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Las cinco razones por las que Lando Norris es el campeón menos querido de esta época
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Las cinco razones por las que Lando Norris es el campeón menos querido de esta época

El ganador del título mundial ha tenido en muchos sectores una acogida bastante fría... por decirlo suave. Sorprende en un piloto que hasta hace poco era de los más queridos

Foto: Lando Norris celebra su titulo mundial en el circuito de Abu Dabi. (AFP7)
Lando Norris celebra su titulo mundial en el circuito de Abu Dabi. (AFP7)
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Lo de ser mejor o peor piloto siempre es subjetivo. La única forma de saberlo con el reglamento: quien más puntos suma en 24 carreras oficialmente es el mejor. Cuenta mucho el coche, el equipo con las estrategias y las paradas en boxes, sabemos incluso que cuenta la fortaleza o debilidad de tu compañero de equipo. Se pueden hacer todas las cábalas que se quieran, pero Lando Norris es el merecido campeón de 2025. Punto.

Por supuesto que nos emociona el talento y los méritos de Max Verstappen, no es descabellado afirmar que el neerlandés es mejor piloto que Lando Norris. Pero con esta filosofía, por qué no decir que ha sido el mejor de 2025 George Russell, excelente con un Mercedes muy inferior. O Charles Leclerc, que ha barrido a una leyenda como Lewis Hamilton. Incluso por qué no Fernando Alonso, que ha puesto al Aston Martin muy por encima de lo que le corresponde. Un ejercicio inútil de especulación.

Te puede gustar o no gustar Lando Norris, pero es muy injusto minusvalorar los méritos del británico como se está haciendo desde muchos sectores. Norris ha tenido la cualidad de saber estar en el lugar adecuado, en el momento oportuno y saber aprovechar la oportunidad cuando esta se le ha presentado. Por ejemplo, renunció a otras ofertas y se comprometió en 2021 con McLaren a largo plazo cuando el equipo no tenía ni de lejos el poderío de hoy día. Las decisiones tienen riesgos y si te benefician, la recompensa es justa.

El aluvión de descalificaciones, cuando no ataques directos ataques de odio y homofóbicos hacia Lando Norris tras proclamarse campeón, sorprenden de forma especial. Hace apenas tres o cuatro años era uno de los más queridos por el público. Algo ha hecho mal el británico o su entorno para que se haya producido un cambio tan dramático en la percepción que de él tiene el gran público. Estas podrían ser las cinco causas principales de esta desafección tan llamativa.

Las cinco razones

1. Los errores de McLaren. El equipo británico podría ser un caso para una escuela de negocio si se hablara de su resurrección deportiva y empresarial. Pero también daría para estudio sobre lo que no hay que hacer en gestión de las personas y comunicación corporativa. No puedes pavonearte durante casi un año de tratar a los dos pilotos por igual para luego decantarte por uno de ellos cuando le ves las orejas al lobo Verstappen. Es normal que esa hipocresía caiga mal entre los aficionados.

Colin Chapman, el jefe del Lotus, le dejó claro a Peterson en 1978 que iba a ser el segundo de Andretti cuando le trajo de vuelta a Lotus. Era lógico, porque el que se comió toda la travesía del desierto de los años malos del equipo fue Andretti y era justo recompensar el trabajo ingrato y dejar que el italoamericano se llevara el título. El proyecto McLaren se hizo con Lando Norris como piedra angular y el problema es que Piastri resultó ser mucho mejor de lo que se esperaba. No haber dejado claras las cosas desde el principio lo cargó el diablo.

2. El efecto Netflix. Lando Norris ha salido bastante mal parado a nivel de imagen en el docudrama de la Fórmula 1 Drive to Survive, que cuenta con un especial predicamento entre el público joven. A menudo se le percibía como despectivo y arrogante. Pero quien se quede con esa impresión no conoce al real Lando Norris. Es cierto que algunas de sus intervenciones han sido algo desafortunadas, todos podemos tener ese mal momento, lo que no refleja de forma fidedigna nuestra personalidad. La anécdota no hace el caso.

3. Ser inglés y triunfar. Es cierto que Lando Norris viene de un entorno privilegiado con un padre millonario. Es cierto también que siempre ha estado hiperprotegido por su equipo, por la prensa británica y, por qué no decirlo, por un cuerpo de comisarios deportivos que en su mayoría es anglosajón. No es nada nuevo que los ingleses siempre barren para casa y su preponderancia en este deporte es innegable. Pero reducir los méritos de Norris a su cuna o su nacionalidad es tan injusto como absurdo.

El efecto Verstappen

4. El efecto Verstappen. Sorprende comprobar que la vertiginosa caída de la percepción pública de Lando Norris ha coincidido con la espectacular mejora de la imagen de Max Verstappen. Es evidente que el neerlandés ha madurado desde unos inicios, cuando, fruto de su juventud, encadenaba impertinencias con algunas actitudes antideportivas en pista. Pero es obvio también que de un tiempo a esta parte su comunicación pública ha mejorado mucho. No ha perdido autenticidad, pero sus mensajes están ahora muy bien construidos.

Es lógico simpatizar deportivamente con alguien del talento tan descomunal como el del neerlandés. Su resurrección deportiva en el tramo final de la temporada testimonia la leyenda que es. Pero igual que nadie reprocha o cuestiona que Red Bull trabaje única y exclusivamente para SuperMax, es injusto reprochar que McLaren haya hecho lo mismo con Norris. De hecho, pensemos que tener un coche inconducible para cualquiera que no sea Max tiene mucho que ver con que Red Bull haya perdido el título.

Foto: enfado-verstappen-periodista-perder-puntos-gp-espana-sonrisa-estupida

5. No ser un 'tipo duro'. Las palabras de Carlos Sainz defendiendo la forma de ser de su amigo Lando Norris tienen un calado mucho mayor de lo que aparentan. El piloto de Williams reconoce que alguien educado y que no se esfuerza en transmitir una imagen de killer ha hecho que se le perciba como alguien blando. Ese discurso de que, si no estás hecho del molde de Schumacher o Verstappen, no vales para este deporte ha calado en el subconsciente de muchos. Y es un grave error.

Un campeonato del mundo no se regala. Muchos grandes pilotos no han olido ni de lejos esa posibilidad, y eso nadie se lo va a quitar ya a Lando Norris. Se puede ser un campeón del mundo como Rosberg, como Button, Hill, Fittipaldi o Clark, sin necesidad de haber salido de la escuela de los muelles del puerto de Baltimore. Si el pecado de Norris es salirse del prototipo preconcebido por muchos, bienvenido sea su título mundial.

Lo de ser mejor o peor piloto siempre es subjetivo. La única forma de saberlo con el reglamento: quien más puntos suma en 24 carreras oficialmente es el mejor. Cuenta mucho el coche, el equipo con las estrategias y las paradas en boxes, sabemos incluso que cuenta la fortaleza o debilidad de tu compañero de equipo. Se pueden hacer todas las cábalas que se quieran, pero Lando Norris es el merecido campeón de 2025. Punto.

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