Si Max Verstappen no es el campeón más completo de la historia, poco le falta
El grado de excelencia de Max Verstappen en 2024 le convierten en el piloto completo en todas las áreas, dotado de brutal talento natural, ya maduro, y una mentalidad y psicologías perfectas para su misión
Verstappen, celebrando su cuarto título en Las Vegas (DPPIAFP7)
Dentro de la mesura de sus declaraciones al celebrar su cuarto título, Max Verstappen se marcó un triple al contestar si habría ganado el título con el McLaren de Lando Norris. "Sí, incluso antes, posiblemente habría estado más adelante (en puntos). Con Ferrari, creo que más o menos lo mismo. El Mercedes, no. Creo que habría sido más complicado".
Inter pares, es su elevada vara de medir a bordo de su monoplaza frente al resto. Exorbitada o no la percepción de su talento, el cuarto título del holandés ofrece rasgos cualitativos que le sitúan entre los grandes campeones de la Fórmula 1. Por entrar en el selecto club de los tetracampeones, por la tentación de calibrar si Verstappen es, o se puede considerar, el piloto más completo de entre los grandes.
Verstappen fue modelado desde la infancia por su padre Jos para convertirse en el piloto total (REUTERS)
"No me vengas con m...das"
Reciente Gran Premio de Hungría. Con un monoplaza ya inferior, Verstappen se clasificó tercero en la parrilla. Tras una confusa estrategia de su equipo durante la carrera, cuando su ingeniero Giampiero Lambiase le pidió que cuidara sus neumáticos, el holandés se revolvió con su rotunda y proverbial asertividad. "No amigo, no me vengas con esta m…rda, me disteis esta m…rda estrategia, ¿de acuerdo? Estoy tratando de rescatar lo que queda”.
La anécdota confirmaba la autopercepción de su talento y la autoridad que ejerce sobre su equipo, además del factor diferencial que aporta cuando el monoplaza no está a la altura, como confirmaba Helmut Marko en Las Vegas. Donde no llegamos con el coche, lo haces tú, venía a decir el austriaco.
Cierto es que el neerlandés no acumularía semejante palmarés sin un equipo como Red Bull. Cuántos fines de semana empezaba con un monoplaza desnortado, y los suyos se recuperan al llegar al domingo. Valga el botón de su determinación, cuando llevaba el coche de 2022 a Imola de nuevo, en junio, para probar su deficiente rendimiento en los pianos. Una carrera que había ganado meses antes el propio Verstappen.
Aunque un piloto de su talla motiva y arrastra a una organización con la autoridad moral de su talento, además de otras virtudes. De aquí que Christian Horner se tragase todos los sapos en 2024 para no perder a su principal activo en los turbulentos tiempos del conflicto interno en Red Bull a comienzos de temporada.
El factor diferencial para el título
Resultaría fascinante comprobar a través de inteligencia artificial la hipótesis de un Verstappen capaz de ganar también el título con el McLaren y o Ferrari esta temporada. Lo incontestable es que el neerlandés se ha unido a los pilotos con cuatro títulos o más: Fangio, Prost, Schumacher, Vettel y Hamilton. Comparar a los grandes de distintas épocas entraña riesgos y quizás injusticias. Peroen las diferentes áreas que determinan el rendimiento de un piloto de carreras, Verstappen destaca en todas.
From Bahrain to Vegas - here's how Max Verstappen stacked up the points to secure another world championship 🧱#F1pic.twitter.com/Bhp49YYFhj
Su victoria título de 2024 recuerda a la de Alain Prost frente a Williams en 1983, Ayrton Sennacon McLaren en 1991, o Michael Schumacher con Benetton en 1994. A tres puntos quedó Fernando Alonso de una gesta similar en 2012. Es decir, títulos con un monoplaza igual o inferior al de sus rivales que delatan el factor diferencial del piloto.
Senna ha quedado como rostro de la excelencia sublime a una vuelta, pero Verstappen no se queda atrás. La pole en Mónaco el pasado año, esa majestuosa vuelta en Yeddah frustrada en la última curva, o la vuelta de Singapur este año (no suficiente para la pole), entre otros muchos ejemplos, confirman al holandés como un genio en este apartado.
