Fernando Alonso o cómo acabar el año notando el efecto de Adrian Newey
A tenor del pésimo rendimiento del Aston Martin a lo largo de la temporada, es reseñable el rendimiento del piloto español en las dos carreras finales, logrando puntuar en ambas
Fernando Alonso, en el circuito de Yas Marina en Abu Dabi. (EFE/Ali Haider)
Al término de la carrera de Abu Dabi, Pedro de la Rosa le hizo a Fernando Alonsola pregunta que casi todo el paddock tenía en la cabeza: "¿Si con este coche acabas sexto, qué puedes hacer con un coche más normal?". "¡Primero!", respondió Fernando. Decir que el Aston Martin es un coche normal es muy benévolo, o al menos, ha sido uno de los peores coches de 2025. La duda que surge en este esperanzador final de temporada es sobre si la mejora es mérito del asturiano. O que ha habido un real progreso técnico.
El bueno de Pedro de la Rosa tiene que hilar fino con las palabras al ser empleado de Aston Martin, pero se entiende perfectamente el fondo de su pregunta. Lograr un sexto puesto con el AMR25 tiene un mérito extraordinario. En teoría, Adrian Newey no habría tenido nada que ver con esta mejoría técnica que ya dio señales hace una semana en la carrera de Qatar. Interesante también el que Lance Stroll ha seguido clasificándose al fondo del pelotón. Por tanto, ¿es Fernando o es el efecto Newey que ya se nota?
A tenor del rendimiento del Aston Martin durante gran parte de la temporada, una sexta posición hay que calificarla de milagro. Entrar en los puntos siempre supuso una dificultad suprema, luego no digamos ya acabar sexto. A Fernando le vino muy bien que la carrera fuera lenta al tratar los líderes de conservar lo más posible sus neumáticos. Pero no restarle mérito porque hay que clasificar en la parte alta y hacer además una muy buena primera vuelta. En ese reto cumplió con creces.
El sábado en la clasificación, su extraordinario sexto lugar cimentó el éxito del domingo. Pero también dejó toda una declaración de intenciones de cara a la próxima temporada. "Siento que estoy en mi mejor momento", recalcó el bicampeón mundial. "Creo que los pilotos mejoran con el tiempo. Ganas experiencia y tienes diferentes escenarios que ya experimentaste en el pasado, conoces diferentes técnicas de conducción, diferentes tipos de neumáticos y has hecho todo tipo de cosas con el equipo también".
Siendo cierto todo lo que comenta Fernando, falta un elemento en la ecuación que no menciona y es absolutamente clave: la motivación. Finalizar la temporada con un séptimo y un sexto puesto es una forma de decir a todos: "Cuidado, que estoy aquí, ni se os ocurra descartarme". Pero también puede existir en el fondo el deseo de impresionar a Adrian Newey y demostrarle que si le da un buen coche, el equipo tiene un piloto capaz de llevarlo a lo más alto.
Algo parecido podría estar pasando con el personal técnico de Aston Martin en estas últimas carreras. Con la igualdad actual de la parrilla, de las más altas de toda la historia de la Fórmula 1, es significativo hacer mejoras notorias. Unos cambios o unas modificaciones con inspiración pueden elevarte forma dramática en la parrilla. Pero igual que Fernando quiere dar una buena impresión al nuevo líder, lo mismo puede pensar el resto del equipo.
Adrian Newey no espera a nadie. Sabe que está en el último gran proyecto de su carrera profesional y, por lo que se cuenta, está implicado en hacer un buen coche con la intensidad de un principiante. La tropa de ingeniería de los equipos en general es muy similar. Todos son técnicos brillantes, pero la idea es contar con esos diez-once especialistas que puedan marcar alguna diferencia. La gente sabe que Newey, como los entrenadores de prestigio, piensa en altas y bajas de jugadores. Y nadie quiere quedarse fuera de un posible dream team.
"Para mí está garantizado que Aston Martin tendrá éxito, la pregunta es cuándo, por eso queremos hacerlo lo antes posible", explica Fernando, que está convencido que su equipo tiene todos los mimbres para convertirse en un proyecto ganador. "La fábrica está completa, el túnel de viento es nuevo y está en marcha. Tenemos a Newey, Cowell, Cardile. Hay gente buena y mucho talento en la fábrica. Solamente necesitamos ponerlo todo en su sitio, las instalaciones son nuevas y la gente lleva unos meses en el sistema".
Pedro De La Rosa: "If with this car you finish sixth, what could you do with a more normal car?".
El gran salto adelante debe darlo Aston Martin el año que viene en ritmo de carrera. Aunque la temporada haya sido decepcionante, la desventaja no es tan grande como parece. Pero es arriesgado pensar que solo queda dar un par de pasos para llegar a la cumbre. En los cambios de reglamentación siempre hay beneficiados y damnificados, dependiendo lo bien o mal que hayan sabido interpretar las normas los equipos. Aunque Newey saque un coche excepcional, Honda debe proporcionar un motor que esté a la altura.
Prueba de lo mínimas que pueden llegar a ser las diferencias es que Carlos Sainz, con un fantástico podio hace una semana en Qatar, no pudo estar en Abu Dabi entre los diez mejores ni en entrenamientos ni en carrera. La distancia respecto a su compañero Alex Albon evidenciaba que no era una cuestión de pilotaje del madrileño, sino que aquí el Williams no daba más de sí. Así de cerca pueden estar los equipos. Un cambio en los reglajes del sábado al domingo, como los que reconoció Fernando que hicieron en Aston Martin, tuvieron la culpa.
No es un tema menor que el equipo también demuestre ser capaz de encontrar soluciones a problemas sobre la marcha. Gran parte del éxito de Red Bull, que les ha llevado a pelear el título de pilotos hasta el final, es haber sabido exprimir hasta la última gota de competitividad de su coche, cuando parecía todo perdido a nivel técnico. En 24 carreras cuenta todo. Por supuesto, el coche y el motor son claves, pero también acertar en los reglajes, en las estrategias, en las paradas, en boxes y last but not least, que el piloto no tenga días fuera de la oficina.
Notorio fue el contraste en este final de temporada entreLewis Hamilton y Fernando Alonso. Ambos son de edades parecidas y ambos se tienen un respeto mayor que el que puedan tener con cualquier otro piloto. Pero Hamilton hoy día es una sombra de sí mismo. No quiere decir que esté acabado, pero necesita recobrar la ilusión con un coche competitivo con el que se sienta a gusto. Fernando, por contra, despide con alivio a un monoplaza que no le ha dado más que sinsabores, pero lo hace a lo grande. Es la forma del bicampeón de decir que está al cien por cien para estrenar la era Newey.
Al término de la carrera de Abu Dabi, Pedro de la Rosa le hizo a Fernando Alonsola pregunta que casi todo el paddock tenía en la cabeza: "¿Si con este coche acabas sexto, qué puedes hacer con un coche más normal?". "¡Primero!", respondió Fernando. Decir que el Aston Martin es un coche normal es muy benévolo, o al menos, ha sido uno de los peores coches de 2025. La duda que surge en este esperanzador final de temporada es sobre si la mejora es mérito del asturiano. O que ha habido un real progreso técnico.