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¿Ha entrado Red Bull en pánico? Ni que Max Verstappen estuviera pilotando un Mercedes
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PESIMISMO TRAS LA DERROTA EN ALBERT PARK

¿Ha entrado Red Bull en pánico? Ni que Max Verstappen estuviera pilotando un Mercedes

Tras su victoria en Arabia Saudí, en Red Bull se ha lanzado un mensaje de alarma a medio o largo plazo ante las carencias frente a Ferrari. La sorprendente falta de fiabilidad es solo uno de sus problemas

Foto: Segundo abandono en tres carreras para Red Bull, una tendencia totalmente opuesta a 2021 (Fórmula 1)
Segundo abandono en tres carreras para Red Bull, una tendencia totalmente opuesta a 2021 (Fórmula 1)

Si algo ha distinguido a Red Bull toda su historia en la Fórmula 1 es su carácter indómito y combativo, tanto en la pista como fuera de ella con sus decisiones. La más reciente de alto calado, crear su propia estructura de motorización, por ejemplo. De aquí la sorprendente reacción de sus protagonistas tras el Gran Premio de Australia por tan desmoralizante tono ante su derrota con Ferrari . Porque en su proyección de la presente situación hacia el futuro temen un negro panorama frente al equipo italiano. ¿Tan preocupante es? Parece que sí, por algunas fisuras descubiertas y reconocidas públicamente tras la carrera.

Posiblemente, se trate de un circuito puntual, pero las señales de alarma de Albert Park sonaban a rebato. "Estando tan abajo en el campeonato, creo que son 46 puntos, desde ahora tenemos que quedar por adelante. Necesitamos ser más rápidos, lo que no estamos haciendo en este momento. Y necesitamos ser más fiables, lo que tampoco somos. Así que hay muchas cosas en las que trabajar" denunciaba Max Verstappen con un derrotismo que se antoja quizás precipitado. “No hay razón para creer en el título por ahora”. El campeón del mundo es sexto en el campeonato, con solo 25 puntos. Cualquiera diría que pilota un Mercedes.

placeholder Ni sin abandonar tuvo respuesta Max Verstappen sobre Charles Leclerc (Formula 1)
Ni sin abandonar tuvo respuesta Max Verstappen sobre Charles Leclerc (Formula 1)

Sin confianza para atacar

La derrota ha desarbolado a sus protagonistas en solo la tercera carrera. Contrastar si se trataba del espectacular rendimiento del F1-75 en manos de Leclerc o de serias carencias del RB18 requerirá su tiempo. Pero a tenor de las sensaciones de Verstappen, Pérez y Marko, y lo que en el equipo saben pero el resto desconoce, proyectan a medio plazo inquietantes perspectivas.

Primero fue la sorprendente confesión de Max Verstappen al bajarse de su monoplaza el sábado. “Ha sido terrible para mí todo el fin de semana hasta ahora. Simplemente, nunca tuve un buen equilibrio, todo el tiempo persiguiendo algo, y nunca me sentí cómodo para una sola vuelta, excepto en las tandas largas”. Verstappen reconocía ante la sorpresa general que el RB18 no le daba confianza para atacar. ¿A Verstappen?

Se conocían otros problemas, pero no que el monoplaza austríaco también tenga goteras a una vuelta. "Hasta ahora, en la calificación ha sido sorprendente no solo por no tener un gran equilibrio. Cuando vuelvo después del Gran Premio, entro en el simulador, trato de encontrar una buena configuración base pero cuando llego a la pista siempre me enfrento a dificultades, así que necesito entender por qué. En este momento, simplemente, no es muy agradable".

Ni con prismáticos

El domingo se esperaba un duelo similar a las dos pruebas anteriores. Hasta Leclerc se quedó sorprendido. "La verdad es que no lo esperábamos. Hemos sido más fuertes que en los entrenamientos, ha sido una gran sorpresa”, reconocía el monegasco tras la paliza a sus rivales. La diferente temperatura ambiental no jugó en contra de Ferrari pero sí de todos sus rivales, sobre todo Red Bull. El ‘graining’ con el neumático medio drenó el ritmo de Verstappen, un problema que casi no sufrió el monegasco en su monoplaza. Según avanzaba el fin de semana y evolucionaba la pista, Red Bull se deslizaba por la pendiente opuesta a Ferrari.