Defensa o ataque, da igual
Su capacidad para adelantar o defender también son excepcionales. Verstappen exhibe una extraordinaria capacidad para visualizar y ejecutar maniobras en lugares y posiciones, a priori, imposibles. Esta temporada ha ofrecido múltiples ejemplos, pero los de Brasil englobaba a todos.
El holandés se ha convertido en una pesadilla para quien pretenda adelantarle, llevando al límite del reglamento y más allá a sus rivales. El posicionamiento de su monoplaza a la defensiva en diferentes puntos del trazado, anticipándose a Norris en Estados Unidos, fue una obra de arte. Salvo cuando le sacó de la pista, obviamente. Quizás Verstappen se asemeja a Senna y Schumacher en esta faceta.
Potencia cerebral
“Creo que Max, como todos los grandes pilotos, da la impresión de que puede conducir el coche casi de forma inconsciente, y eso le deja con suficiente poder de procesamiento para pensar en lo que está haciendo el coche”, explicaba Adrian Newey en otra faceta crucial que distingue a los grandes. “Puede modificar su conducción, para adaptarse al coche, cómo modifica la puesta a punto con las herramientas electrónicas en el volante para ayudarle a lo que quiere lograr en ese momento particular de la carrera, y si los neumáticos están sufriendo, o lo que sea”.
Obviando los comienzos con Red Bull, la inferioridad de sus monoplazas con Mercedes y los riesgos sin modular por la menor experiencia. ¿Cuántas imágenes se han visto estos años de Verstappen aparcando su monoplaza fruto de error o un accidente (salvo en el duelo a cara de perro con Hamilton)? ¿Cuántos segundos puestos ha logrado en 2024 —Holanda, Silverstone, Singapur— sin errores y con precisión quirúrgica cuando su RB20 era el tercer coche de la parrilla?
"Este es el problema para los otros pilotos, Max, es una bestia que sigue mejorando año tras año. Justo cuando crees que ha alcanzado su punto máximo, da un paso más. Eso debe ser aterrador para todos, arriba y debajo de la parrilla”, declaraba estos días su ingeniero Lambiase.
Su brutal competitividad, de naturaleza patológica, le hace no solo derrotar a sus rivales, sino querer crujirlos. Como esa furia despertada tras el Gran Premio de Singapur de 2023. “Ganaré en Japón con 20 segundos de ventaja”, en la única carrera que Red Bull no ganó el pasado año. Lo clavó. O como cuando Sergio Pérez le ganó en Miami. Nunca más. Aquí, a la altura de otros tantos campeones.
Todo un paquete envuelto en otro rasgo crucial de su personalidad: cómo desdeña cualquier crítica, polémica u opinión que pueda rodear su desempeño. Sin dispersión ni presión. “Nunca pienso en el lado mental porque, para mí, eso no es importante”, contestaba este domingo cuando se le preguntaba si las dificultades en este terreno durante la temporada. “Cuando me siento en el coche, simplemente trato de ir a toda velocidad. Y cuando llego a casa, quiero concentrarme en otras cosas”.
“El principio (del campeonato) fue poco desordenado, pero creo que estoy bastante tranquilo en esas situaciones. Es muy difícil molestarme con cualquier cosa. Estoy muy centrado en la parte de las carreras. Y sé que cuando me siento en el coche me olvido de todo, incluso de las cosas positivas y negativas. Sólo me concentro en lo que tengo delante, el rendimiento, y conduzco el coche lo más rápido que puedo”. ¿Es o no Max Verstappen el paquete completo?
Dentro de la mesura de sus declaraciones al celebrar su cuarto título, Max Verstappen se marcó un triple al contestar si habría ganado el título con el McLaren de Lando Norris. "Sí, incluso antes, posiblemente habría estado más adelante (en puntos). Con Ferrari, creo que más o menos lo mismo. El Mercedes, no. Creo que habría sido más complicado".