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Por qué en la Fórmula 1 te puedes quedar sin correr y sin cobrar a pesar de tener contrato
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LA DIFÍCIL POSICIÓN DEL PILOTO

Por qué en la Fórmula 1 te puedes quedar sin correr y sin cobrar a pesar de tener contrato

Nikita Mazepin y Juri Vips son los últimos casos de cancelación anticipada de contratos en vigor, pero no los únicos. El piloto siempre es el más eslabón frágil de la cadena

Foto: Nikita Mazepin
Nikita Mazepin

Cuando a un piloto se le tuercen las cosas, en la Fórmula 1 se escuchan expresiones del tipo ‘Menos mal que tiene contrato en vigor’. De esta forma, se da por hecho que su asiento está asegurado al tener un acuerdo firmado con un equipo. Y aunque parezca protegido, nadie, absolutamente nadie, está a salvo de verse apeado abruptamente de su coche. Al final, los equipos siempre encontrarán resquicios para dar una patada al piloto si es menester.

De entrada, todos los contratos en la Fórmula 1 se firman acogiéndose a la jurisdicción de los tribunales que dicta el equipo, lo que significa que el piloto ya parte en una situación de desventaja aún con jueces imparciales. Los departamentos legales de los equipos se las saben todas para encontrar los argumentos decisivos que inclinen la balanza a su favor en caso de conflicto. Y qué decir ya, si se mezclan cuestiones políticas que afectan a los países de ambas partes, como por ejemplo, ocurre el litigio entre el equipo Haas y Nikita Mazepin.

El caso Mazepin

Despedido por el equipo norteamericano justo antes de empezar la temporada, Mazepin está demandando a Haas F1 por "atrasos salariales" que, según él, se le deben por la temporada 2022. "Cuando se rescindió el contrato, Haas tenía un salario atrasado para mí para 2022 y todavía no lo han pagado”, explicó Mazepin, recalcando que se trataa de una cuestión personal entre él y el equipo, independiente de las acciones que pudiera tomar el patrocinador Uralkali por la rescisión unilateral del acuerdo de patrocinio.

No lo tiene fácil Mazepin, Haas probablemente recurrirá a una de las argucias favoritas de los equipos para que un acuerdo sea papel mojado: Las ‘acciones que perjudiquen la reputación’ o el ‘bajo rendimiento deportivo’. Los equipos suelen aferrarse a estos conceptos sujetos a un amplísimo margen de interpretación y subjetividad para desvincularse de sus obligaciones contractuales. Pero si aún bajo estas situaciones no pudiera encontrarse sustancia, siempre queda la socorrida cláusula ‘Rebus sic stantibus’, que justifica la cancelación de un acuerdo por un ‘cambio radical de las circunstancias sobre la situación bajo la que se redactó el contrato’.

Lo anterior permite imaginar las dificultades de los pilotos para hacer valer sus contratos cuando al equipo se la haya metido entre ceja y ceja prescindir de sus servicios. Vean, por ejemplo, el reciente caso de Juri Vips, el piloto junior del equipo RedBull, que ha sido despedido de manera fulminante por el uso de lenguaje inadecuado mientras jugaba a un videojuego, (que estaba siendo visto por otros jugadores vía ‘streaming’). Sin justificarse la palabra ‘nigga’, también parece excesivo expulsar de por vida a un deportista de 20 años por una estupidez cometida en su actividad privada.

La débil posición del piloto

Todo indica que RedBull ha aprovechado la ocasión para despedir a un piloto del que tenían decidido prescindir. Sus resultados no estaban siendo todo lo brillantes que esperaba Red Bull y, ya sabemos como se las gasta el Dr. Marko y compañía cuando no quieren a un piloto: El 'daño reputacional’ que semejante comentario puede acarrear justifica el despido inmediato. Jurídicamente, en caso de conflicto estarían probablemente cubiertos. Pero tan duro castigo supone no solo terminar su carrera como piloto, sino también la ausencia de una oportunidad de enmendar sus errores.

Podría pensarse que sólo les ocurre a pilotos que todavía no han alcanzado el estrellato o que compiten en equipos o programas menores, pero nada más lejos de la realidad. Hasta campeones del mundo pueden recibir la carta de despido. Kimi Raikkonen por ejemplo, tenía contrato en vigor en 2010 con Ferrari cuando Fernando Alonso llegó al equipo. En la ‘Scuderia’ no estaban contentos con el rendimiento del campeón de dos años atrás y lo licenciaron con una compensación de 25 millones de euros.

Probablemente, el finlandés decidió que sería buena idea tener dos años sabáticos tan bien pagados y no opuso resistencia alguna. Pero su caso demuestra que ante la ausencia de cualquier asidero jurídico queda también el recurso del dinero para deshacerse de un piloto con contrato en vigor. Sin embargo, otros campeones del mundo no tuvieron tanta suerte, veáse el caso de Jacques Villeneuve, con contrato en vigor con Sauber, que tuvo que ser readmitido por BMW cuando compró el equipo suizo pero despedido a la primera ocasión que surgió.

El canadiense tuvo un rendimiento aceptable con la marca alemana, pero desde el principio de la temporada su jefe de equipo Mario Theissen, conocido por su nula diplomacia y grandes dosis de soberbia, le dio a entender que se lo iba a quitar de encima en cuanto pudiera. La oportunidad surgió después de un accidente de Villeneuve en el Gran Premio de Alemania, que motivó la resolución del contrato por "falta de condiciones físicas para desempeñar su labor".

placeholder Flavio Briatore sabía como Bernie Ecclestone de la importancia de las 'zonas grises en los contratos (EFE/Antonio Lacerda)
Flavio Briatore sabía como Bernie Ecclestone de la importancia de las 'zonas grises en los contratos (EFE/Antonio Lacerda)

Mejor un mal acuerdo…

Así de duro juegan en la Fórmula 1 algunos jefes de equipo, sabedores además que, en el peor de los casos, con la electrónica es muy fácil rebajar las prestaciones del coche de un piloto que hayan decidido prescindir. Una tecla de ordenador y ya se tiene la coartada de ‘bajo rendimiento’. Notorio fue el caso en este sentido del brasileño Roberto Moreno, al que Briatore necesitaba despedir para dejar hueco a Michael Schumacher en el equipo Benetton.

Briatore arrebató a Schumacher del preacuerdo que el prodigio alemán tenía con Eddie Jordan, entre otras cosas, con la promesa de contar con un asiento inmediato en el equipo, aunque eso necesitaba bajar del coche a Moreno. Briatore ofreció a Moreno su salario completo y una pequeña compensación pero, ante su negativa, le hizo ver que tenía recursos jurídicos y técnicos para ponerle en la calle sin compensación alguna. La triquiñuela era que el contrato de Moreno hablaba de que se le adjudicaba un ‘chasis’, pero Briatore decía que eso no significaba ‘un coche completo’.

Si con tantos antecedentes los pilotos siguen con ganas de litigar al prescindirse de sus servicios, conviene recordar el famoso dicho de que es preferible un mal acuerdo que un buen pleito porque, por mucha cláusula que se le ponga a un contrato, el piloto siempre será el eslabón más débil.

Cuando a un piloto se le tuercen las cosas, en la Fórmula 1 se escuchan expresiones del tipo ‘Menos mal que tiene contrato en vigor’. De esta forma, se da por hecho que su asiento está asegurado al tener un acuerdo firmado con un equipo. Y aunque parezca protegido, nadie, absolutamente nadie, está a salvo de verse apeado abruptamente de su coche. Al final, los equipos siempre encontrarán resquicios para dar una patada al piloto si es menester.

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