En una Fórmula 1 con más talento que nunca, Max Verstappen juega en otra galaxia
El Gran Premio de Brasil de 2025 pasará a la historia como una de esas exhibiciones por las que se recuerda a los pilotos de leyenda. 'SuperMax' no ganó, pero dio un recital
Max Verstappen celebra su heroico tercer puesto. (EFE/Sebastiao Moreia)
"En la Fórmula 1 actual, el mejor piloto de lejos es Max Verstappen, pero muy de lejos". Esta declaración es de Luca de Montezemolo, el expresidente de Ferrari. El mítico directivo italiano no suele ser tan contundente en sus valoraciones, pero en el caso del piloto neerlandés fue mucho más efusivo de lo que acostumbra. Hablaba bien de Charles Leclerc, hablaba bien de Carlos Sainz y de otros pilotos, pero insistía: "Es el mejor de lejos". La machada del actual campeón del mundo le viene a dar la razón.
Salir último, parar por un pinchazo apenas comenzada la carrera y terminar tercero, acosando al segundo clasificado, está reservado para los muy grandes de la historia. Es evidente, que el Red Bull en carrera volvió a recobrar la competitividad mostrada los últimos Grandes Premios. Es cierto también que Interlagos es un circuito que favorece mucho los adelantamientos. Pero todo eso acaba siendo irrelevante. Incluso teniendo en cuenta la eliminación prematura de Charles Leclerc o la penalización de 10 segundos de Piastri, lo hecho por Max es de otro mundo.
Hay veces en el mundo del deporte en que el dominio de nombres concreto, obedece tanto a la grandeza del deportista como a la ausencia de rivales a su altura. En Fórmula 1 por ejemplo, tuvieron más mérito los títulos tardíos de Michael Schumacher que los primeros. Mientras que al principio, salvo Mika Hakkinen, apenas tuvo el kaiser rivales a su nivel, cuando llegaron los Montoya, Alonso y Raikkonen, la cosa se puso mucho más seria. Todos los títulos valen lo mismo, pero hay desafíos más grandes que otros.
Max Verstappen jugó en Brasil en una liga diferente a la de sus rivales. (AFP7)
No puede decirse que la Fórmula 1 actual sea la que mayor talento concentra de la historia, pero que existe un nivel altísimo hoy día es indiscutible. Hay pilotos que pueden ser descomunales a una vuelta como Charles Leclerc, sublimes en estrategias de carrera como Fernando Alonso, consistentes en un campeonato como George Russell o genialmente audaces como los de la nueva hornada de Bearman, Hadjar, Bortoletto y compañía. Max Verstappen iguala a los mejores en cada parámetro, En todos.
La Maxdependencia
A largo plazo es inevitable que Red Bull acabará pagando la excesiva dependencia que tiene hacia Max Verstappen. Si un día el neerlandés se marcha a otro equipo, o si decide incluso dejar de correr en Fórmula 1, su ausencia será catastrófica. Los dueños de la compañía de bebidas energéticas están tan a merced del actual campeón del mundo... que no rechistan ante ninguna de sus exigencias. Incluso si una de ellas fuera de tanto calado como la de despedir a Christian Horner, el artífice de la construcción y éxitos del equipo.
Probablemente, Red Bull tampoco tenía otra opción que echarse en brazos de Max. El desafío que tienen por delante con el estreno de la nueva reglamentación y un nuevo motorista es inquietante por decirlo suave. Un cambio reglamentario es difícil para todos, pero al menos Mercedes, Ferrari y Honda, su actual proveedor de motores, tienen una base sólida para empezar. Para Red Bull, por mucha ayuda tecnológica y financiera que reciban por parte de Ford, todo es incertidumbre. Su piloto estrella es su principal activo y sostén.
Imaginen en este escenario, lo que pasaría con una fuerza laboral cotizada y deseada por sus rivales, si Max Verstappen hubiera decidido marcharse de Red Bull. Habría sido poco menos como una señal de alarma de que el barco se hunde. Manteniendo al indiscutible piloto número 1 de la categoría, el equipo tiene más fuerza para retener talento y atraer patrocinadores. Ya veremos qué pasa, pero si a futuro vienen curvas, tal y como se pronostica para la escudería angloaustríaca, tener a Max es un seguro y una tranquilidad.
Por el camino de esta absoluta maxdependencia de Red Bull hacia su mesías, seguiremos viendo los sufrimientos del piloto que le acompañe al otro lado del box. Está claro, que es una especie de silla eléctrica llevar un coche similar al de Max Verstappen. Basta ver las desventuras de Liam Lawson a principio de temporada como último piloto de la parrilla y verle ahora en Brasil, casi luchando por la pole position. Es la prueba del algodón del abismo que separan los coches del equipo filial y los del titular.
Un equipo entregado
Se rumorea que será Isak Hadjar, quien está dando una excelente impresión en su debut en Fórmula 1, el que será el futuro compañero de Max Verstappen en Red Bull. El piloto francés debe de estar pensando si no es un regalo envenenado, eso de que le promocionen del filial al primer equipo. Si su compañero Lawson y él pelean a la décima compartiendo coche, sería muy extraño que lo hiciera mucho mejor que él cuando le tocara compartir coche con Verstappen. Terrible dilema para Hadjar y para cualquiera.
La cuestión es que por mucho riesgo y mano de hierro que Red Bull tenga que soportar de Verstappen, el neerlandés responde con exhibiciones como la dada en Brasil. Cuando entregas a tu piloto un coche defectuoso, le dices que tiene que salir último porque hay que hacer cambios a ese coche, lo normal es dar por perdido el fin de semana. Pero Max nunca es así. El tetracampeón mundial adopta siempre esa filosofía que defendía el gran Juan Manuel Fangio: "Nunca salgas a una carrera pensando que no puedes ganarla".
"Nuestro ritmo fue bastante fuerte. Estar en el podio era algo que no esperaba en absoluto, más aún con el pinchazo al principio. Es un resultado increíble para nosotros y estoy muy contento. Muy orgulloso de todos. Lo de ayer fue muy difícil. (los problemas en clasificación). Pero nunca nos damos por vencidos. Siempre tratamos de mejorar y afortunadamente encontramos de nuevo hoy el ritmo. No teníamos nada que perder. Acabar a solo 10 segundos del ganador es increíble", explicó el neerlandés al finalizar la carrera.
Si alguien aspira a derrotar a Verstappen más le vale rezar para reunir durante un Gran Premio el máximo de sus capacidades y, a la vez, que el mejor piloto de la era actual tenga un mal día. Por impresionante que sea la cantidad de talento que atesora la parrilla actual de Fórmula 1,SuperMax es de otra galaxia.
"En la Fórmula 1 actual, el mejor piloto de lejos es Max Verstappen, pero muy de lejos". Esta declaración es de Luca de Montezemolo, el expresidente de Ferrari. El mítico directivo italiano no suele ser tan contundente en sus valoraciones, pero en el caso del piloto neerlandés fue mucho más efusivo de lo que acostumbra. Hablaba bien de Charles Leclerc, hablaba bien de Carlos Sainz y de otros pilotos, pero insistía: "Es el mejor de lejos". La machada del actual campeón del mundo le viene a dar la razón.