Fernando Alonso y Bakú: "olió sangre" en su McLaren de dos ruedas y decidió no rendirse
El rendimiento de Aston Martin este fin de semana no invita al optimismo, salvo sorpresa. En 2018 el asturiano hizo de aquella edición en Bakú un ejemplo de su personalidad como piloto
Alonso, entrando en boxes en la primera vuelta de Bakú 2018 (Fórmula 1)
La primera jornada del Gran Premio de Azerbaiyán augura para Fernando Alonso y Aston Martin dos días más de tragar piedras, distintas a las que su coche se tragó en Monza. De confirmarse, el asturiano tendría que abrazarse otra vez a su personal ‘teoría del caos’ que aplica en esta pista cuando las opciones son exiguas. “Tenemos que sobrevivir al caos, terminar la carrera, y acabar en los puntos”, reza aquella, como en otras ediciones sin opciones, como también tocará aplicar este domingo... Como en 2018.
Aquel Gran Premio expresó qué y quién es Fernando Alonso como piloto. El propio asturiano contestaba a ambos interrogantes en una iluminadora entrevista publicada por el Diario As este viernes. “¿Tus dos o tres cualidades que te definen como piloto?”. Bakú 2018 ejerce de perfecto caso práctico para evidenciar que palabras y hechos van de la mano.
Un agujero como una caja de zapatos
Además de poner fecha a su largo idilio con la Fórmula 1, el asturiano ofrecía elocuentes argumentos para resumir en tres rasgos intrínsecos su ADN de piloto. “Primero, la adaptabilidad a condiciones cambiantes de la pista”. A continuación, “no tener un punto demasiado débil muy marcado”. El tercero, más adelante.
“He visto los daños en el coche, ahora ya no tengo dudas, fue una carrera irrepetible” sentenció el asturiano en las redes sociales al día siguiente de aquella singular actuación. Curva 3, primera vuelta, Sergey Sirotkin embistió por detrás al Renault de Nico Hülkenberg y Alonso se comió el follón. Un neumático pinchado inmediatamente y otro camino de boxes, con el fondo roto y daños en la suspensión, durante más de tres kilómetros. Entró en boxes en las llantas y con machetazos de volante porque la dirección no respondía, el coche desprendiendo una nube de chispas y un conato de incendio en los frenos.
Resultaba a priori imposible que el McLaren siguiera vivo. Pero Alonso pidió cambiar las ruedas y probar el MCL33. Quería aplicar la "teoría del caos" y terminar a toda costa para arañar cualquier punto flotando en el aire. El equipo hizo una faena de aliño en boxes co la carrera interrumpida, para luego reincorporarse a la prueba con un coche descuadrado.
El resto del parte de daños se cuantificaría acabada la prueba. La quilla de coche que dirige los flujos de aire hacia el resto del monoplaza estaba totalmente dañada, con un agujero del tamaño de una caja de zapatos. El pontón derecho, parte del difusor trasero, y algunos elementos laterales del fondo del coche también quedaron afectados. En total, “el daño supuso veinte puntos de carga aerodinámica, lo que se traduce en medio segundo”, explicaría después Eric Bouiller, el por entonces responsable del equipo.
"Esto va a ser el caos"
“Necesitas una adaptabilidad importante a la hora de conducir y creo que es una cualidad, siempre, del piloto rápido”, explicaba Alonso en la entrevista del Diario As. Según contaría después el propio Bouiller, el asturiano pasó varias vueltas solicitando por radio todo tipo de información sobre el estado del coche, así como instrucciones para modificar configuraciones que compensaran el estropicio, adaptando su pilotaje según se comportaba el maltrecho MCL33.
“Alonso no se quejó de nada, ni siquiera de la manejabilidad", explicaría Boullier. "Tiene esta facilidad para cambiar siempre su estilo de conducción para adaptarse al equilibrio del coche". Según el francés, “dependiendo del equilibrio, de inmediato ajusta su pilotaje para no dañar los neumáticos. En ese caso, le ayudó mucho. Lo comparo a veces con un tiburón cuando huele sangre en el mar. Fernando es igual. Todo el fin de semana, nos decía: 'Lo importante es terminar. Esto va a ser el caos. Tenemos que aprovechar el caos, acabar la carrera y estaremos en los puntos".
Aún con su monoplaza seriamente tocado, Alonso terminó séptimo y por delante de su compañero, Vandoorne
¿Qué tercera cualidad Alonso predica de sí mismo? “Supongo que es la mentalidad. No rendirme, intentar estar siempre preparado para lo que venga. A veces puede ser un podio y otras veces será un 14º. Pero si puede ser un 14º, mejor que no sea un 16º”. A pesar de las condiciones del MCL33 aquella tarde, Alonso no se rindió y terminó... séptimo.
Dos puestos por delante de su compañero Stoffel Vandoorne, sin daños en su monoplaza, y 0,5 segundos de media más lento por vuelta. “Otro séptimo hoy, ha sido por resistencia, por pundonor, otro piloto hubiera aparcado el coche y no hubiera ido a boxes, nosotros no. Probablemente, fue la mejor carrera de mi vida”, declaró al terminar.
Siete años después de aquella edición de 2018, sin monoplazas ganadores ni opciones de podio en estos últimos años, Alonso sigue fiel a sí mismo. Demasiado ha de cambiar el presente Gran Premio de Azerbaiyán ante el rendimiento del AMR25 del viernes. Volverá a necesitar que funcione "la teoría del caos” que impera en este singular circuito de Bakú.
La primera jornada del Gran Premio de Azerbaiyán augura para Fernando Alonso y Aston Martin dos días más de tragar piedras, distintas a las que su coche se tragó en Monza. De confirmarse, el asturiano tendría que abrazarse otra vez a su personal ‘teoría del caos’ que aplica en esta pista cuando las opciones son exiguas. “Tenemos que sobrevivir al caos, terminar la carrera, y acabar en los puntos”, reza aquella, como en otras ediciones sin opciones, como también tocará aplicar este domingo... Como en 2018.