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¡Ojo, Max! Si ofendes a Christian Horner, también fallas a Adrian Newey... y es mala idea
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LA TENSIÓN CRECE

¡Ojo, Max! Si ofendes a Christian Horner, también fallas a Adrian Newey... y es mala idea

Las continuas faltas de respeto del actual campeón del mundo a la autoridad del jefe de su equipo podrían jugar en su contra si Red Bull mantiene su superioridad actual en la F1

Foto: Verstappen, tras quedar segundo en Arabia Saudí. (Reuters/Rula Rouhana)
Verstappen, tras quedar segundo en Arabia Saudí. (Reuters/Rula Rouhana)

Un equipo nunca va a perjudicar deliberadamente a uno de sus pilotos en la Fórmula 1. Sin embargo, esta afirmación, que parte del sentido común, cabe matizarla añadiendo un detalle importante: siempre y cuando te lo puedas permitir. En un deporte cuyo instinto competitivo no se limita a los pilotos, sino que abarca a todos y cada uno de los miembros de los equipos, la posibilidad de conseguir un triunfo convierte en secundaria cualquier rencilla, agravio o cuestión que pueda entorpecer el camino hacia la bandera a cuadros. La situación cambia cuando gozas de una superioridad suficiente como para que tus pensamientos no giren en torno a saber si vas a ganar o no, sino en cómo vas a hacerlo. Ahí es donde surge la posibilidad de saldar viejas cuentas pendientes... y donde Max Verstappen podría tener problemas.

El piloto neerlandés, con su actitud de ganar a cualquier precio que demuestra tanto con sus rivales como con los miembros de su equipo, está metiéndose en un problema que podría acabar costándole su tercer Mundial consecutivo. Si Verstappen dominara un poco su carácter, casi con seguridad que el título de 2023 sería el más fácil de su carrera. Pero los árboles de una ambición mal enfocada no le están dejando ver el bosque de los resultados en el largo plazo. La historia de la Fórmula 1 está plagada de casos de equipos que, en cuanto les resulta posible, bajan los humos a pilotos que creen que están por encima del bien y del mal. Y lo que estamos viendo este principio de temporada tiene todos los ingredientes para que Red Bull le diga a Max: 'Cuidado, que nadie es imprescindible. También somos capaces de ganar sin ti'.

Una soledad ganada a pulso

Fue muy llamativo ver cómo terminó la ceremonia del podio del pasado Gran Premio de Arabia Saudí. El equipo Red Bull al completo rodeó a Checo Pérez con mucho cariño, mientras que Max Verstappen se alejó de la escena absolutamente solo. Algo tendría que ver, por supuesto, que el neerlandés estuviera enfadado y no quisiera ser partícipe ni un segundo de una fiesta que no le gustaba nada. Sin embargo, la imagen, así como las declaraciones posteriores del propio piloto, no hicieron más que hurgar aún más en la evidente herida que hay dentro del equipo de las bebidas energéticas. "Podría ser un poco más amable con su equipo", comentó el excampeón mundial Nico Rosberg. "Con el trabajazo que han hecho y el coche tan brillante que le han dado, no me parece una buena actitud". Y lo que piensa Rosberg lo ha pensado una buena parte del paddock, pero fundamentalmente las dos personas más importantes en esta ecuación: Christian Horner y Adrian Newey.

Christian Horner, como jefe de equipo de Red Bull, es el que públicamente tiene que envainarse todos los agravios públicos de Max Verstappen. No obstante, no olvidemos que Adrian Newey, el artífice a nivel técnico de los éxitos del neerlandés, es muy cercano a Horner. Que esté callado y no opine públicamente sobre el asunto no quiere decir que le resulte indiferente la falta de espíritu de equipo de SuperMax. El propio Newey ya ha vivido situaciones similares en el pasado, cuando un piloto tensó demasiado la cuerda con el equipo al que debía todo. Hoy, como ayer, cuando un equipo puede vengarse del piloto díscolo, lo hace. Recordemos, por ejemplo, cuando Sebastian Vettel se marchó a Ferrari no de la mejor forma. Casualmente (o seguramente no), su último año en Red Bull fue un calvario. Yéndonos más atrás en el tiempo, recordemos su etapa en Williams cuando vio cómo daban la patada a Nigel Mansell en 1993, a pesar de haber logrado el Mundial. Su coche era tan apabullantemente superior que daba igual quién pilotara. Pero si lo hacía una gran figura como Alain Prost, mejor.

