Cuando la cabra (El Goat) tira al monte: Adrian Newey se convierte en el jefe de Alonso
Los rumores de la sustitución de Andy Cowell como CEO de Aston Martin se han confirmado, aunque nadie podía imaginar que el mismísimo Adrian Newey se convirtiera en su sustituto
Andy Cowell no será sustituido por Horner, sino por el propio Newey. (Eric Alonso/DPPI/AFP7)
Que la cabra tira al monte, dicho en el más respetuoso de los sentidos, era evidente durante toda la trayectoria de Adrian Newey. El ingeniero británico ejerce como el 'goat' técnico indiscutible en la historia de la Fórmula 1, aunque siempre ha perseguido participar en las decisiones estratégicas de sus equipos, algo que solo consiguió en Red Bull. Acaba de dar un triple con tirabuzón y superarse a sí mismo en Aston Martin.
Al bombazo de McLaren en Las Vegas le siguió otro no menos impactante: la sustitución de Andy Cowell como CEO de Aston Martin. "Quiero estar en el centro de todo", anunció Newey el día de su presentación con el equipo británico. Difícil imaginar que el propio Newey se convirtiera en el sustituto del mismísimo Cowell. Sin dejar de abrir el interrogante sobre su capacidad para desdoblarse en el frente técnico y el operativo, más en estos tiempos de un nuevo y complejo reglamento.
La trayectoria y filosofía del ingeniero británico encaja como causa de la salida de Cowell, con el que habría disentido sobre la gestión del equipo. Dado su peso específico en Aston Martin, unido a su condición de accionista, se abre ahora una fascinante aventura: además de intentar crear un monoplaza ganador, como tantas veces en su carrera, afronta el desafío de dirigir el equipo de Fernando Alonso. Ahí es nada.
Cuando la cabra (El Goat) tira al monte: Adrian Newey se convierte en el jefe de Alonso
La plantilla de Red Bull
"Andy (Cowell) ayudará a optimizar las asociaciones técnicas entre el equipo, Honda, Aramco y Valvoline y trabajará en estrecha colaboración con los socios del equipo para garantizar la integración perfecta de la nueva unidad de potencia, el combustible y el chasis del equipo” explicaba el propio Newey en el comunicado de prensa oficial, ejerciendo de jefe, y sin evitar la sensación de derrota para el ex CEO del equipo, que ha sido degradado en la organización, como Mike Krack en su día.
Solo hace falta remontarse a su pasado para conocer las ambiciones de Newey, aunque resultaba inimaginable que algún día pudiera asumir un rol absoluto en la gestión de un equipo de Fórmula 1. Lo que pretendió sin éxito en Williams y McLaren, logró a medias en Red Bull, y va a ejercer de forma absoluta en el equipo de Lawrence Stroll.
Cowell llegó con una brillante vitola como responsable de los éxitos de Mercedes en el área motorística, aunque sin experiencia en la gestión global de un equipo de Fórmula 1. Por su parte, Newey ha sido artífice de los éxitos de Red Bull, una organización efectiva, ágil, de feroz mentalidad competitiva. En Aston Martin, el ingeniero británico ha debido superponer la plantilla operativa de su antiguo equipo y habrán saltado chispas al entrar en el terreno de competencias de Cowell.
El reciente despido de figuras clave en el área técnica recuerda su llegada a Red Bull. "Tomé la decisión de realizar tres despidos de ingenieros sénior", cuenta en su autobiografía sobre aquella primera etapa en el equipo austríaco, con una estructura heredada del antiguo Jaguar. "El cambio en la atmósfera fue impresionante casi de la noche a la mañana. Los otros militantes de esa antigua estructura sobre los que tenía colocado un signo de interrogación cambiaron por completo, posiblemente aliviados de no tener que mantener esta lealtad forzada con sus jefes salientes".
Newey siempre ha querido decidir en un equipo, y Stroll le ha concedido el poder absoluto. (Reuters/Andrew Boyers)
Cuando Newey no mandaba
Como él mismo reconoce en sus memorias, incluso como ingeniero veinteañero, Newey siempre ha querido trascender de su condición de genio técnico, sin éxito en las primeras fases de su carrera. Newey abandonó Williams cuando descubrió que las promesas de Frank Williams y Patrick Head eran papel mojado, a pesar de las cláusulas contractuales que le garantizaban participación en las decisiones claves del equipo.
"Mi contrato con Williams estaba a punto de renovarse", recuerda en su biografía. "Quería solicitar dos cosas. La primera, un aumento de sueldo. Aún más importante era mi segunda petición. Después de la debacle de Nigel Mansell (en 1991), quería involucrarme en las principales decisiones estratégicas de Williams: la elección del motor, la del piloto, las disputas con FIA y, así, sucesivamente. No más decisiones entre comidas que llegaban a mis oídos mucho más tarde. Quería que se me consultase". No fue el caso con el fichaje de Jacques Villeneuve y después de Heinz-Harald Frentzen en 1997 y decidió marcharse a McLaren.
Asfixiado por la obsesiva y rígida mentalidad de Ron Dennis y por las maniobras internas para diluir su peso específico con un sistema matricial de toma de decisiones, además de varios conflictos internos, su motivación en McLaren quedó hecha añicos.
Adrian Newey will take on the role of Team Principal from 2026 and will be guiding the technical team, including the trackside operations of the car. pic.twitter.com/IATvjVlYEZ
Christian Horner aprovechó la oportunidad y le ofreció satisfacer sus ambiciones, tanto en el apartado técnico como de gestión. En su biografía, Newey se enorgullecía de su cuota en el éxito de Red Bull, que excedía la parte técnica. "El equipo, tal como es ahora, ha fomentado un nuevo espíritu de los Midlands, una actitud de 'se puede hacer, hay que trabajar duro y mejorar'. Presumía de que siempre habíamos escogido el camino menos transitado, incluso cuando significaba afrontar problemas aparentemente insuperables o desafíos técnicos”.
"Esta filosofía no es solo mía, por supuesto, es compartida por Christian y hemos moldeado al equipo en torno a los ideales que compartimos", remataba, presumiendo de su aportación gestora. Newey aterrizaba en Aston Martin para volver a romper moldes con sus monoplazas, aunque ahora con la insólita y privilegiada posición que le ha concedido Lawrence Stroll. ¿Quién sería el sustituto de Andy Cowell, capaz de convivir con Adrian Newey? Él mismo...
Que la cabra tira al monte, dicho en el más respetuoso de los sentidos, era evidente durante toda la trayectoria de Adrian Newey. El ingeniero británico ejerce como el 'goat' técnico indiscutible en la historia de la Fórmula 1, aunque siempre ha perseguido participar en las decisiones estratégicas de sus equipos, algo que solo consiguió en Red Bull. Acaba de dar un triple con tirabuzón y superarse a sí mismo en Aston Martin.