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Si Aston Martin supone el futuro en Fórmula 1 de Fernando Alonso, apaga y vámonos
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Una escudería a la deriva

Si Aston Martin supone el futuro en Fórmula 1 de Fernando Alonso, apaga y vámonos

El equipo británico no levanta cabeza desde que fuera adquirido por Stroll. Esta temporada es muy extraño ver a alguno de sus dos pilotos acabar en el 'top10'

Foto: El piloto asturiano, esta temporada. (EFE/James Ross)
El piloto asturiano, esta temporada. (EFE/James Ross)

Si Aston Martin supone el futuro en Fórmula 1 de Fernando Alonso, apaga y vámonos. El equipo británico no levanta cabeza desde que fuera adquirido por Lance Stroll. Fallos de gestión y desbarajustes varios no invitan a considerarlos como opción de futuro ganadora. La historia de la Fórmula 1 demuestra que no pueden hacerse veredictos rápidos en los cambios de propiedad de los equipos para determinar si una organización funcionaba mejor o peor antes o después de ser adquirida. El hecho es que el equipo nacido en 1991 como Jordan Grand Prix, hoy conocido como Aston Martin, es el segundo peor de la parrilla, mientras que antes de ser adquirido por el multimillonario canadiense Lance Stroll acabó cuarto en el mundial de constructores de 2020.

Probablemente, ese cuarto puesto del equipo cuando se denominaba Racing Point sea el máximo techo al que podía aspirar una organización que era particularmente reconocida por su eficiencia. Era un equipo de los que habitualmente tenían el mejor ratio de buenos resultados en función de su presupuesto, uno de los más bajos de la parrilla. La inyección enorme de dinero aportada por Stroll y un grupo de poderosos sponsors, no solamente no les ha permitido dar el salto de ocasional matagigantes a contendiente regular a victorias, sino que de momento ofrece una imagen desnortada y sin una dirección clara en su estrategia de construcción de equipo ganador.

placeholder El canadiense en acción, este pasado fin de semana. (Reuters/John David Mercer)
El canadiense en acción, este pasado fin de semana. (Reuters/John David Mercer)

Sobre el papel, la apuesta de Lance Stroll senior tenía todo el sentido. Adquirir una estructura modesta pero competitiva para tratar de convertirla en un poderoso equipo a base de inyectar recursos económicos y fichar a gente muy buena. Un mal año como el vivido en 2021 no debe ser tomado en cuenta, porque es comprensible que a veces tengas que dar un paso atrás para tomar impulso para dar un gran salto hacia adelante. Pero si en el segundo año de la aventura se observa desconcierto y los errores se acumulan en toda la organización, está claro que algo está fallando clamorosamente a nivel interno.

Salvo el Departamento de Marketing, que ha realizado uno de los mejores trabajos en cuanto a imagen y comunicación, los errores a nivel organizativo, técnico y por supuesto de los propios pilotos se suceden. Parece claro que la injerencia completa en todos los apartados de la vida del equipo de Stroll Sr. que sugirió Ottmar Szafnauer cuando salió de Aston Martin en diciembre pasado, es la raíz de los muchos problemas actuales del equipo.

Una dirección errática

Tiene toda la pinta que Lance Stroll, se comporta como lo hacen muchos multimillonarios cuando se ponen a dirigir un negocio diferente al que les ha hecho ricos. Asumen que los modos que le proporcionaron éxito en un sector, son válidos para ser replicados en un entorno diferente. Si Toyota falló clamorosamente en su aventura en Fórmula 1, por su cabezonería en aplicar los mismos métodos de éxito de fabricar coches en serie a un equipo de carreras, qué no le va a pasar a alguien que procede del sector textil a un entorno hiperespecializado como es el automovilismo de competición.

placeholder Lance Stroll, durante este fin de semana. (EFE/Greg Nash)
Lance Stroll, durante este fin de semana. (EFE/Greg Nash)

Triunfar en el mundo de la moda como hizo Stroll con las marcas Tommy Hilfiger y Michael Kors es enormemente complicado, tanto o más como triunfar en Fórmula 1, pero por mucha pasión por los automóviles que tenga el magnate canadiense, zapatero a tus zapatos habría que decirle. El padre de Lance Stroll debería quizá haber observado el tipo de liderazgo que tenía Flavio Briatore cuando dirigía Benetton y, posteriormente, Renault. El italiano era muy consciente de no tener ni idea de Fórmula 1, por lo que se dedicaba a dotar de recursos económicos al equipo, dejar que los profesionales hicieran su trabajo, exigir en función de objetivos y mantener a raya los egos internos de la escudería.

