Audi se quita la careta de Sauber y le saca los colores a su duro futuro en la Fórmula 1
A la sombra de Sauber, Audi ha presentado la librea que representará a la marca en la Fórmula 1, sin ocultar en formidable desafío que afronta para mantener su tradición ganadora en el deporte del motor
Gernot Döllner, CEO de Audi, en la presentación de la imagen de la marca alemana en la Fórmula 1 (REUTERS Michaela Stache)
"El proyecto de Audi F1 es el más excitante del mundo del automovilismo deportivo y del deporte en general". El pasado miércoles, Audi alzaba el telón al desafío deportivo más colosal en la larga historia de la marca alemana, por numerosas razones. Mattia Binotto no exageraba al calibrar la envergadura de la aventura que dirige.
Después de años en la sombra, Audi se ha quitado la careta de Sauber y se presentó con su R26, el concept car que da cuerpo a su imagen y presencia en la Fórmula 1. Colores inconfundibles que distinguirán sus monoplazas en los próximos años: rojo, negro, titanio… Una librea profundamente estudiada para una identificación inmediata.
"Si miras a un coche de Fórmula 1 en cinco años, dirás que es un Audi. En diez años, dirás que es un Audi", declaraba el director deportivo, el ex Red Bull Jonathan Wheatley.
En Múnich, la marca alemana desveló la imagen de sus futuros monoplazas con Gelnor Döller al frente, el presidente del consejo de administración de Audi, quien a su llegada al puesto hubo de calibrar el proyecto que su predecesor le dejó en la mesa. Tras un análisis rápido y profundo, quien en principio se mostraba escéptico, comprendió que debía doblar la apuesta para lograr el objetivo incontestable para la marca alemana: triunfar en la Fórmula 1.
Llegó entonces Mattia Binotto, que recibía plenos poderes incluso para la división de motores con sede en Neuburg. Porque el formidable historial de Audi no deja otra opción. ¿Mundial de Rallies en los ochenta? Introducción de la tracción total y victoria con los Audi Quattro y títulos en el Mundial de Rallies. ¿Le Mans y Mundial de Resistencia? Grandes éxitos en las dos últimas décadas, con tecnologías directamente transferibles a sus coches de calle.
Audi ha buscado una librea que defina a la marca al primer vistazo (REUTERS Michaela Stache)
¿Fórmula E? Victoria de Constructores y base del proyecto que contribuyó al desarrollo de las unidades eléctricas con las que Audi ganó el Dakar con Carlos Sainz. En la era moderna de la Fórmula 1 el grupo Volkswagen y Audi vieron la Fórmula 1 como un tabú mientras estuviera bajo la dirección de Bernie Ecclestone. Pero la creciente popularidad de este deporte y la incorporación de las nuevas tecnologías con el reglamento de 2026 convencieron a su cúpula.
Hoy, ni Ferrari gana
"Hicimos un análisis comparativo, contábamos con la experiencia de otros campeonatos. Lo consideramos bastante ambicioso, pero realista. De ahí surgió la idea", explicaba Döllner en la presentación respecto al modelo de tres fases. "Empezamos como aspirantes, luego queremos convertirnos en competidores y, en la tercera fase, a partir de 2030, luchar por la victoria". Cinco años de plazo para lograrlo.
Otros lo consiguieron en el pasado. Léase Red Bull o Mercedes en las dos pasadas décadas, o como la reciente resurrección en tres años de McLaren. Todos partían de plataformas con experiencia en la Fórmula 1, y sin encarar el cambio técnico más importante y revolucionario de la historia para afrontar un reto donde otros grandes fabricantes (Toyota, BMW…) fracasaron. Hoy, ni siquiera Ferrari gana en la Fórmula 1 a pesar de su experiencia y pedigrí. ¿Lo conseguirá Audi?
Antes, el fabricante alemán debe superar el primer desafío antes de saltar al asfalto, y que llevará años. "El mayor desafío hoy en día es transformar Sauber en el equipo Audi, transformarlo en términos de mentalidad de equipo, tamaño, ambición, así como fusionar las diferentes sedes", explicaba Döllner el miércoles. "No nos preocupa en absoluto; nuestro próximo desafío es convertirnos en el equipo Audi de Fórmula 1".
"Será un equipo de marca totalmente nuevo, porque tiene suministradores muy diferentes a los del pasado", explicaba Mattia Binotto en la presentación, “hay mucho que aprender, tenemos una empinada curva de aprendizaje”. Antes siquiera de esperar ser competitivos a años vista, Audi debe coger cuerpo como una estructura efectiva, potente y funcional. Es decir, hacerse un equipo.
Audi hoy se antoja una suerte de Force India en relación con el Aston Martin que Lawrence Stroll quiere para el futuro. La base está en Hinwil, Suiza, con la fábrica de motores en Neuberg, además de un centro técnico en Bicester. De nuevo, el proceso de reestructuración de Aston Martin puede resultar ilustrativo de las dificultades que arroja la Fórmula 1 más allá del asfalto.
El rascacielos Audi
En paralelo a este proceso interno de profunda reestructuracion, Audi afronta la construcción de un verdadero rascacielos. En primer lugar, con su unidad de potencia V6 1.6 litros, mitad combustión con combustibles sintéticos, mitad energía eléctrica. El fabricante alemán trabaja desde hace tres años en su desarrollo. "En el banco de pruebas estamos comprobando la fiabilidad para asegurarnos de que todo esté bien para el inicio de la temporada. Hay momentos de tensión en Neuberg, pero ese es el reto", declaraba Mattia Binotto el miércoles.
"La unidad de potencia es un tema complejo y difícil. Su desarrollo lleva tiempo, incluso más que el del chasis y la aerodinámica", explicaba Binotto en la presentación, “el equipo comenzó a trabajar en ella hace años y está funcionando bien en el banco de pruebas. Sin embargo, será un largo camino y tendremos mucho que aprender, pero estamos muy ilusionados”.
En los entrenamientos privados de Montmeló en enero, Audi utilizará una unidad provisional con la fiabilidad como principal objetivo, hasta que el 1 de marzo todos los fabricantes presenten a la FIA la homologación de sus unidades de potencia el 1 de marzo. Por si fuera poco, una unidad de potencia inédita debe integrarse en un monoplaza con diferente y novedosa filosofía aerodinámica, a través de una estructura todavía modesta para los estándares que Audi se ha impuesto en la Fórmula 1.
"Tener el control total tanto del chasis como del motor te da una ventaja competitiva, una ventaja técnica. Y porque para Audi, no se trata solo de participar, sino de ganar. Así que aceptamos la complejidad, porque tenemos una ambición clara", remataba Mattia Binotto. Audi triunfó en todas sus aventuras deportivas del pasado. Aunque entonces no se trataba de construir rascacielos.
"El proyecto de Audi F1 es el más excitante del mundo del automovilismo deportivo y del deporte en general". El pasado miércoles, Audi alzaba el telón al desafío deportivo más colosal en la larga historia de la marca alemana, por numerosas razones. Mattia Binotto no exageraba al calibrar la envergadura de la aventura que dirige.