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El día en que Toto Wolff perdió los papeles al creerse el dueño del cortijo de la Fórmula 1
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REACCIÓN DESMEDIDA

El día en que Toto Wolff perdió los papeles al creerse el dueño del cortijo de la Fórmula 1

La soberbia y falta de derrotas en los últimos años hizo que el mandamás de Mercedes explotase contra Michael Masi y se pasase de la raya

Foto: Toto Wolff no cesó de acosar a Dirección de carrera a través de la radio. (Reuters/Hamad I Mohammed)
Toto Wolff no cesó de acosar a Dirección de carrera a través de la radio. (Reuters/Hamad I Mohammed)

Pese a ser alguien dotado de una inteligencia más que contrastada, la situación de perder un mundial que ya acariciaba desquició a Toto Wolff de tal forma que incluso muchos miembros de su equipo, conocedores de cómo se las gasta el jefe en alguno de sus raptos de ira, no daban crédito. Nadie duda de que Mercedes pueda tener argumentos de peso para combatir legalmente la victoria de RedBull y Max Verstappen. Es más, hasta cierto punto forma parte de sus obligaciones defender hasta donde sea posible a su empresa y a sus pilotos. Ahora bien, hay maneras y, por supuesto límites, que el pasado domingo el mánager austríaco pasó de la raya, y por mucho.

placeholder La deportividad con la que Hamilton encajó la derrota fue admirable. Todo un contraste con el comportamiento de su jefe. (Reuters/Hamad I Mohammed)
La deportividad con la que Hamilton encajó la derrota fue admirable. Todo un contraste con el comportamiento de su jefe. (Reuters/Hamad I Mohammed)

Wolff, como jefe del equipo AMG-Mercedes, probablemente haya sido la pieza más decisiva en el engranaje de la maquinaria más perfecta que jamás haya visto la Fórmula 1. Pero todo genio en un momento dado puede revelar también que es humano, algo que pudimos contemplar el domingo con la salida del tiesto más notoria que quizas hayamos visto nunca en un jefe de equipo en Fórmula 1. En Arabia Saudita, la semana pasada, vimos un avance con el lanzamiento de auriculares al suelo incluido, pero lo del domingo fue simplemente inaudito.

Lewis, un ejemplo de deportividad

El contraste con la impecable actitud de Lewis Hamilton, que aceptó la derrota con una entereza admirable, no podía ser más notorio. Podría argumentarse que hasta terminar la carrera la actitud de Lewis dejara algo que desear, pues fueron numerosos los reproches al equipo, cuestionamiento de las decisiones que venían desde el muro de boxes, etc. Sin embargo, quien haya competido sabrá hasta qué punto puede traicionarte la adrenalina mientras te juegas el pellejo al volante. La realidad es que, asumido que había sido vencido, se tomó unos minutos para rumiar su derrota y recomponerse emocionalmente, salió del coche, felicitó a su rival y se guardó cualquier queja o reproche en el bolsillo. Absolutamente ejemplar.

placeholder Hamilton tuvo honor en la derrota. (Reuters/Hamad I Mohammed)
Hamilton tuvo honor en la derrota. (Reuters/Hamad I Mohammed)

Por contra, para explicar la lamentable reacción de Toto Wolff, dos ingredientes alimentaban el explosivo cóctel que terminó por estallar: la falta de costumbre ante la adversidad, y una enorme soberbia. En primer lugar, hablamos de alguien muy mal acostumbrado a la derrota. Desde que asumiera la jefatura del equipo, los triunfos se han sucedido de una manera tan repetitiva y apabullante que el austríaco no estaba preparado para afrontar la adversidad. Sin embargo, su rival en RedBull, Christian Horner, demostró estar mucho más curtido.

RedBull vivió una época igual de dominante que Mercedes, pero desde 2015 también ha vivido su particular travesía del desierto. Conocer las dos caras de la moneda del éxito y el fracaso es algo que Wolff desconoce, a diferencia de Horner, de ahí su incapacidad para asumir que sus rivales pueden hacerlo tan bien o incluso mejor que ellos sin trampas o malas artes de por medio. Hay que tener la humildad de reconocer que, por buena que sea tu gente, compites también contra otra muy brillante, contra los mejores del mundo.

Una actitud de cacique por la radio

Esa falta de humildad respecto al rival lleva a la segunda parte del coctel destructivo que Wolff se bebió de un solo trago: una soberbia inusitada. "Miki, tu no puedes hacer esto, Miki no saques el safety car", clamaba Wolff a Michael Masi a través de la radio. ¿Perdón? ¿Miki?¿Das ordenes al director de carrera? Pero vamos a ver Toto. Has confundido completamente la cercanía que en un momento dado te haya permitido el Sr. Michael Masi, con tratarle como si fuera el mayoral de tu cortijo.

