula 1. Niki Lauda, Alain Prost, Nigel Mansell, Jacques Villeneuve, Michael Schumacher, Robert Kúbica, Kimi Raikkonen, Fernando Alonso, Sergio Pérez, Valtteri Bottas… Cada uno con sus particulares circunstancias personales, volvieron tras una primera retirada. Algunos casos recientes, como Alonso y Pérez, a pesar de un largo ciclo cubierto a sus espaldas. Christian Horner parece ser el siguiente.

Un paquete muy intenso

"No voy a volver por cualquier cosa. Solo voy a volver por algo que pueda ganar. No quiero volver al paddock a menos que tenga algo que hacer", explicaba la pasada semana el exresponsable de Red Bull en la primera referencia personal a un posible retorno. "No necesito volver, podría dejar mi carrera ahora. Así que solo volvería por la oportunidad adecuada de trabajar con gente excelente y en un entorno donde la gente quiera ganar y comparta ese deseo. Me gustaría ser socio, en lugar de un simple empleado, pero ya veremos cómo se desarrolla. No tengo prisa. No necesito hacer nada". Esto segundo, difícil de creer.

Ambicioso por naturaleza desde sus tiempos de piloto, Horner echa a faltar un mundo de competitividad extrema, ritmo trepidante y gran exposición pública, donde el británico era primera estrella. Parece que la vida fuera de la Fórmula 1 carece de la misma intensidad. La satisfacción para el ego como el de Horner juega otro papel cuyo alcance solo el protagonista conoce. Porque la exposición mediática brutal de la Fórmula 1 no tiene parangón. El británico quiere o necesita protagonismo y poder, y en este corto tiempo de ausencia ha sentido ese síndrome de abstinencia.

Alonso y Pérez, mensajes similares

A numerosos pilotos se les suma la singular dimensión física y mental que aporta el pilotaje. Michael Schumacher practicó tras su retirada el paracaidismo o la competición en dos ruedas (con grave accidente) sin que nada llenara el vacío de la Fórmula 1, para volver a competir con Mercedes cuando su carrera estaba más que satisfecha. En el caso de Fernando Alonso y Sergio Pérez, sus mensajes han sido similares en sus respectivos retornos.

"No lo sentía en ese momento, pero necesitaba un descanso. Cuando estás en este deporte, siempre piensas en el año siguiente, en la próxima carrera, en el próximo contrato. Es como si estuvieras en modo automático. Pero cuando te ves obligado a salir de él, como me pasó a mí, te das cuenta de muchas cosas y ves el deporte de otra manera. Tengo la sensación de haber vuelto a enamorarme de la Fórmula 1", recordaba recientemente el mexicano.

"Estaba bastante satisfecho con cómo me fue en mi carrera de Fórmula 1. Pero disfruto mucho de las carreras; descubrí esa pasión incluso fuera de la Fórmula 1, la forma en que disfruto de todos los desafíos que enfrenté, me sorprendió un poco al pensar en la necesidad de tener un volante en mis manos". Como a Pérez, la distancia le permitió a Alonso adquirir perspectiva para valorar , y echar de menos, aspectos de la Fórmula 1 que antes rechazaba.

El chute químico, y más

Algunas teorías justificarian desde el punto de vista psicológico y neurológico la adicción a un mundo de tan singulares características. Por ejemplo, la intensidad psíquica al volante, ese estado mental de flow que popularizó el famoso psicólogo Mihály Csíkszentmihályi propio de las actividades absorbentes, que exigen máximo control e intensidad psicofisicas, que permiten expresar el talento y proporcionan recompensas inmediatas en un estado de integración física y mental absoluto.

El chute químico del pilotaje genera dopamina, noradrenalina endorfinas y otros neurotransmisores, en un cóctel adictivo ante un estado óptimo de funcionamiento frente a desafíos difíciles de reproducir en otras áreas de la vida cotidiana. Un piloto se acostumbra a una normalidad sensorial que necesita reproducir, y que valora más si cabe cuando adquiere distancia. Eso sí, conscientes de poder soportar todavía sus exigencias físicas, como Alonso y Pérez.

Esa añoranza del estado de flow, la pérdida de las recompensas neuroquímicas y los estímulos que las generan hace de los pilotos yonkies en potencia, en el sentido más metafórico. No solo por el pilotaje. La experiencia compartida con el grupo humano focalizado en la alta competitividad, el desafío de retos constantes con la milésima de segundo como juez, la singular sofisticación técnica de la Fórmula 1… Porque la gratificación económica, aunque siempre importante, ya está resuelta en el caso de los tres protagonistas aludidos

Todo ello, con el envoltorio de la Fórmula 1 como gran acontecimiento social y global. La exposición mediática y el protagonismo en los cinco continentes, el contacto con los aficionados y su cariño, la percepción del privilegio y ventajas que supone formar parte de tan exclusivo círculo, de enormes recompensas y diferenciación como ser humano.

"Sinceramente, creo que la alegría y la emoción son probablemente mayores de lo que esperaba", explicaba Alonso tras sus dos años de retirada. "Estoy disfrutando mucho de cada vuelta, de la preparación, de las reuniones sobre la puesta a punto del coche; estoy disfrutando de cosas que antes eran lo peor del fin de semana", explicaba quien llevaba quince años en la Fórmula 1, dos títulos y una desmoralizante etapa con McLaren. Qué no habría echado desde menos, incluso compitiendo en el Mundial de Resistencia, Le Mans, el WEC, Daytona y el Dakar. Christian Horner es el último yonkie del que se tiene constancia. No puede volver de cualquier forma dada su experiencia y estatus. Solo será cuestión de tiempo cuando lo haga.

"Echo de menos el deporte, a la gente; echo de menos el equipo que construí, tuve 21 años increíbles en la Fórmula 1, una gran trayectoria, gané muchas carreras y campeonatos, y trabajé con pilotos, ingenieros y socios increíbles". Christian Horner quiere volver a la Fórmula 1 y busca lograrlo en las circunstancias adecuadas.

Fórmula 1
El redactor recomienda