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McLaren, Ron Dennis y un acuerdo que transformó para siempre la Fórmula 1
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UN HECHO HISTÓRICO y DECISIVO

McLaren, Ron Dennis y un acuerdo que transformó para siempre la Fórmula 1

Hasta 1974, Mclaren tenía cierto prestigio por sus victorias al otro lado del atlántico en el campeonato Can-Am, pero carecía del coche que le permitiera dar el salto de calidad

Foto: John Watson, a bordo de su McLaren. (FOTO: McLaren)
John Watson, a bordo de su McLaren. (FOTO: McLaren)

La antigua McLaren hizo cumbre como equipo en 1976, cuando consiguió ganar el título mundial con James Hunt frente a Ferrari y Niki Lauda, en una de las batallas más legendarias de la historia de la Fórmula 1. Apenas dos años antes, el equipo británico fundado por el neozelandés Bruce McLaren había ganado su primer título mundial con Emerson Fittipaldi. Todo parecía ir sobre ruedas para consolidarse como la gran fuerza dominante de la Fórmula 1, pero, sin embargo, aquella épica victoria que reflejó la película 'Rush', fue el canto del cisne. McLaren, en su versión primigenia, ya no volvería a luchar por un título nunca más.

Hasta 1974, McLaren era un buen equipo de la parrilla pero no un potencial ganador de mundiales. Tenía cierto prestigio por sus victorias al otro lado del atlántico en el campeonato Can-Am, pero carecía del coche que le permitiera dar el salto de calidad definitivo para aspirar al título. Este monoplaza llegó con el modelo M23, uno de los mejores coches de competición de la historia, no solo por su palmarés en la Fórmula 1, sino también por sus victorias en las 500 millas de Indianápolis.

Foto: Marlbro y Ferrari, en los años dorados con Schumacher. (Reuters/Paolo Cocco)

Sin embargo, a Gordon Coppuck, el ingeniero artífice de aquella maravilla, se le acabó la magia después de realizar su obra maestra. El modelo M26, que sustituyó al venerable M23 después de nada menos que cinco temporadas de servicio, no dejaba de ser una mediocre evolución de su predecesor. Y, lo que es peor, el empeño de Coppuck en hacer competitivo aquel coche, hizo perder a McLaren el tren de la tecnología de 'efecto suelo', que después de los éxitos de Lotus, empezaron a adoptar todos los equipos.

A Coppuck se le atragantó el concepto aerodinámico de las alas invertidas y a finales de los setenta, McLaren no solo ya no ganaba carreras, sino que entraba con mucha dificultad en zona de puntos. Marlboro como patrocinador del equipo, se daba cuenta de que las cantidades ingentes de dinero que invertía en el equipo, no revertían la tendencia declinante de la escudería. Por ello, a través de su director de Marketing, John Hogan, sugirió a Teddy Mayer, el jefe del equipo, que llegara a un acuerdo con Ron Dennis, propietario de un equipo llamado Project Four, que literalmente arrasaba en las categorías inferiores.

Un irremisible declive

En el verano de 1979, se produjo el primer encuentro a instancias del propio Hogan. La estructura de Ron Dennis, patrocinada también por Marlboro, estaba dominando con Niki Lauda el campeonato BMW Procar, donde participaban muchas de las estrellas de la Fórmula 1 a modo de carreras teloneras. Teddy Mayer felicitó a Dennis por el éxito, pero dijo a Hogan que no les hacía ninguna falta ayuda de nadie y prometió una resurrección para la siguiente temporada.

En 1980, la resurrección no solo no llegó, sino que McLaren todavía se hundió más en la clasificación. El nuevo modelo M30, que debía haber devuelto a la marca a las posiciones de cabeza, apareció tarde y mal. Tan pobre era el rendimiento del coche que se suponía que iba a salvar a la marca que, después de tres carreras y un accidente muy fuerte con el debutante Alain Prost a los mandos, hizo que se tirara al contenedor de basura del que nunca debió salir. A Marlboro se le acabó la paciencia y así Hogan dio un ultimátum a Mayer: o hay fusión entre McLaren y Project Four o se acaba nuestro dinero y va íntegro a la escuadra de Ron Dennis.

placeholder El chasis M23 (arriba) con su mediocre sucesor el modelo M26 (abajo). (McLaren)
El chasis M23 (arriba) con su mediocre sucesor el modelo M26 (abajo). (McLaren)

Teddy Mayer y su lugarteniente, Tyler Alexander, -ambos procedentes del equipo fundacional junto a Bruce McLaren-, no tuvieron opción y, aunque a regañadientes, aceptaron la fusión a iguales. Mayer se quedaría con un 45% como accionista mayoritario, Alexander un 5%, Ron Dennis un 40% y John Barnard y Creighton Brown el restante 10% como socios de Dennis en Project Four.