El director de carrera decide qué es correcto y qué no, pero tú no eres nadie para decirle lo que hay que hacer. ¿Crees que se equivoca él o los comisarios? Ningún problema, tienes los canales para expresar tus quejas ateniéndote al reglamento. Acosar a un director de carrera en el ejercicio de sus funciones es sencillamente inaceptable.

placeholder Se carga mucha responsabilidad en Michael Masi, que en realidad corresponde a Jean Todt (en la foto) como presidente de la FIA. (EFE/Michael Richard)
Se carga mucha responsabilidad en Michael Masi, que en realidad corresponde a Jean Todt (en la foto) como presidente de la FIA. (EFE/Michael Richard)

Quizás se haya llegado a esta situación por un exceso de permisividad de Michael Masi como director de carrera hacia Toto Wolff. Igual que Masi dio un tirón de orejas a Christian Horner por dudar de la integridad de los comisarios, hace tiempo que debería haber puesto coto al progresivo 'bullying' de Wolff. De aquellos polvos, ahora tenemos estos lodos. Sin disculpar tampoco los evidentes errores que ha cometido Masi, tampoco hay que olvidar que tiene un jefe llamado Jean Todt. El presidente de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) es el último responsable de todas estas controversias.

Jean Todt, para variar de perfil

A menudo se olvida que el cuerpo arbitral de las carreras y de la Fórmula 1 en particular depende del criterio y directrices de la presidencia federativa. Todo el desmadre actual con el uso y abuso de las escapatorias, por poner el ejemplo más visible, viene de mucho que Michael Masi sucediera al fallecido Charlie Whiting al frente de dirección de carrera. En su momento, la FIA no supo o quiso atajar las consecuencias indeseadas de las escapatorias de asfalto, y ahora parece que toda la culpa es del Sr. Masi. El Sr. Todt es tanto o más responsable pero, como es habitual en él, está de refilón a la hora de asumir responsabilidades.

placeholder Michael Masi, siempre en el ojo del huracán. (EFE/Michael Dodge)
Michael Masi, siempre en el ojo del huracán. (EFE/Michael Dodge)

Michael Masi se contuvo para evitar dar una colleja en público a las constantes quejas de Toto Wolff a través de la radio. Porque ahora es consciente de que, a diferencia del pasado, ahora conocemos en vivo todo de lo que se cuece entre bastidores. Sí tiró a veces de ironía, como cuando en su enésima queja, Wolff protestaba por la conducción peligrosa de Checo Pérez en la defensa de su posición frente a Lewis Hamilton.

El australiano no tuvo más remedio que responderle: "Se llaman carreras de coches, Toto". Por mucho que pudiera cuestionarse la táctica de RedBull con el mexicano, Checo no actuaba antirreglamentariamente y, sobre todo, cabría preguntar al propio Toto Wolff: De tratarse una situación inversa, con Bottas en disposición de frenar a Max Verstappen, ¿no habría él hecho exactamente lo mismo? Wolff quizá deba hacer examen de conciencia, porque si el segundo piloto de Mercedes estuvo desaparecido allí donde sí estuvo presente el segundo piloto de RedBull, fue por culpa exclusivamente suya.

placeholder Checo Pérez se ganó la renovación. (EFE/David Guzmán)
Checo Pérez se ganó la renovación. (EFE/David Guzmán)

En uno de esos inexplicables conflictos de interés habituales en ciertos personajes de la Fórmula 1, Toto Wolff es además el mánager de Valtteri Bottas. Si por engordar tu bolsillo mantuviste en el equipo a un piloto que claramente no daba la talla ante el reto, ahora tienes que comer tu decisión con patatas. Bottas te servía magníficamente cuando ganabas con una mano, pero con un RedBull fuerte, un motor Honda a la altura del Mercedes, un Verstappen al nivel de Hamilton, la diferencia entre Checo y Bottas puede que fuera más crucial de lo que quizá jamás imaginó.

En quizá la temporada más disputada de la historia de la Fórmula 1, la línea que divide el éxito y el fracaso fue delgadísima, y conformada por la suma de multitud de pequeños detalles. Como tipo inteligente que eres Toto, seguro que te darás cuenta del error que cometiste al creerte dueño del cortijo y, sin duda, volverás más fuerte. Seguro que lo harás.

Pese a ser alguien dotado de una inteligencia más que contrastada, la situación de perder un mundial que ya acariciaba desquició a Toto Wolff de tal forma que incluso muchos miembros de su equipo, conocedores de cómo se las gasta el jefe en alguno de sus raptos de ira, no daban crédito. Nadie duda de que Mercedes pueda tener argumentos de peso para combatir legalmente la victoria de RedBull y Max Verstappen. Es más, hasta cierto punto forma parte de sus obligaciones defender hasta donde sea posible a su empresa y a sus pilotos. Ahora bien, hay maneras y, por supuesto límites, que el pasado domingo el mánager austríaco pasó de la raya, y por mucho.

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