El tiro por la culata de John Elkann en su bronca a Hamilton y Leclerc por el desastre de Ferrari
El presidente de la escudería italiana ha cuestionado específicamente a Leclerc y Hamilton, pero la responsabilidad última de haber incorporado al británico reside en su mesa
El presidente de Ferrari, John Elkann, ha señalado directamente a sus pilotos. (DPPI/AFP7/Julien Delfosse)
Cuando Ferrari vive momentos turbulentos, aparecen los ataques de precisión desde los medios italianos, o el presidente lanza una andanada a los suyos. John Elkann no se ha prodigado mucho, pero lo hizo estos días, recordando tiempos pasados de Maranello. Para ser más exactos, con sus pilotos en el punto de mira.
Elkann certifica así la crisis de Ferrari, pero también su frustración personal. Cabría preguntarse si sus palabras responden a un clima interno más denso del que trasciende al exterior, o se trata de una de esas andanadas de alto ejecutivo para justificar su posición sacando la vara para espolear a los suyos.
Porque Ferrari lleva camino de cosechar uno de los peores resultados finales del presente siglo. ¿No tomó el propio Elkann una decisión estratégica de gran calado como fichar a Lewis Hamilton, por lo que le sería imputable en último extremo la responsabilidad última?
El presidente de Ferrari matizó cuidadosamente sus palabras el pasado lunes: "Por un lado, tenemos a nuestros mecánicos, quienes básicamente están ganando el campeonato con su rendimiento y todo lo que hacen en las paradas en boxes". La tropa, al margen. ¿Equipo técnico? "Si ves a nuestros ingenieros, no hay duda de que el coche ha mejorado". Aunque, según avanza la temporada, está sucediendo lo contrario.
Su mensaje tenía un destinatario claro. "Pero si miramos al resto, no está a la altura. Tenemos a pilotos para los que es importante que se concentren en el pilotaje y hablen menos, tenemos importantes carreras por delante y lograr la segunda posición no es imposible (Ferrari cayó al cuarto puesto en Brasil)". Como ocurre en tantas ocasiones cuando se dispara a bulto, el efecto puede ser contraproducente al pretendido. Porque el presidente tendrá autoridad, pero no control en las distintas áreas de rendimiento.
"Ganar tanto el campeonato de constructores como el de pilotos demuestra que cuando Ferrari está unido, cuando todos trabajamos juntos, podemos lograr cosas realmente grandiosas". Apelar a la unidad, sí, pero señalando a quienes tienen la responsabilidad última de manejar el monoplaza rojo. Según el presidente, Hamilton y Leclerc no contribuirían a esa unidad que ensalza en la estructura del Mundial de Resistencia recién ganado.
A very difficult weekend in São Paulo. Disappointing to come back home with nearly no points at all for the team in what is a critical moment of the season to fight for the 2nd place in the constructors championship. It’s uphill from now and it’s clear that only unity can help us… pic.twitter.com/tJjOBWmGfL
"¿Hablar menos?", dice Elkann... Los pilotos de Fórmula 1 son ametrallados mediáticamente sesión tras sesión, como es obligado por protocolo, y Hamilton y Leclerc han de rendir cuentas a los medios con un monoplaza que ha resultado un fiasco. ¿Cómo se sentirán entonces quienes cargan con el mal resultado de un equipo técnico a quien el presidente ha absuelto? A no ser que circule una corriente de fondo en Maranello que justifique las palabras de Elkann.
Charles Leclerc no ha ocultado su frustración con el SF25, con el Gran Premio de Hungría como momento álgido ante aquel SF25 que devino inconducible durante la carrera. No obstante, el monegasco acumula siete podios esta temporada. Sin olvidar el largo período de frustración desde que accedió a Ferrari, con pocas excepciones de contar con un coche ganador. Aunque del monegasco no se ha escuchado una palabra más alta que otra contra Ferrari.
Por el contrario, sin podio a pesar de su cotización pagada a precio de oro, Hamilton circula en prestaciones siempre por detrás del monegasco. En varios momentos de la presente temporada lanzaba mensajes personales desconcertantes. "Es una pesadilla, llevo un tiempo viviéndola, el vaivén entre el sueño de pilotar para este increíble equipo y la pesadilla de los resultados que hemos obtenido", declaraba al término de la cita brasileña. Recién llegado de Baréin, a Elkann debió subírsele la bilirrubina al cuello.
I back my team. I back myself. I will not give up. Not now, not then, not ever. Thank you, Brazil, always 🇧🇷 pic.twitter.com/bU4gAdCOb4
En julio, El Confidencial llamaba la atención sobre la posición que Hamilton adoptaba, muy ajena a la cultura de Ferrari. "Es una organización enorme, con muchos elementos que influyen, y no todos funcionan a pleno rendimiento", se atrevió a decir públicamente. "En definitiva, por eso el equipo no ha tenido el éxito que creo que merece". ¿Se ha colocado Hamilton por encima de Ferrari?
"Así que siento que es mi responsabilidad exigirle cuentas a todos en el equipo. Sobre todo a los que están al mando, los que toman las decisiones", se atrevió a decir, explicando que había presentado diferentes informes a la cúpula de Ferrari. "Si analizamos la trayectoria del equipo en los últimos veinte años, han tenido pilotos increíbles: Kimi, Fernando, Sebastian, todos campeones del mundo. Sin embargo, no ganaron un campeonato mundial. Me niego a que me pase lo mismo". Si Hamilton ha mantenido internamente esa misma actitud, quizás se comprendan las palabras de Elkann, aunque entrara Leclerc en el mismo bote.
Eso sí, como rezaba la pequeña figura que el presidente Harry Truman en su mesa "The Buck Stops Here". O lo que es lo mismo, la responsabilidad última no puede trasladarse más allá del que toma las decisiones ¿De quién dependía fichar a Lewis Hamilton en sustitución de Carlos Sainz? Quien golpea la primera ficha del dominó hace que las demás caigan en cascada.
Cuando Ferrari vive momentos turbulentos, aparecen los ataques de precisión desde los medios italianos, o el presidente lanza una andanada a los suyos. John Elkann no se ha prodigado mucho, pero lo hizo estos días, recordando tiempos pasados de Maranello. Para ser más exactos, con sus pilotos en el punto de mira.