Una de las cláusulas del acuerdo era que el ingeniero Gordon Coppuck debía de salir del equipo para dejar paso a John Barnard que, además de participar en una pequeña porción del nuevo accionariado, llegaba con el prestigio de haber construido el Chaparral 2k, el mejor coche de la época en las 500 millas de Indianápolis. Barnard, además, llegaba con una innovación que se tornaría definitiva como era la tecnología constructiva de chasis basada en la fibra de carbono. Los coches de 'efecto suelo' demandaban monocascos cada vez más rígidos para soportar la torsión estructural que generaba la aerodinámica y Dennis estaba convencido de que era aquel el 'as en la manga' necesario para volver a ganar.

Tanta era la fe en sus posibilidades que Dennis prometió a Marlboro que en su primer año dentro del equipo volverían a ganar Grandes Premios. Cuando John Watson logró vencer en el Gran Premio de Gran Bretaña con el revolucionario coche, John Hogan como jefe de Marlboro, ya tenía claro quién era su 'socio preferente' en la fusión a iguales que el mismo había promovido.

placeholder Mayer (aariba con James Hunt), era miembro fundador con Bruce McLaren (abajo). (McLaren)
Mayer (aariba con James Hunt), era miembro fundador con Bruce McLaren (abajo). (McLaren)

La imposible cohabitación

La cohabitación entre Mayer y Dennis funcionó el primer año relativamente bien. En teoría, los dos tenían el mismo poder y mientras que el primero gestionaba la administración del equipo, Dennis era el responsable de la parte de ingeniería y marketing. De un año para otro, el cambio de McLaren con respecto a su imagen fue espectacular, pues la presentación de los coches pasó de ser de las peores a la más impecable de la parrilla. Lo mismo cabía decir con los uniformes de pilotos y miembros del equipo, que no solo eran con diferencia los mejor vestidos del paddock, sino que hasta el aspecto físico de todos sus miembros ahora transmitía siempre aseo y pulcritud.

Adiós a los pelos largos, a ir descamisado y en chanclas cuando hacía mucho calor. Pobre de aquel que no fuera con el uniforme completo y en perfecto estado, pobre también del que fuera descuidado en el box trabajando y no manteniendo un escrupuloso rigor en los nuevos procesos implantados por Dennis. Los métodos del nuevo 'sargento de hierro' empezaron a crear tensiones crecientes en la vieja guardia del equipo y de este modo, en el verano de 1982, estalló la tensión entre Ron Dennis y Teddy Mayer, donde ambos se plantaron: 'O tú o yo, pero así no podemos seguir'.

Los métodos del nuevo 'sargento de hierro' empezaron a crear tensiones crecientes en la vieja guardia del equipo que estallaron en 1982

El acuerdo al que llegaron fue que, una vez auditada la compañía, uno de los dos tenía que comprar su parte al otro. De este modo, Ron Dennis, sabedor que ese punto de no retorno tarde o temprano iba a llegar, ya se había asegurado para entonces el apoyo del banco que financiaba al equipo, por supuesto el apoyo de Hogan en nombre de Marlboro y lo que fue su jugada maestra: atraer a Mansour Ojjeh. El magnate árabe, dueño de TAG, había sido amablemente rechazado para formar parte del accionariado de Williams y de este modo vio la oportunidad de oro en la nueva McLaren visionada por Dennis.

Con Mansour Ojjeh, llegó el motor TAG turbo y con él la vuelta a ganar títulos mundiales. Marlboro no podía estar más satisfecha, porque aparte de que los resultados deportivos acompañaban, la irrupción de los métodos de Ron Dennis obligó al resto de la parrilla a dar un salto de calidad enorme en su presentación en pista. Solo había un equipo por esos momentos que andaba a la par, que era la escudería Brabham de Bernie Ecclestone. El triunvirato Dennis (Mclaren), Ecclestone (Brabham y sindicato de constructores FOCA) y John Hogan (Marlboro), convirtieron la Fórmula 1 en la referencia global de los espectáculos deportivos que es hoy. Pero esto es otra historia…

La antigua McLaren hizo cumbre como equipo en 1976, cuando consiguió ganar el título mundial con James Hunt frente a Ferrari y Niki Lauda, en una de las batallas más legendarias de la historia de la Fórmula 1. Apenas dos años antes, el equipo británico fundado por el neozelandés Bruce McLaren había ganado su primer título mundial con Emerson Fittipaldi. Todo parecía ir sobre ruedas para consolidarse como la gran fuerza dominante de la Fórmula 1, pero, sin embargo, aquella épica victoria que reflejó la película 'Rush', fue el canto del cisne. McLaren, en su versión primigenia, ya no volvería a luchar por un título nunca más.

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