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Ferrari o los malabares que se llegan a hacer por dinero y defender lo indefendible
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LA PRESIÓN DEL DINERO

Ferrari o los malabares que se llegan a hacer por dinero y defender lo indefendible

Si el patrocinador principal del equipo italiano quería llamar la atención y que su nombre estuviera en boca de todos, lo ha logrado. Otra cosa es que los comentarios sean positivos

Foto: La polémica decoración de Ferrari para el GP de Miami. (Scuderia Ferrari)
La polémica decoración de Ferrari para el GP de Miami. (Scuderia Ferrari)

Follow the money, la famosa recomendación de seguir la pista del dinero de Garganta Profunda en el caso Watergate, explica casi siempre cómo son las cosas en la Fórmula 1. La decoración del Ferrari por segunda vez esta temporada levanta polémica y, en ambos casos, es consecuencia de la presión por parte de su patrocinador principal HP. Nada que reprochar a la empresa norteamericana de dispositivos electrónicos. Buscan maximizar el retorno de su inversión como haría cualquiera. Otra cosa son las formas y los resultados.

Si ya se interpretó como un cierto sacrilegio las amplias zonas blancas del Ferrari SF25 al ser presentado, la vuelta de tuerca preparada para el Gran Premio de Miami ha superado lo previsible. Gustos estéticos aparte, que de eso habrá opiniones de todo tipo, eso de que haya medio monoplaza rojo y la otra mitad en azul y blanco es cuando menos extraño. A los puristas lo de ver así a un monoplaza de Maranello les ha producido urticaria como es lógico, pero la lectura desapasionada nos demuestra una vez más que el que paga manda.

Hace apenas una semana en El Confidencial recordábamos las limitaciones que tiene un equipo para negarse a hacer una cosa que le pida su principal financiador. Con los patrocinadores secundarios les puedes forrar a normas, limitaciones y vetos, pero al grande es mucho más difícil rechistarle. Igual que Aston Martin o Fernando Alonso no pueden negarse a lo que exija Aramco, todas las tradiciones y filosofías de Ferrari saltan por los aires cuando HP levanta la voz. 100 millones de euros anuales tienen la culpa.

Se pueden contar todos los subterfugios que se quieran, pero detrás de todos estos cambios en la decoración de los Ferrari, está que probablemente HP no esté logrando los objetivos de visibilidad que esperaba. Todos los patrocinadores de la Fórmula 1 en mayor o menor medida, cuentan con sofisticados métodos que calculan y valoran la visibilidad de su marca sobre los monoplazas. Sobre los impactos visuales generados se aplica un coeficiente positivo si la imagen es nítida y otro negativo si es confusa.

placeholder En 2024, los pilotos aparecieron vestidos de un sorprendente azul. (Scuderia Ferrari)
En 2024, los pilotos aparecieron vestidos de un sorprendente azul. (Scuderia Ferrari)

Problemas de visibilidad

HP, con su logotipo redondeado en algunos formatos, proporciona una identificación visual rápida y efectiva. Pero esta ventaja puede tornarse en inconveniente cuando hay que aplicarla en muchos soportes de un monoplaza de competición. No digamos ya si encima hay que compartir espacios con una ensalada de patrocinadores más grande que nunca. Aquí es donde empiezan a venir los problemas. Ferrari seguramente minimizaba las inquietudes de visibilidad de HP que, cuando sus temores se han confirmado, ha dado un puñetazo en la mesa y exigido cambios.

Detrás de la masa enorme de color blanco que llevan los Ferrari en la tapa de motor, hay una exigencia de HP, no lo duden. Basta ver la diferencia de visibilidad de su logotipo la temporada pasada y la presente para darse cuenta del porqué de la petición. No sólo se marca el territorio que ha comprado el patrocinador, sino que es evidente que el logotipo ahora se ve mucho mejor. Recordarán la época donde el Banco Santander ponía su marca en letras rojas sobre fondo blanco, aunque la marca en las sucursales apareciera implementada al revés. De nuevo, el factor de la visibilidad.