placeholder Verstappen fue segundo en Arabia Saudí. (Reuters/Hamad I Mohammed)
Verstappen fue segundo en Arabia Saudí. (Reuters/Hamad I Mohammed)

Un difícil equilibrio

El propio campeón francés, alguien que conoce muy bien a Adrian Newey, destacó unos rasgos de la personalidad del ingeniero británico en una reciente entrevista. Esto ayudaría a comprender mejor por qué no está cómodo con la actitud de Verstappen en su equipo. "Adrian habla poco y pregunta mucho", explica Prost. "Siempre está escuchando y tomando nota, es muy difícil tener una discusión con él. Luego, él hace lo que cree conveniente y no te dice lo que va a hacer o si estás acertado o equivocado. Me encanta su forma de ser, pero ojo, es alguien muy competitivo y, si se molesta, tiene su carácter".

Al final, en un deporte donde la competitividad es extrema, todos los equipos quieren contar con los servicios de ese piloto especial capaz de aportar las últimas dos décimas. Al mismo tiempo, todos quieren también evitar la dependencia hacia un conductor concreto. Ese es el difícil equilibrio que Toto Wolff ha conseguido en Mercedes al contar con George Russell para hacerle ver a Lewis Hamilton que no es imprescindible. El reequilibrio en Red Bull podría venir con un coche excepcional que les permitiría hacer lo propio con Checo Pérez. Recordemos que, la temporada pasada, Pérez y Verstappen comenzaron muy igualados, pero a medida que la evolución técnica fue avanzando en la dirección deseada por el neerlandés en detrimento de la del mexicano, el segundo no fue rival ni de lejos para el primero.

placeholder Pérez ganó en Arabia Saudí. (Reuters/Hamad I Mohammed)
Pérez ganó en Arabia Saudí. (Reuters/Hamad I Mohammed)

Escenarios diferentes

Hasta la mitad de la temporada 2022, Ferrari era un serio rival para Red Bull. Por tanto, era de puro sentido común que en Milton Keynes pusieran todos los huevos en la cesta de Verstappen. Sin embargo, la situación en 2023 es completamente diferente. Red Bull cuenta con la superioridad suficiente como para lograr igualmente el título por medio de Sergio Pérez y, de paso, bajar los humos a su piloto estrella. Max es tan rematadamente buen piloto que, incluso en ese escenario, Checo tendría dificultades para imponer su ley. Pero desde luego que no lo tendría tan fácil.

La tensión podría ir in crescendo en este escenario y Verstappen, a pesar de tener contrato en vigor hasta 2028 con Red Bull, podría decidir cambiar de aires si la relación con Christian Horner y Adrian Newey no solo no se recompone, sino que la herida se hace más y más grande. No es fácil, por no decir imposible a día de hoy, sustituir a alguien del calibre de Max. Aun así, es bueno tener siempre las espaldas cubiertas ante cualquier eventualidad.

Max Verstappen o su entorno deberían hacer un replanteamiento serio de su forma de comportarse con un equipo que tanto le ha dado. De no hacerlo, debería tomar buena nota de una expresión de Geri Halliwell, la mujer de Christian Horner. Fiel a su espíritu spice girl, dijo una frase que describe perfectamente los peligros que encierra confiarse mucho en el paddock. "Una palmadita en la espalda está apenas a unos centímetros de una patada en el trasero". Toma nota, Max.

Un equipo nunca va a perjudicar deliberadamente a uno de sus pilotos en la Fórmula 1. Sin embargo, esta afirmación, que parte del sentido común, cabe matizarla añadiendo un detalle importante: siempre y cuando te lo puedas permitir. En un deporte cuyo instinto competitivo no se limita a los pilotos, sino que abarca a todos y cada uno de los miembros de los equipos, la posibilidad de conseguir un triunfo convierte en secundaria cualquier rencilla, agravio o cuestión que pueda entorpecer el camino hacia la bandera a cuadros. La situación cambia cuando gozas de una superioridad suficiente como para que tus pensamientos no giren en torno a saber si vas a ganar o no, sino en cómo vas a hacerlo. Ahí es donde surge la posibilidad de saldar viejas cuentas pendientes... y donde Max Verstappen podría tener problemas.

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