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Porsche compra el 50% de Red Bull y se confirma el gran secreto a voces de la Fórmula 1
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GRAN IMPLICACION TECNOLÓGICA

Porsche compra el 50% de Red Bull y se confirma el gran secreto a voces de la Fórmula 1

El rumor llevaba circulando desde hace tiempo, pero al aparecer en documentos públicos legales para autorizar la compra solo queda ya esperar al anuncio oficial de la operación

Foto: Monoplaza de Red Bull en el Gran Premio de Francia. (EFE/Sebastien Nogier)
Monoplaza de Red Bull en el Gran Premio de Francia. (EFE/Sebastien Nogier)

Ya es (casi) oficial: Porsche se ha hecho con la mitad del accionariado de Red Bull, algo que se venía ya dando por hecho, pero cuyo primer paso se ha escenificado a última hora de este miércoles. Al igual que Audi -su marca hermana dentro del grupo Volkswagen- aún no ha terminado de deshojar la margarita sobre qué equipo va a adquirir para su futura presencia en la Fórmula 1, los de Stuttgart, gracias a una comunicación obligatoria ente las autoridades reguladoras de la competencia, han confirmado que tienen su futuro sellado junto al fabricante de bebidas energéticas durante los próximos diez años. El anuncio oficial, según esta misma comunicación, se hará el próximo 4 de agosto.

Según esa información del ente regulador, Porsche adquiere el 50 por ciento de Red Bull Technologies, que a su vez es la propietaria del equipo de Fórmula 1 y, por supuesto, incluye la recién creada Red Bull Powertrains. Esta desarrolla en la actualidad los propulsores para la futura reglamentación que entrará en vigor en 2026. En un primer momento, se tenía previsto hacer el anuncio oficial en el pasado Gran Premio de Austria, en el circuito que es además propiedad de la marca de bebidas energéticas. Sin embargo, Porsche necesitaba garantías por parte de la FIA acerca de la configuración de las nuevas motorizaciones.

placeholder Porsche ha adquirido el 50% de Red Bull. (Reuters/Brendan McDermid)
Porsche ha adquirido el 50% de Red Bull. (Reuters/Brendan McDermid)

Todo esto llega en un momento muy interesante como es la dimisión de Herbert Diess, el CEO del grupo Volkswagen, y su sustitución por Oliver Blumeque, era el actual jefe de la marca Porsche. Este último va a simultanear inicialmente ambos puestos, pero hay un detalle muy claro: mientras que Diess era un inflexible defensor de la electrificación en todos los coches del grupo, Blume es menos maximalista y quiere llegar al objetivo de emisiones cero de carbono en toda su flota a través de la electrificación. Y a través de los combustibles sintéticos en motores de combustión interna.

El asunto no es baladí, porque dar continuidad al motor de combustión significa relajar las tensiones con los sindicatos. No olvidemos que en Alemania, por ley, gozan de un puesto de representación en el consejo de administración. La electrificación suponía una externalización en la producción de componentes sin precedentes en la historia industrial de Alemania. Por otra parte, la inflexible postura de Diess en este sentido ha tenido que ver mucho en su caída.

Porsche y los combustibles sintéticos

Blume, obviamente, no va a aprobar que Porsche y Audi, las dos marcas más rentables del Grupo Volkswagen, vayan a gastar sumas ingentes de dinero en una especialidad automovilística cuya tecnología no tenga nada que ver con los coches que vende de calle. Esto quiere decir que cuando Porsche une su destino a la Fórmula 1, como mínimo por una década, los combustibles sintéticos ganan fuerza como la medida más viable para cumplir el objetivo de emisiones cero que se ha marcado la especialidad para cumplir en 2030.

El ministro alemán de finanzas, Christian Lindner, ha empezado a mostrar las garras a la Unión Europea sobre su plan de eliminar los motores de combustión interna para 2035. El teutón argumenta que es una medida contra los ciudadanos, contra el mercado, porque cederá el espacio a otros constructores y, sobre todo, contra la innovación y las tecnologías modernas. Según las palabras del propio Lindner, hoy puede que no sea rentable la producción de combustibles sintéticos, pero lo último que se debe hacer el bloquear un avance tecnológico que los pudiera hacer viables.

placeholder Verstappen, junto a Pérez, los pilotos de Red Bull. (Reuters/Christian Hartmann)
Verstappen, junto a Pérez, los pilotos de Red Bull. (Reuters/Christian Hartmann)

Los eurodiputados italianos también secundaron las propuestas de Lindner, no solo por lo aparentemente obvio como es la defensa de sus marcas de superlujo como Ferrari y Lamborghini, sino porque el propio grupo Stellantis -donde está integrado FIAT-, tampoco está de acuerdo con los métodos y los plazos impuestos por la Unión Europea, tal y como ha confirmado su presidente, Carlos Tavares. La Fórmula 1 puede ser la plataforma clave para demostrar cómo el avance tecnológico de los combustibles sintéticos puede convertirlos en una alternativa o, cuando menos, un complemento a la propulsión eléctrica a baterías.

Acuerdo 'win-win' para ambos

Para Red Bull, el acuerdo es un regalo caído del cielo, pues siempre desearon quitarse de encima la construcción de sus motores. La realidad es que nunca estuvo en sus planes convertirse en motoristas, sino que se vieron obligados a hacerlo ante el sorpresivo anuncio de retirada por parte de Honda a pesar de haber logrado el título de campeón mundial. Tener iniciado ya el proyecto con mucho personal competente -robado fundamentalmente a Mercedes-, ha sido un aliciente enorme para Porsche, porque ya no tendrán que empezar desde cero el trabajo para lograr un motor competitivo desde el inicio de la futura reglamentación.

Audi, probablemente, acabe comprando Sauber al grupo Rausing (TetraPak) y, con ello, también acabe haciendo la competencia a Porsche al desarrollar sus propias plantas motrices. No compartirán plataformas ni recursos, como la lógica sugiere, pero es algo que puede tener mucho sentido, pues Porsche tiene previsto salir a bolsa en breve y esto supone a su vez cierta independencia respecto al resto del grupo.

La Fórmula 1 vive momentos de explosión mediática, pero este anuncio clave del acuerdo Porsche-Red Bull es el mejor ejemplo. En el futuro de la movilidad, la especialidad cumbre del automovilismo va a tener un papel muy protagonista.

Ya es (casi) oficial: Porsche se ha hecho con la mitad del accionariado de Red Bull, algo que se venía ya dando por hecho, pero cuyo primer paso se ha escenificado a última hora de este miércoles. Al igual que Audi -su marca hermana dentro del grupo Volkswagen- aún no ha terminado de deshojar la margarita sobre qué equipo va a adquirir para su futura presencia en la Fórmula 1, los de Stuttgart, gracias a una comunicación obligatoria ente las autoridades reguladoras de la competencia, han confirmado que tienen su futuro sellado junto al fabricante de bebidas energéticas durante los próximos diez años. El anuncio oficial, según esta misma comunicación, se hará el próximo 4 de agosto.

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