Los riesgos para Williams de creerse McLaren cuando todavía no eres McLaren
El mítico equipo británico sigue sin enseñar su nuevo coche, pero ahora conocemos su nueva decoración y vemos cómo crece el número de empresas invirtiendo en su proyecto
La decoración de Williams para 2026. (Atlassian Williams F1)
El mítico entrenador de fútbol David Vidal reprendió a un jugador diciéndole "no se crea usted Beckenbauer, que acaba de llegar". Era la mejor forma de advertir a un buen futbolista con potencial de los riesgos de creerse algo que todavía no es. El equipo Williams viene progresando mucho estos últimos años, pero a medida que te acercas a la cumbre, cada peldaño es más difícil de subir. El riesgo de creer que vas a seguir creciendo al mismo ritmo implica asumir que los rivales no avanzan. Peligroso error.
Son varias las ocasiones en las que Williams ha utilizado a McLaren como el espejo en el que mirarse. En el mismo fichaje de Carlos Sainz de forma recurrente se ha aludido al paralelismo con McLaren por la forma en la que el madrileño hizo crecer al equipo de Woking el tiempo que estuvo con ellos. Es una ambición lógica. Hace cinco años, los dos equipos más míticos de la Fórmula 1 junto a Ferrari eran el farolillo rojo de la parrilla. Si McLaren ha podido ser campeón del mundo... por qué no nosotros, se dirá en Grove, la sede del equipo.
El hecho de que ayer conociéramos solamente la nueva decoración de Williams para 2026, pero que el nuevo coche aún no esté y todavía se le espere, no es una buena señal. Tampoco es el fin del mundo, es cierto. Incluso a veces, es preferible no desvelar tus armas cuando aún no están preparadas. Pero a la propia Williams le debería servir de reflexión acerca de los riesgos de creerse un equipo grande cuando todavía no lo eres. Y esto abarca a sectores que van más allá incluso de lo técnico.
La nueva decoración se realizó sobre un coche de exhibición que nada tiene que ver con el que verá en pista en 2026. (Atlassian Williams F1)
El cambio más significativo que vemos en el coche es la entrada de Barclays como uno de los patrocinadores principales. No es cualquier patrocinador, es uno de los pesos pesados de la industria bancaria europea y ha tenido que poner una barbaridad de dinero para sacar a Santander del monoplaza. No sería de extrañar una cifra cerca de los 40 millones de euros por su presencia como patrocinador secundario del equipo. Una locura teniendo en cuenta que hace pocos años habrían vendido por ese dinero casi el coche entero.
Una apuesta de riesgo
Es fácil adivinar que, para que se produzcan apuestas fuertes como las de Barclays, las expectativas tienen que ir a la par. Es el típico discurso de: "Hemos conseguido dos podios, hemos quedado quintos en el mundial de constructores, este año seguimos creciendo, vamos a por victorias, vamos a mejorar nuestra posición en el mundial de constructores..." De entrada, sacar del big four a cualquiera que sea McLaren, Red Bull, Ferrari o Mercedeses tarea complicada, pero dar por descontado que los Aston Martin, Alpine, Audi y compañía van a seguir detrás puede ser temerario.
"El 2026 es el siguiente paso en el camino de vuelta a la cima para el equipo Atlassian Williams F1", explicó James Vowles, el jefe del equipo. "Estamos entusiasmados con la temporada que viene. Tenemos una gran alineación de pilotos, algunos fantásticos nuevos patrocinadores y queremos construir sobre el éxito que probamos el año pasado, pero no somos ingenuos respecto al desafío que tenemos por delante. Nadie sabe muy bien qué pasará en la primera carrera, pero estamos deseando descubrirlo".
Existe un matiz importante a la hora de hablar de progresión para cualquier equipo. A la hora de entrar en un cambio reglamentario, los equipos oficiales tienen una ventaja sobre los clientes. Mercedesha podido diseñar su chasis en paralelo a las características del motor, mientras que sus clientes McLaren, Williams o Alpine tienen que adaptarse a lo que su proveedor de motores les entregue. Honda no está bajo el mismo techo que Aston Martin, pero es de suponer que el motor recibe peticiones en su diseño por parte de Adrian Newey.
"No esperamos luchar por el campeonato", reconocía Vowles. "Pero sí esperamos que 2025 elevemos nuestro listón y que sigamos avanzando año tras año. A partir de ahí, nadie sabe realmente lo que va a pasar en Melbourne. Es una carrera de fondo con el desarrollo. Depende de qué piezas lleve la gente, pero por eso, para nosotros, la clave es asegurarnos que damos lo mejor de nosotros y vayamos con la cabeza bien alta a Baréin", sede de los últimos entrenamientos de pretemporada.
Más tiempo que nadie
Williams fue uno de los equipos que el año pasado antes declaró su deseo abandonar el desarrollo de su coche para estar mejor preparados para el desafío de la presente temporada. Pero ni ese supuesto trabajo adelantado,les ha servido para tener a tiempo el coche para la primera semana de pruebas. Dado que el motor Mercedes ha acumulado muchas vueltas sin problemas aparentes de relevancia, al menos es un área en el que no tienen que preocuparse. Pero eso no es suficiente.
Si el nuevo Williams es tan radical y complejo como promete Vowles, presentar el coche muy tarde les da un mayor margen de sorpresa frente a sus rivales. Pero de nuevo, cuidado con entender como ventajas este tipo de situaciones. En mayor o menor medida, casi ningún equipo ha descubierto aún sus armas por completo. "En cuanto a diseño y aerodinámica es lo más complejo que cualquier otra cosa que hayamos construido antes", admitió Vowles. Pero la fortaleza de un equipo también se mide ahí, habría que señalar.
"Todos empezamos de cero", admitióCarlos Sainz. "Para mí hay una cosa buena, que es que ya estoy muy rodado con el equipo y la gente que trabaja a mi alrededor. Una de las principales razones por las que escogí Williams como mi futuro profesional fue precisamente la fe que tengo en ellos, cara a la entrada de esta nueva reglamentación. Es imposible para mí ponerme objetivos ante un cambio tan grande de reglas, pero lo que valoro es la tendencia de crecimiento del equipo".
Baréin nos sacará de dudas si realmente Williams puede ser una amenaza para el poder establecido o tendrá difícil mantener lo conseguido el año pasado, que no es poca cosa. Lo cierto es la que la entrada en tromba de mucho dinero en la Fórmula 1 ha hecho que realmente no existe un solo equipo de la parrilla que no tenga medios y argumentos poderosos detrás. Williams debe asumir que el milagro conseguido por McLaren se ha vuelto más complicado aún. Todos prometen caviar y este siempre ha sido y será un bien escaso.
El mítico entrenador de fútbol David Vidal reprendió a un jugador diciéndole "no se crea usted Beckenbauer, que acaba de llegar". Era la mejor forma de advertir a un buen futbolista con potencial de los riesgos de creerse algo que todavía no es. El equipo Williams viene progresando mucho estos últimos años, pero a medida que te acercas a la cumbre, cada peldaño es más difícil de subir. El riesgo de creer que vas a seguir creciendo al mismo ritmo implica asumir que los rivales no avanzan. Peligroso error.