La presión, esa maldita presión que derrite a todo un témpano de hielo como Oscar Piastri
Aunque su lenguaje corporal no lo exteriorizara, el Gran Premio de Azerbaiyán delató que el actual líder del Mundial no es inmune a fallos clamorosos en el momento de la verdad
Piastri está sufriendo para aislarse de la presión. (Reuters/Anton Vaganov)
Aquella leyenda de no resquebrajarse bajo presión que enunciaba aquel famoso anuncio de la relojera TAG Heuer junto a Ayrton Senna, tenía algo de trampa. Aunque el mítico piloto brasileño rara vez cometía fallos cuando estaba muy presionado, ni siquiera alguien tan especial como él estaba libre de severas meteduras de pata. Oscar Piastri, con su inexpresividad al estilo Björn Borg, parecía confirmar que eso de la presión era para otros pilotos de sangre más caliente. Hasta ese domingo. Bakú demostró que los impávidos también sufren.
La pesadilla de Oscar Piastri en Azerbaiyán no se limitó a un fallo aislado. Más allá de algún error intrascendente, el australiano cometió tres muy graves. El primer fallo fue el golpe del sábado en el momento clave de la clasificación. El domingo se precipitó en la arrancada y, al quedarse clavado después del fallo, le adelantó casi media parrilla. Finalmente, queriendo enmendar su error, en la primera vuelta volvió a estamparse contra el muro. No es mala suerte ni casualidad. Es la presión cobrando su peaje.
Un fallo aislado le puede pasar a cualquiera, pero tres errores de bulto el mismo fin de semana es otra cosa. La única explicación respondería a un fallo mecánico o, en su defecto, a los nervios jugando malas pasadas. No cabe otra cosa cuando no hay otros pilotos involucrados. Lo de sistema anti-stall (anti-calado del embrague) que se le conectó en la arrancada, puede que sea un fallo técnico o puede que no, pero el verdadero problema vino por adelantarse al semáforo verde. La ansiedad de enmendar el fallo del sábado la cargó el diablo.
Suerte ha tenido Piastri de que, ni en clasificación ni en carrera, Lando Norris, su rival por el título mundial, no supo aprovechar su oportunidad. Aquí la vemos la presión de nuevo en acción, aunque ahora sea sobre el otro piloto de McLaren. Lo mismo que cuando tienes una bola de partido en la final de Wimbledon y se te encoge el brazo. Cuidado, porque para Max Verstappen eso de fallar bajo presión es cosa del pasado. El neerlandés ha ganado las dos últimas carreras y descartarle para el Mundial sería temerario.
No todos los deportistas de alta competición reaccionan igual ante la presión. Un caso significativo, reconocido por él mismo, es el de Carlos Sainz. El madrileño se jugaba mucho este fin de semana, porque venía de una malísima racha y era el día de resarcirse para lograr un resultado clave para él y para Williams. No se le iban a presentar muchas ocasiones como las de Bakú para lograr un podio que se le resistía a su equipo desde 2021. No se podía fallar de ninguna manera. Y no falló.
En la Fórmula 1 de hoy en día, los tres factores más importantes de la ecuación son el talento, el trabajo y el manejo de la presión. Hay factores como la valentía o la inteligencia en carrera que, con el tiempo, han ido perdiendo importancia ante la mejora de la seguridad o la tecnología de comunicaciones. El talento y el trabajo son elementos que dependen del piloto, pero la presión depende de factores externos. Ni todos los pilotos gestionan igual esta cuestión, ni todos los jefes de equipo aciertan en cómo aplicarla.
Nunca sabremos, por ejemplo, si el choque de Franco Colapinto en la clasificación de Bakú tuvo que ver con que su jefe Flavio Briatore dudara de su continuidad en el equipo Alpine para 2026. Algunos pilotos se ponen ellos solos la presión, pero a otros les puede afectar que otro piloto, en este caso Paul Aron, pueda sustituirte si no haces algo especial. No sabemos lo que pasa por la cabeza del piloto argentino, pero sí es un hecho que su mejor versión la vimos en las primeras carreras de su debut en Williams. Libre de presión,recordemos.
Recordemos también la famosa temporada 2007 cuando debutó Lewis Hamilton. El británico peleó de poder a poder con Fernando Alonso, sin cometer un solo error... hasta que empezó a oler el aroma del título mundial. Sus errores, que le acabarían costando el campeonato del mundo, llegaron en las carreras finales. Era algo así como decir: 'Hasta ahora te has divertido, todo lo que hicieras después de lo demostrado frente al mejor del mundo va a estar valorado, pero ahora Lewis, a por el campeonato'. Y justo ahí se pinchó el globo.
Hamilton era un debutante, lo mismo que lo es hoy en día Kimi Antonelli, su sustituto en Mercedes. Ambos tienen excusas sobradas ante sus fallos, entonces y ahora. Oscar Piastri no es ya ningún debutante con casi tres temporadas a cuestas, pero en cuestión de ganar títulos mundiales sí es un novato. Solo aprendes a dominar la presión de ganar algo importante, cuando ganas la primera vez. El cuarto título logrado en 2024 por Max Verstappen fue el más difícil de ganar, pero la presión nunca fue un factor para el neerlandés. O, si lo era, fue en una medida muy inferior a la de su primer título en 2021.
La última carrera de Monza, con unas polémicas órdenes de equipo favoreciendo a su gran rival Lando Norris, quizá haya tenido algo que ver. Encolerizar a un piloto con decisiones que al final son políticas y no deportivas es un arma de doble filo. Puede ser el acicate necesario para que la rabia te saque unas décimas milagrosas, pero puede ser también una invitación a perder el control. En otro circuito de escapatorias de asfalto interminables, pasarse un milímetro de la raya puede ser una anécdota, pero Bakú no perdona.
Es un poco pronto para que la presión se haya hecho visible no solo en Oscar Piastri, sino en cierto modo también con Lando Norris. A un depredador como Max Verstappen no le puedes regalar absolutamente nada. Si la evidente mejora en competitividad del Red Bull se mantiene y puede pelear de tú a tú con los McLaren, lo que ahora parecía presión va a resultar un chiste si el neerlandés empieza a acumular victorias y los McLaren se pierden en dimesydiretes. Perder el título en 2024 fue doloroso. Hacerlo este año, sería imperdonable.
Quedan cinco carreras por disputar del Mundial 2025 o, lo que es lo mismo, quedan 125 puntos en juego. La presión, o mejor dicho, el que mejor maneje la presión, se llevará el título.
Aquella leyenda de no resquebrajarse bajo presión que enunciaba aquel famoso anuncio de la relojera TAG Heuer junto a Ayrton Senna, tenía algo de trampa. Aunque el mítico piloto brasileño rara vez cometía fallos cuando estaba muy presionado, ni siquiera alguien tan especial como él estaba libre de severas meteduras de pata. Oscar Piastri, con su inexpresividad al estilo Björn Borg, parecía confirmar que eso de la presión era para otros pilotos de sangre más caliente. Hasta ese domingo. Bakú demostró que los impávidos también sufren.