Pero masas de color blanco sobre fondo rojo, dentro de lo que cabe, son más fáciles de disimular para la narrativa ferrarista. Lo de meter con calzador el color azul cuesta más. Y aquí es donde viene lo divertido de los subterfugios para justificar lo injustificable. Entre el color azul pastel del año pasado y el azul eléctrico de este año, los departamentos de comunicación se han puesto a trabajar con frenesí para buscar razones de lo más variado. Todo menos admitir lo evidente que es la exigencia del patrocinador.

Los malabares que los responsables de marketing se ven obligados a hacer son de lo más variado. Lo más socorrido es rebuscar en la historia para que, cuando llegue el previsible reproche de no respetarla, se tenga a mano un argumento emocional. En el Gran Premio de Miami 2024 se utilizaron dos azules denominados Azzurro Plata y Azzurro Dino, como homenaje a Alberto Ascari en Indianápolis y al 70 aniversario de la presencia de Ferrari en EE.UU. Pamplinas. La razón era el anuncio de HP como patrocinador principal. Fin.

Excusas que no cuelan

Ahora se sigue tratando de estirar el chicle histórico, justificando ese medio monoplaza de azul y blanco de la actualidad, recordando que John Surtees ganó el Mundial de 1964 con un Ferrari azul y blanco. Es cierto, Surtees corrió las dos carreras de final de temporada con los colores nacionales estadounidenses de azul y blanco. El Commendatore se había peleado con la Federación italiana de Automovilismo (ACI) y renunció a correr con el color nacionales rojos. Pero la excusa histórica no cuela.

El Gran Premio de Miami, como es lógico, es muy importante para cualquier empresa norteamericana. Es el entorno ideal para invitar a sus grandes clientes y VIPS y es lógico, por tanto, que HP presione para que su presencia sea más notoria que en ninguna otra carrera. HP, además, ya tiene un histórico de resultados de rendimiento del patrocinio como para presionar a Ferrari, si el retorno de la inversión no corresponde a lo prometido. Y como ni Ferrari ni nadie va a renunciar a un sólo dólar, pues se recurre al truco de 'ampliar derechos'.

En los contratos entre equipo y patrocinador está reflejado todo hasta el último detalle, en cuanto a espacios en el coche y contraprestaciones de todo tipo. Si por diversas cuestiones hay una diferencia clara entre lo que se ha pagado y lo que se ha recibido, antes de enfrascarse en cuestiones legales donde el equipo normalmente va a llevar las de perder, lo que se hace en estos casos es lo que en el argot marketiniano de la Fórmula 1 se conoce como reparto de caramelos. O lo que es lo mismo: concesiones no previstas en el contrato inicial para endulzar desencantos.

Otro recurso muy socorrido y utilizado también en esta ocasión, es el de justificar activaciones de patrocinio extrañas porque hay un acuerdo de colaboración estratégica entre patrocinador y equipo. En este caso, el subterfugio es un innovador film adhesivo más ligero y resistente. Y decimos subterfugio porque, para explicarlo, no hace falta sacar una decoración indescriptible por decirlo suave. Será que también se tiene en cuenta eso de que hablen de ti aunque sea mal. Pero más allá de la visibilidad, gustar lo que se dice gustar, no parece haber gustado a nadie.

Follow the money, la famosa recomendación de seguir la pista del dinero de Garganta Profunda en el caso Watergate, explica casi siempre cómo son las cosas en la Fórmula 1. La decoración del Ferrari por segunda vez esta temporada levanta polémica y, en ambos casos, es consecuencia de la presión por parte de su patrocinador principal HP. Nada que reprochar a la empresa norteamericana de dispositivos electrónicos. Buscan maximizar el retorno de su inversión como haría cualquiera. Otra cosa son las formas y los resultados.

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