Las palomitas ya están aquí: era cuestión de tiempo que llegara la pelea interna de Ferrari
No nos vamos a engañar. Un piloto de Fórmula 1 tiene alma de depredador y lleva regular lo de tener que trabajar para cualquier cosa que no suponga su beneficio personal
No era cuestión de ser agorero. Se sabía que más pronto que tarde Lewis Hamilton y Charles Leclerc iban a tener lío entre ellos y que Ferrari iba a verse en una tesitura complicada a la hora de tomar decisiones. Nunca es fácil tomar decisiones estratégicas que impliquen cesión de posiciones por parte de los pilotos, pero en la Scuderia todo siempre adquiere otra dimensión. Pero aunque con los del Cavallino todo se magnifique, el historial de los pilotos invitaba a pensar que lo ocurrido en Miami no fuera una sorpresa.
Las pasadas tres temporadas, gracias a Carlos Sainz, conocimos lo difícil que se pone Charles Leclerc cuando se le piden sacrificios por el bien del equipo. Pero esto no es algo nuevo en Ferrari. Salvo la época de Schumacher, donde todo giraba alrededor del kaiser, en mayor o menor medida en el equipo italiano nunca han funcionado bajo la premisa de un líder y un escudero. De ser el caso, Hamilton nunca hubiera fichado por ellos. Y claro, el lío llega cuando se junta el hambre con las ganas de comer.
Sabida es la facilidad con la que Charles Leclerc se desquicia cuando el otro piloto del equipo le supera o corre con una estrategia más favorable. Pero es que Lewis Hamilton, tampoco ha sido nunca un dechado de virtudes en cuanto a su condición de hombre de equipo: desde que debutó en Fórmula 1, el piloto inglés ha estado muy mal acostumbrado a que se haga siempre su santa voluntad. Por eso, después de casi dos décadas de ser el niño mimado de McLaren y luego Mercedes, era lógico anticipar el fuego que se avecinaba
No nos vamos a engañar. Un piloto de Fórmula 1 tiene alma de depredador y lleva regular lo de tener que trabajar para cualquier cosa que no suponga su beneficio personal. Siempre ha sido así y siempre lo será. Mientras un piloto sea superior a otro, todo son risas y camaradería. Cuando la igualdad entre ambos se agudiza, llegan las tensiones, recelos y reproches. Hamilton estaba teniendo un comienzo muy duro en Ferrari y por eso, Leclerc no había asomado la patita... hasta este domingo.
Ferrari figuring out the order of things 👀 pic.twitter.com/QCt6KNpyxC
— ESPN F1 (@ESPNF1) May 4, 2025
Tenía que llegar
En Miami por primera vez, Leclerc y Hamilton pelearon juntos por una posición. El problema es que ambos iban con estrategias diferentes y ese suele ser el gatillo que dispara el dilema de las órdenes de equipo. Pasado el ecuador de la prueba, Hamilton llevaba neumáticos mejores que Leclerc, pero rápidamente vio obstaculizada su progresión por su compañero. Enseguida avisó para que el monegasco no le estropeara su estrategia. Y la petición surtió efecto, pero al estilo Ferrari, demasiado tarde.
Es típica de Ferrari esa indecisión en momentos claves en los que se necesita una orden rápida y concisa. Sea por el miedo a fallar o por las consecuencias mediáticas, la cuestión, es que les cuesta mucho a los de Maranello decidir bien y rápido. Casi cuatro vueltas tardó Ferrari en forzar a Leclerc a que cediera el paso y, como consecuencia, adiós al momento dulce del neumático de Hamilton. El inglés durante unas vueltas siguió siendo más rápido que su compañero, pero a medida que los neumáticos del Lewis se deterioraban, fue el monegasco el que era el más rápido.
El caso es que, como reza el dicho popular, unos por otros la casa sin barrer. De haber estado coordinados, los dos pilotos de Ferrari, o al menos uno de los dos, habría conseguido adelantar a Kimi Antonelli. En juego estaba la sexta plaza. ¿Imaginan la situación si lo que estuviera en juego fuera un podio o no digamos ya la victoria? "Entiendo la frustración de los pilotos. Nunca es fácil lo de intercambiar posiciones. Se lo pedimos dos veces y las dos veces aceptaron hacerlo. Los comentarios son otra cosa, pero han hecho lo que les hemos pedido", comentó el jefe de equipo, Fred Vasseur.
Los comentarios a los que se refería Vasseur fueron los que tanto Leclerc como Hamilton dijeron por la emisora y que pudo escuchar todo el mundo. Los pilotos, que no son tontos, saben que no solo se dirigen a su ingeniero a través de la radio, sino a todos los que siguen la retransmisión. Por eso, les falta tiempo siempre para magnificar y hacer muy notorio su presunto perjuicio. Las quejas y las situaciones rayan en ocasiones el puro infantilismo, pero las pocas ganas de quedar como el tonto de la clase se imponen.
Lewis was NOT happy with Ferrari 📻 pic.twitter.com/8j7u0IfcS3
— Sky Sports F1 (@SkySportsF1) May 4, 2025
Fue Ferrari quien se equivocó
"Tengo que hablar más con el equipo que con Lewis. Las decisiones que hemos tomado no han sido las correctas. Yo iba gestionando neumáticos, no estoy enfadado con Lewis, viendo lo cerca que estábamos de Antonelli ha sido una pena. La verdad, no sé qué decir, tenemos que hacerlo mejor, no sé lo que me está permitido decir", explicaba Leclerc al terminar la carrera. Se le notaba caliente al monegasco, que admitía morderse la lengua para evitar una reprimenda por parte de Fred Vasseur.
Era lógico que el monegasco pensara así desde su monoplaza, pero estaba claro que le faltaba información para tener la fotografía completa de la situación. Tenía razón en que los cambios de posición perjudicaron la persecución a Kimi Antonelli. Pero el problema no era que le pidieran el cambio de posiciones con Lewis, sino lo tarde que se lo pidieron, como el propio Hamilton recordó cuando fue preguntado por ello. Fue Ferrari, por tanto, con sus decisiones la que realmente se equivocó.
"Hemos perdido mucho tiempo peleando entre nosotros. Cuál es el objetivo, ¿pelear entre nosotros o hacerlo contra los demás? Lo hablaremos internamente", afrimaba Hamilton. Hay que reconocer que el británico está sorprendiendo, porque su manera de actuar en Ferrari desde que ha llegado es mucho menos de divo de lo que se le presumía. Veremos lo que dura. No tanto porque vaya a perder la humildad que está demostrando, sino porque pierda la paciencia con la actitud de Leclerc o del propio equipo en este tipo de situaciones.
Es curioso que en McLaren, a pesar de pelear por la victoria, los líos entre Piastri y Norris en cuanto a órdenes de equipo sean de momento irrelevantes. Será porque a Norris se le está poniendo cara del David Coulthard de la generación Z o porque las normas en el equipo británico están más claras que en Ferrari. Pero las trifulcas entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc que se vaticinaban, ya han comenzado. Agarren el cubo de palomitas porque esto no ha hecho más que empezar.
No era cuestión de ser agorero. Se sabía que más pronto que tarde Lewis Hamilton y Charles Leclerc iban a tener lío entre ellos y que Ferrari iba a verse en una tesitura complicada a la hora de tomar decisiones. Nunca es fácil tomar decisiones estratégicas que impliquen cesión de posiciones por parte de los pilotos, pero en la Scuderia todo siempre adquiere otra dimensión. Pero aunque con los del Cavallino todo se magnifique, el historial de los pilotos invitaba a pensar que lo ocurrido en Miami no fuera una sorpresa.