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La última osadía de McLaren: ¿quién pagará la fiesta más allá de la Fórmula 1?
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FÓRMULA E Y LE MANS, OBJETIVOS

La última osadía de McLaren: ¿quién pagará la fiesta más allá de la Fórmula 1?

McLaren decide en breve una más que probable presencia en Le Mans y en la Fórmula E, que se sumarían a la F1, Indycar y Extreme E. Un desafío tan excitante como arriesgado

Foto: La última osadía de McLaren. (EFE/EPA/Ali Haider)
La última osadía de McLaren. (EFE/EPA/Ali Haider)

McLaren ha decidido tirar la casa por la ventana. A través de una ambiciosa apuesta de expansión, busca convertirse en la gran referencia del mundo de la competición, aunque con ello asume el riesgo de cumplir con el dicho de 'el que mucho abarca, poco aprieta'. Si para gigantes del sector del automóvil como Mercedes o Toyota es difícil de afrontar varias competiciones al mismo tiempo, qué decir del riesgo que asume McLaren al querer participar en cuatro de las competiciones automovilísticas más importantes del planeta. En estos próximos meses, la organización británica podría anunciar su entrada en la Fórmula E y en las 24 Horas de Le Mans.

Pero a McLaren tampoco le sale el dinero por las orejas. Es ahora cuando, tras un esfuerzo titánico, empieza a salir de un hoyo financiero que casi se lleva a la prestigiosa marca por delante. Por el camino, ha habido que tomar decisiones dolorosas, como vender la propiedad de su sede en Woking o su división 'Applied Technologies'. Pero, contablemente, parece que hay luz al final del túnel.

Foto: David Thieme, en una imagen de 1981. (Keystone/Hulton Archive/Getty)

Cuando más fuerza toman los rumores de la compra del equipo de Fórmula 1 por Volkswagen o de BMW para su división de coches deportivos, McLaren actúa con una audacia más propia de planear un futuro en solitario que de ser absorbido por alguno de los gigantes del sector del automóvil. Su ambiciosa estrategia de expansión puede ser percibida como un método para aumentar el valor de la compañía ante un eventual proceso de compra. Si se venden, sus propietarios quieren que sea como un todo, por lo que tendría también sentido acelerar todas las posibles sinergias de la compañía al máximo.

La lección de la nefasta experiencia de crear un equipo para competir en Indycar en 2020 con Fernando Alonso como principal sufridor de la aventura dio a Zak Brown una lección muy valiosa: nunca más volver a crear ningún proyecto de cero. Su modelo se basa en 'renombrar' estructuras en funcionamiento con éxito probado. El primer ejemplo de este nuevo enfoque es el equipo de Indycar, donde llegaron a un acuerdo tipo 'Joint venture' con la escudería Schmidt-Peterson. Ambos salen ganando con la operación: McLaren tiene un activo muy valioso en Norteamérica (que es su principal mercado en el mundo) y Schmidt-Peterson asegura su futuro, asociándose a una de las marcas de mayor prestigio del mundo del motor.

placeholder McLaren también compite en Indycar. (EFE/Javier Rojas)
McLaren también compite en Indycar. (EFE/Javier Rojas)

Que cada palo aguante su vela

Visto el éxito de este nuevo enfoque, la expansión de la marca McLaren va a seguir este planteamiento. Si se produce finalmente el desembarco en la Fórmula E, será renombrando la estructura actual de Mercedes en este campeonato. Si ocurre lo propio en el Mundial de Resistencia (WEC) y en las 24 Horas de LeMans, será a base de 'United Autosport', a su vez propiedad del mismo Zak Brown. La premisa en todos los nuevos proyectos es clara: no inventar y centrarse en reclutar al mejor capital humano a nivel técnico y de marketing. A partir de ahí, que cada 'palo aguante su vela.

Excepto en la Fórmula 1, el resto de campeonatos en los que estaría involucrado McLaren no obligan a tener que fabricarse su propio chasis. En Indycar, todos los monoplazas son montados por Dallara; en la Fórmula E, ocurre algo similar con los chasis suministrados por Spark; y, finalmente en el WEC, se puede optar por un proveedor externo como es Multimatic, que es el elegido, por ejemplo, por Porsche para su desembarco en este campeonato.

La estrategia solventa la gran preocupación del director técnico del equipo de Fórmula 1, Andreas Seidl: que estas aventuras no consuman un solo recurso productivo ni humano de la sede de Woking. Todas las actividades extra tienen una financiación propia y una sede operativa independiente. Por tanto, solo resta buscar patrocinadores para pagar las fiestas más allá de la Fórmula 1. Precisamente, el terreno donde Zak Brown puede aportar toda su magia.

placeholder Imagen del McLaren 720S. (REUTERS/Chris J. Ratcliffe)
Imagen del McLaren 720S. (REUTERS/Chris J. Ratcliffe)

El poder de la marca McLaren

Brown es consciente de que el poder de su marca es su gran activo, y que, renombrando como McLaren organizaciones ya de por sí exitosas, el efecto para encontrar patrocinadores es multiplicador. Muy pocas marcas pueden calificarse realmente como globales. Incluso en las multinacionales más potentes, los mismos productos o servicios operan a menudo a nivel regional con marcas diferentes. Una propuesta de patrocinio multiplataforma puede resultar terriblemente atractiva.

McLaren estaría, así, en cuatro campeonatos diferenciados, lo que le obligará a ofrecer propuestas a medida. Si empresas de Estados Unidos, por ejemplo, no están interesadas en la Fórmula 1, McLaren puede ponerles sobre la mesa un paquete que incluya presencia mayoritaria en el equipo de Indycar y secundaria en el equipo de las 24 Horas de Daytona. O, incluso, en la Fórmula 1 cuando visite las carreras de Austin y Miami.

En resumen, si se pudiera hacer un paralelismo con el mundo financiero, el crecimiento de McLaren no es orgánico, sino a través de fusiones y adquisiciones. Para poder afrontarlo, hace mucho dinero en forma de patrocinadores. Pero si algo ha demostrado Zak Brown en su trayectoria profesional y al frente de McLaren es ser capaz de sacar oro debajo de las piedras en tiempos donde el cambio en los modelos televisivos hace más difícil que nunca encontrar apoyos económicos. No descartemos, por tanto, que la apuesta por la omnipresencia de McLaren en competición sea tanto una estrategia comercial como de estricto crecimiento empresarial.

McLaren ha decidido tirar la casa por la ventana. A través de una ambiciosa apuesta de expansión, busca convertirse en la gran referencia del mundo de la competición, aunque con ello asume el riesgo de cumplir con el dicho de 'el que mucho abarca, poco aprieta'. Si para gigantes del sector del automóvil como Mercedes o Toyota es difícil de afrontar varias competiciones al mismo tiempo, qué decir del riesgo que asume McLaren al querer participar en cuatro de las competiciones automovilísticas más importantes del planeta. En estos próximos meses, la organización británica podría anunciar su entrada en la Fórmula E y en las 24 Horas de Le Mans.

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