Carlos Sainz y Ferrari confirman que algo de verdad parece estar cambiando en Maranello
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JORNADA ENIGMÁTICA EN FERRARI

Carlos Sainz y Ferrari confirman que algo de verdad parece estar cambiando en Maranello

La primera jornada de Ferrari desconcertaba por el rendimiento del SF21 bajo las altas temperaturas, pero sin olvidar que el equipo italiano puede estar enfocando de forma diferente los fines de semana

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Carlos Sainz en Hungaroring

Ferrari rodó en los entrenamientos del viernes muy por debajo de lo esperado. Pese a que todos los pronósticos situaban a la ‘Scuderia’ como uno de los grandes favoritos para este Gran Premio, los entrenamientos del viernes no arrojaron resultados halagüeños tanto para Carlos Sainz como para Charles Leclerc, pues ambos acabaron fuera de los diez mejores.

Sin embargo, por debajo de esa inicial decepción existen varios datos que indican que Ferrari podría haber estado sacrificando el brillo del viernes para preparar a conciencia la carrera. De oficializarse esta circunstancia se confirmaría una tendencia en cierto modo inédita en el equipo italiano, que siempre ha trabajado sometido a la presión de obtener el mejor tiempo posible en todo momento para evitar titulares incómodos de la incisiva prensa transalpina.

placeholder Sainz mostró el gran potencial de su coche con el neumático duro, que no pudo replicar con el blando.
Sainz mostró el gran potencial de su coche con el neumático duro, que no pudo replicar con el blando.

Foco en la carrera

Después de las súbitas caídas de rendimiento de los neumáticos en Paul Ricard, Ferrari se ha olvidado de mostrar sus garras en las sesiones de libres para asegurarse de no ser nuevamente sorprendidos. Si durante la clasificación llueve o como mínimo el calor es menos extremo los resultados obtenidos hoy con el compuesto más blando y descargados de combustible serían en cierto modo irrelevantes.

A medida que avanzaba la mañana parece que se disipaba cada vez más la posibilidad de lluvia el domingo y aumentaban las posibilidades de su aparición el sábado. Sin ella, la pista volverá a alcanzar temperaturas cercanas a los 60 grados y era por tanto el día preciso para ensayar todos los escenarios posibles de carrera. Las estaciones meteorológicas de los equipos cada vez coincidían más que la clasificación se disputará con lluvia o, cuando menos, con un calor bastante menos extremo que el del viernes, y de ahí la apuesta estratégica de Ferrari.

Sirva como dato para refrendar esta teoría que Sainz fue duodécimo con el compuesto más blando (1'18"441) pero sin embargo fue el más rápido con el compuesto duro con un crono de 1’19”700, por lo que parece que de entrada hay coche para la carrera. Ahora queda la duda de lo que pueda suceder en clasificación, un punto muy crítico en Hungaroring debido a la dificultad para realizar adelantamientos en carrera.

“Hoy ha sido un viernes complicado" comentaba Sainz al término de los entrenamientos, "la primera sesión de la mañana todo fue bastante decente, pero en la segunda sesión por la tarde todo fue un poco más difícil. El coche no se comportó igual de bien, pues mientras los demás lograron mejorar nosotros nos fuimos hacia atrás. Esto es algo que hay que analizar antes de mañana, pues hay cierto riesgo de lluvia y las cosas podrían ponerse interesantes".

Apostar por la lluvia

Con la cautela que corresponde, el madrileño quizá ofrecía la clave del enfoque estratégico de Ferrari este fin de semana al sugerir la posible ventaja que supondría la aparición de la lluvia en la clasificación: “Me gustaría que lloviera y si simplemente hace menos calor vendrá bien en general, porque con este calor los neumáticos van muy al límite”. De los cinco tipos de neumáticos de Pirelli ha descartado para este fin de semana los compuestos más extremos de su gama, por lo que las diferencias entre el tipo C2 (duro) C3 (medio) y C4 (blando) son relativamente pequeñas en cuando a su rendimiento máximo por vuelta (no superior al segundo). Precisamente debido a la posible presencia de la lluvia durante la clasificación, la FIA ha permitido dotar a los equipos con un juego adicional de neumáticos rayados de agua y dependiendo del resultado de la clasificación en Ferrari ya saben, como mínimo, que sin tráfico tienen un ritmo muy alto y consistente con el neumático duro.

En Hungaroring tradicionalmente no suele compensar ir a dos paradas porque el alto riesgo de quedarse atascado detrás de un coche más lento y no poder adelantarlo, por lo que probablemente el trabajo durante los libres del sábado vaya dirigido a evaluar el rendimiento con carga alta de combustible de los neumáticos medio y blando. En función de los resultados los técnicos del equipo transalpino decidirán cuál será la elección de compuestos y estrategia final para la carrera.

Parecido a Mónaco, pero no tanto

Analizando el rendimiento del Ferrari en los diferentes sectores se podía adivinar que en la salida de las curvas lentas del primer y el tercer sector el SF21 tenía una motricidad excelente. Pero en las curvas de velocidad media del segundo sector el coche sufría más, indicando que, aun siendo un circuito muy revirado, no tiene tanto que ver con Mónaco como a priori pudiera parecer, y así lo destacaba el propio Sainz: “El coche en algunas curvas no era tan fuerte como cabría esperar, estamos fuera del 'top ten', así que nada que ver con Mónaco como ha podido verse. Algo anticipábamos ya antes de venir, pero somos más vulnerables de los previsto. La lucha en mitad de la parrilla será fuerte, porque hoy se veían muy rápidos a los Alpine, a Los McLaren, a los Aston Martin, etc. Espero que podamos recuperar y ser los mejores de la mitad de la parrilla”, concluyó el madrileño.

Sin estar disimulando o escondiendo demasiado sus cartas, el panorama es menos sombrío de lo que pinta el piloto español. Saldremos de dudas el domingo si se logra una buena posición en la parrilla de salida y, de confirmarse, se confirmaría que por fin parece que en Maranello se ha conseguido crear el blindaje necesario para trabajar sin estar sometido a la dictadura del último titular. De seguir así, estaríamos sin duda ante un cambio histórico en el ‘modus operandi’ de Ferrari.

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