"No puedo ser del todo sincero...": Alonso y Sainz, a base de golpes en los dientes en Interlagos
Aston Martin cayó nuevamente a plomo según avanzó el fin de semana brasileño y Sainz se llevó todo el cúmulo de circunstancias posibles en contra. Un Gran Premio para el olvido
Hace dos años, Fernando Alonso conseguía su último podio en la Fórmula 1, también el último para Aston Martin. Este pasado Gran Premio de Brasil servía como marco para ilustrar la involución del equipo británico, que incluso ve peligrar varias posiciones y millones de dólares en la clasificación de Constructores. Porque en Interlagos, el AMR25 acabó como peor coche de la parrilla.
"No puedo ser del todo sincero, pero creo que todos mejoran bastante". Alonso se pensaba la respuesta sobre la involución de su equipo desde aquellos primeros libres del viernes. Si se trataba de una salida para no repetir explicaciones ya manidas, o porque la procesión va por dentro ante la impotencia de que todos los equipos, todos, superaron a Aston Martin a medida que avanzaba el fin de semana, no lo dijo.
De no ser por los puntos de Alonso el sábado, el equipo británico habría sido adelantado por Haas y ocuparía la octava posición del campeonato. Está a solo diez de ser penúltimo en la clasificación final. Cuidado con los últimos tres Grandes Premios.
Carlos Sainz completaba el decepcionante fin de semana de los españoles en el Gran Premio de Brasil. "No ha sido nuestro fin de semana, ni de Williams, ni el mío", resumía el madrileño. Ciertamente ese circuito que tan bien ha tratado a los españoles en el pasado se cebó con ambos. Fines de semana ásperos, de papel de lija, donde todo lo que puede salir mal, sale peor.
Alonso: cuando da lo mismo "hacer algo diferente"
Alonso repetía el formato de otros fines de semana al esprint. Aprovechaba su rápida capacidad para alcanzar límites el viernes, que remataba el sábado gracias a su adelantada posición de salida. Luego, farolillo rojo en la distancia, donde hasta el paupérrimo Alpine relegaba a Aston Martin a esa misma condición.
Hubo momentos de espejismo cuando en la vuelta 14 el asturiano rodaba undécimo. Conscientes en Aston Martin de las carencias del AMR25 en una pista que se antojaba a priori algo más favorable, se apostó por arrancar con el compuesto más duro por si sonaba la flauta. De perdidos, al río. En la vuelta 27 ya se había desplomado ese compuesto y el asturiano entró en boxes dos vueltas más tarde. El resto tomó nota del fallido experimento, cortesía de Aston Martin.
"Sabíamos que íbamos a tener una carrera difícil, sabíamos que íbamos a salir con los duros, teníamos una ventaja estratégica haciendo algo diferente. Si hacíamos lo mismo que los demás, íbamos a acabar detrás de ellos", explicaba Alonso. "Lo intentamos, no funcionó, los duros no iban muy bien en la primera parte de la carrera, pero por lo menos lo intentamos". Y acabaron "detrás de ellos"
Por si no fuera suficiente, "aunque la salida no fue mal, luego con los dos coches de seguridad en las resalidas teníamos poca temperatura con los duros, era difícil arrancar, pero tampoco teníamos el ritmo", explicaba el asturiano. "Pensábamos incluso ir con el duro a una parada, llegar hasta la vuelta 40, pero en la 25 o 26 no teníamos más neumáticos, el duro no nos proporcionó ni el grip ni la durabilidad que pensábamos. Al menos lo intentamos, prefiero quedar décimotercero o décimocuarto intentando algo, que quedar el duodécimo no intentando nada".
Carrera monótona, sin alicientes, dando vueltas como un hámster en una noria. Bien justificada por la falta de interés de su actuación en la pista, bien porque la FOM haya tomado nota de sus críticas desde el habitáculo y, en las redes sociales, no hubo prácticamente imágenes ni mensajes por radio de Alonso en Interlagos. Silenciado total. En esta ocasión, para lo que había que ofrecer. Aunque esa frase que quedaba flotando en el aire: "No puedo ser del todo sincero…".
Sainz, el paquete completo
Sainz cosechó todo el paquete completo en Interlagos. Renqueante físicamente, descentrado en la clasificatoria al esprint, se sumaba a la ecuación que esta pista acentuaba las principales carencias del FW47: problemas con el neumático blando a una vuelta (Albon no entró en la Q3 y tampoco en los puntos) y un tipo de curva larga que hace perder carga aerodinámica al monoplaza británico a medida que se va alargando.
"Veía que en las vueltas a parrilla el coche iba mejor y tenía esperanzas, también después de una salida muy buena, creo que podíamos haber estado en la lucha por los puntos", explicaba el madrileño. Con neumático blando de salida, en la vuelta 14 rodaba en los puntos. Un espejismo, porque la prueba también golpeó desde el principio, a pesar de que Sainz se sentía más entonado físicamente por primera vez durante el fin de semana.
Para empezar, por el toque con Lewis Hamilton en la primera curva. "Iba por dentro, me ha intentado pasar (el Ferrari) en la uno por fuera, y me ha ido cerrando y cerrando, me ha estrangulado, y me ha tocado el alerón delantero". ¿Resultado? "Desde que se ha caído el trozo en el alerón delantero, el coche ha perdido mucha carga y se iba muchísimo de adelante". Como en México, un monoplaza cojitranco desde la primera curva. Aún quedaba otra pedrada.
Con estrategia clara de salida a dos paradas, Sainz intentó un undercut a varios monoplazas que tenía por delante en la primera fase de carrera. Pero a sus mecánicos de la esquina delantera derecha se les enredaron los dedos y el adelantamiento en boxes quedó arruinado. Por ejemplo, quedó atascado durante una buena parte de la prueba tras Gasly. "Empiezas a sumar segundos a la carrera y, cuando hemos acabado cerca de los puntos, ahí se nos ha acabado la carrera". Sainz terminó a 1.5 segundos del francés, el último en puntuar. Ay, esa parada en boxes…
"Como equipo, tenemos que entender por qué este tipo de circuitos nos va tan mal a nuestro coche, tenemos que intentar encontrar en el túnel de viento qué es lo que realmente pasa, porque está claro que cuando vamos a circuitos de curva larga y lenta, al coche le cuesta muchísimo", explicaba Sainz al terminar. "Tendremos que entenderlo bien para, en el futuro, hacer los coches mejores para este tipo de circuitos. Las Vegas será exactamente lo contrario, iremos bien y espero tener un buen fin de semana". Falta hace.
Hace dos años, Fernando Alonso conseguía su último podio en la Fórmula 1, también el último para Aston Martin. Este pasado Gran Premio de Brasil servía como marco para ilustrar la involución del equipo británico, que incluso ve peligrar varias posiciones y millones de dólares en la clasificación de Constructores. Porque en Interlagos, el AMR25 acabó como peor coche de la parrilla.