Cuando el cielo se cae sobre Verstappen y Red Bull: al gallo ganador le cortan las alas
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LA HECATOMBE EN SOLO DOS CARRERAS

Cuando el cielo se cae sobre Verstappen y Red Bull: al gallo ganador le cortan las alas

Del GP de Austria al de Hungría, en solo dos carreras el equipo austríaco ha perdido su ventaja con Verstappen, sufrido graves daños económicos, y ha sido ninguneado por los comisarios

Foto: El error de Bottas en la salida terminó con la carrera de Pérez y condicionó la de Verstappen
El error de Bottas en la salida terminó con la carrera de Pérez y condicionó la de Verstappen

Le preguntaron a Toto Wolff si se disculparía en privado o públicamente con Christian Horner tras el error de Valtteri Bottas que dejó el monoplaza de Verstappen tocado y el de Pérez en la cuneta. Imposible final más dramático para ambos antes y durante el fin de semana húngaro. “No, lo haré en público, como lo hago aquí ahora”. Efectivamente, la escena se produjo en el paddock. Pero Horner despachó con cajas destempladas al austríaco. “¿Va a pagar él los daños?" contestó cuando le comentaron que pretendía disculparse. Lo intentó sin éxito, y Wolff se marchó gesticulando desabridamente ante la respuesta del británico. Todo lo que podía salir mal, salió peor para Red Bull. En el asfato y también antes en los despachos.

El mundo se ha vuelto del revés para el equipo austríaco en solo dos fines de semana. Tras el GP de Austria y ganar en su circuito Red Bull sumaba la quinta victoria consecutiva en la temporada. Verstappen contaba con 32 puntos de ventaja y Mercedes no parecía tener respuesta al RB16B. Las señales de angustia de Wolff y los suyos eran evidentes ante la teórica congelación del W12. Al terminar la carrera sprint de Silverstone, se confirmaba de nuevo la superioridad aplastante de Red Bull. En la primera vuelta de Hungaroring el infierno explotó del todo.

Antes, Verstappen en el hospital. Un millón y medio de euros en daños de su monoplaza. El gran rival, Hamilton, cercenaba parte de la diferencia. En Hungaroring, Bottas eliminaba indirectamente a los dos monoplazas austríacos. Los motores de sus pilotos han quedado dañados tras el fin de semana húngaro, uno en Silverstone y otro en Hungaroring, lo que supondrá penalizaciones pronto. Al llegar la pausa veraniega, Hamilton aventaja por ocho puntos a Verstappen. Y entre medias, el equipo austríaco cometía un grueso error de cálculo cuando pretendía revertir la sanción a Hamilton en Silverstone. Como en las historias de Asterix y Obelix, el cielo ha caído sobre sus cabezas, pero de verdad. La racha imparable hacia el título se ha quebrado. La tensión competitiva y política entre ambos equipos y sus responsables alcanza cotas de incandescencia. Y lo mejor -o lo peor- está por llegar.

Un gran error, y tragarse el sapo

Los responsables de Red Bull se obcecaron con el resultado de Silverstone y llegaron al GP de Hungría pressntando un recurso sorprendente. Porque para su argumentación incluso se había simulado el incidente de Silverstone con Alex Albon al volante y un monoplaza de 2019. La apuesta era fuerte, ya que los antecedentes recuerdan que no suele darse la razón al recurrente. Reciente está el caso de Ferrari y Vettel en Canada 2017. La semana empezaba con fuertes acusaciones de Red Bull a Hamilton y Mercedes, incluyendo su comportamiento en la victoria. El equipo austríaco levantaba también grandes expectativas al anunciar que presentaba “nuevas evidencias” que cambiarían la percepción del incidente y justificarían una sanción más grave a Hamilton. El ambiente seguía en una espiral interminable de explosividad. Pero Red Bull fue tumbado en la lona. Wolff no desperdició la oportunidad de hacer sangre con elegancia.

Primero, porque los comisarios despacharon rápidamente el recurso rechazando que las "nuevas evidencias" de Red Bull lo fueran. Es decir, ni entraban a valorarlas. Red Bull cometió un error grave al subsumir erróneamente el concepto de "nuevas evidencias" con el contenido de su recurso. El episodio sugería una obcecación personal de alguno o varios de sus responsables (¿Helmut Marko?) que colocó al equipo en una posición jurídica vulnerable. Y quizás algunas líneas incluidas en el recurso -o fuertes juicios de valor- avalaban dicha interpretación ya que, al parecer, Red Bull fue más lejos de la debida asepsia para un acto de tal naturaleza.

Wolff, hasta el momento más frio en la confrontación personal con Horner, no perdió la oportunidad para propinar otro golpe al rival en el duro combate ya desatado entre ambos. “Esperamos que esta decisión firmará el fin de un intento concertado de parte de los dirigentes de Red Bull para manchar el buen nombre y la integridad deportiva de Lewis Hamilton, incluido en el documento presentado en su fracasad petición de revisión”. No se conocen tales términos, que incluso llamaron la atención de los comisarios pero no quisieron revelarlos en su resolución. Más pronto o tarde se conocerán. Pero Marko, Horner y compañía tuvieron que tragarse el sapo. Como en la pista también durante los tres días siguientes.

Ya es un tornado

Porque cuando en el Q2 del sábado Verstappen montó un compuesto blando en su último intento, Red Bull se rindió a la evidencia. Reconocían su incapacidad para aspirar a la pole con Mercedes. Las diferencias entre los dos monoplazas eran insólitas para una pista a priori favorable a Red Bull. O el W12 se había transformado por algunas evoluciones introducidas en Silverstone, Mercedes había encontrado alguna potencia extra en su unidad de potencia, como insinuaba Adrian Newey, o algo pasaba con ese monoplaza que arrasaba en Paul Ricard, Red Bull Ring y Silverstone. Quizás el calor, la modificación de la flexibilidad de los alerones, los nuevos neumáticos de Pirelli.... Es pronto para confirmar que el pendulo ha oscilado hacia Mercedes. En todo caso, el equipo austríaco tuvo que agachar la cabeza, al menos en la pista magiar. Involuntariamente, Bottas acabó por cortársela a los dos pilotos del equipo. Una increíble carambola para alimentar más si cabe un tornado de magnitud al alza.

Entre Red Bull y Mercedes el mar de fondo venía agitado. El equipo austríaco entró a saco a reclutar técnicos de Mercedes HPP para su nueva división de motores. Wolff y compañía han contratacado en los despachos para neutralizar la competitividad del RB16B, arma capaz de derrotar al equipo alemán por primera vez desde 2014. En Silverstone se desató la guerra total, en una pugna que excedía la defensa de unos intereses empresariales para llegar al plano personal, como ilustraba el misterioso recurso del equipo austríaco. Y esa espiral de conflicto enloquecía con la primera curva de Hungaroring. ¿Cómo reaccionará Red Bull ante el cielo que se ha caído sobre sus cabezas? El Gran Premio de Bélgica no puede esperar.

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