A Briatore se le pueden criticar muchas cosas por su controvertida y en ocasiones dudosa forma de ser, pero demostró con sus cuatro títulos mundiales cómo liderar una de las escuadras más eficientes del campeonato sin ser un especialista en las carreras de coches. Justo lo que se suponía que debería haber sido el papel de Stroll, que a la vista salta que nada tiene que ver. Que todo un cuatro veces campeón mundial como Sebastian Vettel, esté regularmente superado por su hijo Stroll Jr., (que es un buen piloto, pero obviamente no es Nuvolari) es el paradigma más claro de que su plan no funciona.

Precisamente en el pasado Gran Premio de Miami, surgieron rumores acerca del futuro de Sebastian Vettel con el equipo británico. Pese a que el director del equipo Mike Krack afirmara con rotundidad el sinsentido que supondría para su equipo prescindir de una figura del calibre del cuatro veces campeón del mundo, es evidente que el piloto alemán está muy lejos de su mejor versión tanto a nivel competitivo, como de compromiso en el liderazgo de su equipo. Ponerse unos calzoncillos encima del mono para protestar por las normas de la FIA o su constante exhibición de activismo político y medioambiental, podrá aportarle mucha satisfacción personal a él y a sus seguidores, pero no parece que nada de esto repercuta en que Aston Martin sea un mejor equipo, mas bien al contrario.

Quizá los rumores acerca de que Fernando Alonso podría ocupar a partir 2023 el asiento que hoy ocupa Vettel, hayan surgido del entorno del propio Fernando, o haya sido Aston Martin quien haya lanzado el globo sonda, para asegurarse tener un piloto estrella que soporte su ambicioso proyecto, si el equipo enseña al alemán el camino de salida. Pero a tenor de la situación actual del equipo británico, no parece desde luego el lugar más indicado para que el piloto asturiano pase sus últimos años de carrera deportiva.

Otra cuestión es que a Fernando simplemente le divierta estar presente en las carreras y abandone por completo el sueño de volver a triunfar en la Fórmula 1. Pero si el sueño todavía permanece, la única opción disponible es Mercedes si Hamilton decide retirarse. Si Alpine difícilmente va a ser ese equipo que le permita regresar a la gloria, qué decir de Aston Martin que tiene las debilidades y problemáticas del equipo francés, pero corregidas y aumentadas. Es muy respetable que el bicampeón mundial, quiera seguir en la Fórmula 1 por el simple hecho de mantener su pasión competitiva, pero la carrera deportiva de uno de los mejores pilotos de la historia, no merece terminarse haciendo de relleno de una parrilla. Una cosa es fallar con un McLaren, un Ferrari o un Alpine pasando por horas bajas competitivas y otra cosa satisfacer el capricho de un millonario que maneja Aston Martin como si se tratara de un cortijo.

Si Aston Martin supone el futuro en Fórmula 1 de Fernando Alonso, apaga y vámonos. El equipo británico no levanta cabeza desde que fuera adquirido por Lance Stroll. Fallos de gestión y desbarajustes varios no invitan a considerarlos como opción de futuro ganadora. La historia de la Fórmula 1 demuestra que no pueden hacerse veredictos rápidos en los cambios de propiedad de los equipos para determinar si una organización funcionaba mejor o peor antes o después de ser adquirida. El hecho es que el equipo nacido en 1991 como Jordan Grand Prix, hoy conocido como Aston Martin, es el segundo peor de la parrilla, mientras que antes de ser adquirido por el multimillonario canadiense Lance Stroll acabó cuarto en el mundial de constructores de 2020.

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