En otra circuito y diferentes condiciones durante los tres días, el F1-75 confirmó de nuevo esa polivalencia que empieza a preocupar a sus rivales: velocidad y aprovechamiento del neumático en diferentes tipos de curvas y circuitos, compuestos de neumático, y temperaturas ambientales y de asfalto. Fiabilidad impecable y potencia de motor. Este no es el Ferrari de estos últimos años.

En carrera, Verstappen tampoco pudo seguir el ritmo de Leclerc hasta su abandono. Pérez, ni con prismáticos. “Ferrari ha sido fortísimo hoy, no podíamos igualarlos en ningún aspecto”, confirmaba el mexicano en la misma línea que Leclerc. “Es la primera vez que están un paso por delante, creo que hasta ahora hemos estado cerca en entrenamientos y carrera. Incluso ayer pensé que estábamos un poco más cerca, pero creo que han estado a otro nivel”. ¿Será la tónica en próximas pistas?

¿Motor, o monoplaza?

Pero, sobre todo, Red Bull cayó desmayado con el segundo abandono por avería mecánica en tan solo tres carreras. Algo inaudito en un equipo de su nivel y aspiraciones. Primero con la bomba de gasolina en Shakir, y luego el sistema de combustible en Albert Park. Ya antes de la salida los mecánicos tuvieron que trabajar en el sistema hidráulico. Por qué, si la fiabilidad de Honda fue extraordinaria la pasada temporada, y el fabricante japonés sigue con el mantenimiento de sus propulsores en contra de lo inicialmente previsto al anunciar su retirada.

Entonces, cabe dilucidar si se trata de la unidad de potencia o, en otro orden, del empaquetamiento y distribución interna de sus distintos elementos por razones aerodinámicas, fruto de la tradicional agresiva filosofía de Adrian Newey. De este último aspecto quizás la preocupación de Verstappen y Helmut Marko, que coinciden en que los problemas de Red Bull “no son de fácil solución”. De ser el caso, por este flanco puedan llegar algunos de los temores y pesimismo en el equipo austríaco.

Con su habitual sinceridad, Helmut Marko reconoció tras la carrera la gravedad de la situación. “Ferrari es capaz de encontrar un equilibrio más rápidamente”, diagnosticaba tras la carrera. “Nuestro coche pesa más que el Ferrari, tenemos un handicap de peso de casi diez kilos. En tiempo, son tres décimas de segundo por vuelta. Pero bajar de peso es caro. Es un problema económico y, segundo, también está relacionado con fiabilidad, así que es un tema difícil debido al techo presupuestario, parece que nos enfrentamos a tiempos difíciles”.

En Ferrari, se rumorea, llegará un fondo que reducirá peso y rebote, como parece que tampoco el equipo italiano habría explotado aún la potencia de su motor, una tarea escalonada en fases. Con la precaria fiabilidad de motor o monoplaza, su mayor peso y el comportamiento del RB18 en según qué condiciones, en Red Bull ha entrado el miedo en el cuerpo, solo poco después de ganar un gran premio. Ni un extremo, ni otro. “Nos harán falta 45 carreras”, bromeaba Verstappen para ilustrar la desventaja y la diferencia de puntos. “Lo estimulante es que tenemos las bases de un coche rápido”, anima Christian Horner. Pero Ferrari, a día de hoy, lo tiene todo.

Si algo ha distinguido a Red Bull toda su historia en la Fórmula 1 es su carácter indómito y combativo, tanto en la pista como fuera de ella con sus decisiones. La más reciente de alto calado, crear su propia estructura de motorización, por ejemplo. De aquí la sorprendente reacción de sus protagonistas tras el Gran Premio de Australia por tan desmoralizante tono ante su derrota con Ferrari . Porque en su proyección de la presente situación hacia el futuro temen un negro panorama frente al equipo italiano. ¿Tan preocupante es? Parece que sí, por algunas fisuras descubiertas y reconocidas públicamente tras la carrera.

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