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Qué buen vasallo si tuviera buen señor: ¿por qué Carlos Sainz no subió al podio?
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Gran remontada y piloto del día

Qué buen vasallo si tuviera buen señor: ¿por qué Carlos Sainz no subió al podio?

Quizás el mejor fin de semana del español con Ferrari. Completo en todas las áreas, se acarició el podio, pero en esta ocasión el criterio del equipo se impuso al del piloto

Foto: Sainz llevó a cabo dos antológicos adelantamientos a Russell y Pérez. (Ferrari)
Sainz llevó a cabo dos antológicos adelantamientos a Russell y Pérez. (Ferrari)
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"Soy un piloto, había partido desde la decimonovena posición, volaba en la pista y me la quería jugar". Carlos Sainz discutió con el equipo la decisión de la segunda parada en boxes cuando el podio estaba a la vista. El equipo le escuchó en Mónaco y en Silverstone, y ambos acertaron. Pero no en el Paul Ricard. "¡No lo entiendo! ¡Arghhh!", gritó por la radio después de esa segunda parada que rechazaba. ¿Acertaba aquel que sentía los neumáticos en sus sensaciones, o el equipo con la información pura y dura en los ordenadores? ¿Perdió Carlos el que hubiera sido un fantástico podio tras una volcánica remontada?

"Sin la penalización habría sido un fin de semana en el que podríamos haber luchado por la pole y la victoria", sentenció el español con los argumentos de su actuación global sobre la mesa. Porque Sainz cuajó una de sus mejores actuaciones en Ferrari al exhibir todo el repertorio de juego de un piloto a pesar de salir al Paul Ricard con una bola de hierro en la pierna. Una soberbia actuación atemperada por un equipo que necesita algo más que un cohete para ganar títulos. Sin embargo, Sainz ya es un piloto muy distinto a aquel dubitativo a principios de temporada.

"No es tan fácil como parece"

Un equipo de Fórmula 1 es una intrincada tela de araña, donde cada hilo es determinante para el resultado. Si cede uno, se resiente el otro. En Ferrari faltan hilos por trenzar para luchar por los títulos, como se ha confirmado en estos dos últimos grandes premios. Y Leclerc llevaba la cruz que Ferrari le endosó en varias carreras, pero su particular viacrucis se hizo más empinado en esta ocasión por su propia responsabilidad.

Falla el hilo de la fiabilidad que te lleva de ser segundo en Austria a salir en última línea en Paul Ricard. Sainz iba contracorriente en el rio francés, pero remontó con la fuerza del salmón musculoso. Ese piloto inseguro de las primeras carreras voló desde la salida con neumáticos duros hasta su primera parada. En la vuelta 17 era ya noveno. "No es tan fácil como parece", le confesó Sainz a su ingeniero ante las dificultades de tracción con el neumático duro cuando este le felicitaba por el ritmo de la remontada.

Ferrari perdió a Leclerc y la victoria, pero ese desafortunado incidente regalaba una parada a Sainz que no se aprovechaba. Aquí fallaba otro de los hilos de la tela de araña, las dos paradas en boxes. En la primera, con margen al ejecutarse bajo el coche de seguridad, los mecánicos de Ferrari fallaron incomprensiblemente: 8.38. Segundos de oro perdidos a los que se añadieron otros cinco de penalización cuando Sainz se precipitaba para volver a la pista con el semáforo rojo, llevándose casi puesto a un Williams.

Regates antológicos

Desgraciadamente, tan coja parada en boxes condicionaría el resto de la carrera y el resultado final. Sainz ya tuvo que corregir a su ingeniero cuando este le comunicaba la sanción. Su proceso cerebral en carrera es multidimensional y certero. Ese mismo cerebro que luego rechazaría la última parada en boxes, después de dos adelantamientos antológicos a Russell y Pérez y con diferentes estilos de entrar a matar. Por fuera en Signes al británico, rompiendo la cintura y mareando luego al mexicano en la enrevesada zona antes de entrar en meta. Y discutiendo con el equipo por la radio.

Sainz ha demostrado en ocasiones ir igual o por delante de su muro de boxes. Se revolvió cuando ya saboreaba el tercer puesto, viniendo desde Niza. ¿No es el piloto quien mejor siente el neumático y el recorrido de su rendimiento? Si el quinto puesto estaba asegurado, ¿por qué no mantenerse en pista para arriesgar por ese posible podio? Con el mismo neumático Gasly aguantaba tantas vueltas como español necesitaba para llegar a la meta. ¿Había tanto que perder? Ese piloto clarividente tantas veces esta temporada lo tenía claro. Pero el equipo le regalaba otra parada de 9.38 segundos, cinco de ellos por la sanción. Los boxes arruinaron el podio.

"Nunca lo sabremos"

Bastante tenía Ferrari como para que Sainz abriera ese melón. No suele ser su estilo. "Cada vez que hay un momento complicado en la estrategia, discutimos cosas, pero no somos un desastre como la gente parece decir que somos. Es solo que nos gusta discutir cosas, somos abiertos al respecto", explicó acertadamente Sainz, recordando cómo el equipo le ha escuchado en otras ocasiones. "Pensé que tal vez en ese momento era mejor arriesgarse, permanecer fuera y ver qué pasaba con los neumáticos, incluso si el medio estaba al límite, pero acababa de llegar al tercer puesto y pensé que, si hacía que los neumáticos duraran, tal vez podría haber terminado en el podio". Esta vez le toco ceder a Sainz. "Pero nunca lo sabremos. Fue una sensación, el equipo tiene muchos más datos en el ordenador, tienen muchos más números por revisar y, si tomaron esa decisión, estoy 100 por cien convencido de que lo hicieron con las mejores intenciones".

"No 'sentimos' que era la elección correcta, sino que estamos bastante seguros de que era la elección correcta", sentenció después Mattia Binotto. "Le faltaba vida con el desgaste y los neumáticos. Podría haber sido muy arriesgado llegar hasta el final. No creemos que hubiera tenido el ritmo para abrir la brecha a cinco segundos, porque tenía la penalización de cinco segundos en ese momento. Esa fue la decisión más segura y correcta". ¿Y si Ferrari no hubiera fallado la parada en boxes bajo el coche de seguridad?

Veloz al nivel de Leclerc durante todo el fin de semana, jugador de equipo (sábado en la pista y domingo ante los micrófonos), brillante en la remontada y con dos adelantamientos antológicos, agudo y lúcido en la carrera, Sainz triunfó el día que su compañero Charles Leclerc recordaba que también e corta con el filo de su talento. Con pase largo al pie de su compañero, Sainz derrocho también mensajes de empatía hacia el monegasco al terminar la carrera. Ojo a Hungaroring, a la vuelta de la esquina.

"Soy un piloto, había partido desde la decimonovena posición, volaba en la pista y me la quería jugar". Carlos Sainz discutió con el equipo la decisión de la segunda parada en boxes cuando el podio estaba a la vista. El equipo le escuchó en Mónaco y en Silverstone, y ambos acertaron. Pero no en el Paul Ricard. "¡No lo entiendo! ¡Arghhh!", gritó por la radio después de esa segunda parada que rechazaba. ¿Acertaba aquel que sentía los neumáticos en sus sensaciones, o el equipo con la información pura y dura en los ordenadores? ¿Perdió Carlos el que hubiera sido un fantástico podio tras una volcánica remontada?

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