Mercedes, en su peor momento, mientras Horner le mete a Wolff el dedo en el ojo
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Mercedes, en su peor momento, mientras Horner le mete a Wolff el dedo en el ojo

Mercedes ha entrado en una crisis cuyo alcance puede ser puntual, pero el equipo alemán ya acusa la presión de Red Bull. Las dos últimas fueron sus dos peores carreras de la era híbrida

placeholder Foto: La mayor rivalidad en la pista entre Mercedes y Red Bull se extiende al cruce de declaraciones recientes entre Wolff y Horner
La mayor rivalidad en la pista entre Mercedes y Red Bull se extiende al cruce de declaraciones recientes entre Wolff y Horner

Christian Horner saltó en Bakú una línea no superada previamente con Toto Wolff. “A veces hay que ser un poco cuidadoso con lo que deseas. Creo que si fuera Toto, con el alerón delantero que tiene en su coche, mantendría mi boca cerrada”. El comentario ante las cámaras del británico pilló a contrapié cuando le fue referido al responsable de Mercedes, también entrevistado. “Cristian es un poco charlatán delante de una cámara, es fácil ser contundente cuando estás arriba en la tabla de tiempos, pero deberías ser un poco más modesto”. El intercambio dialéctico tenía lugar en el contexto de los alerones flexibles, pero Horner parecía aprovechar el estado de forma de su equipo para venirse arriba. Parece que el duelo entre machos alfa no ha terminado todavía.

Que Wolff hiciera referencia a la superioridad puntual de Red Bull en Bakú no pasaría desapercibido en el paddock. Quizás el austríaco se sentía inconscientemente vulnerable, porque Mercedes está pasando la peor crisis desde que se hiciera cargo del equipo alemán. Al día siguiente del duelo dialéctico el panorama se oscurecía más si cabe para Wolff y los suyos tras el sorprendente desenlace del GP de AZerbiayán. Venían del desastre de Mónaco, donde Bottas abandonaba en boxes y Hamilton terminaba séptimo puesto, el mejor de Mercedes en las dos últimas carreras. En Bakú, con los dos coches en meta, era la primera vez que sus pilotos no puntuaban en una prueba en toda la era híbrida.

En el Principado, Hamilton se desmarcó polémicamente del rendimiento global de su escuadra, hasta el punto de que el austríaco tuvo que llamarle al orden. Pero en Bakú Wolff elevó el tono respecto a la autocrítica de Mónaco. Reina ahora otro ambiente, lejos de la suficiencia de quien arrasaba a sus rivales. “Creo que hay muchas cosas que no van tan suavemente como estos últimos años” declaraba Wolff, reafirmando un diagnóstico que va más allá del rendimiento del monoplaza. Si Mercedes ha entrado realmente en crisis o se trata de un bache relacionado con el tipo de pistas de las últimas carreras, se sabrá en las próximas semanas.

Aún llegaba lo peor

Las imágenes no podían ser más expresivas. Las cámaras enfocaba a Toto Wolff, pendiente de la ultima salida del gran premio con solo dos vueltas. Su lenguaje corporal pasaba de la excitación de ver a Hamilton a punto de adelantar a Pérez para ganar la carrera, a sus contorsiones de rabia y furia cuando vio a su piloto fallar. Se quitó los cascos y estuvo a punto de estamparlos en la mesa, contenido en último extremo ante la presencia de las cámaras. El famoso puñetazo no llegó en esta ocasión, pero alguna mesa ha roto en uno de sus arranques de furia, según fuentes bien informadas. Después de la carrera volvió la segunda andada de críticas a los suyos tras la de Mónaco.

“Estoy tan enfadado, pero no tengáis dudas, este es un equipo muy fuerte. Vamos a transformar el enfado en una fuerza positiva. Somos guerreros y vamos a volver, fines de semana como el de Mónaco te hacen querer volver a por más”. El austríaco de nuevo exhibió ese espíritu de su organización del que tanto ha presumido en el pasado. “El lunes por la mañana (tras Mónaco) ví la misma energía en el equipo que cuando volvimos del test de Bahrein, y eso me agrada. Diseccionamos el fin de semana, nos hicimos preguntas duras, y aprendimos lecciones cruciales. Me hubiera gustado poder haber corrido de nuevo el pasado fin de semana. Wolff no sabía que les esperaba el peor fin de semana de su trayectoria en Mercedes.

Un equipo fuera de forma

Tras la debacle de Bakú, Wolff resumió el estado del equipo en las dos últimas pruebas. “En Mónaco y aquí no teníamos un coche que fuera competitivo. Punto. Para ser sinceros, marchar en la tercera posición conservando estaba bien, pero no es aceptable que no logremos meter el coche en una ventana de rendimiento en las salidas o después de las paradas en boxes. Perdemos segundos y segundos para meter el coche en una ventana de rendimiento donde funciona. Lleva demasiado tiempo”. Al menos, en los dos últimos circuitos se recuperó aquella imagen dudosa de la pretemporada.

Hamilton sufrió con las temperaturas de neumáticos en Mónaco, y hasta el sábado en Bakú. Bottas todavía anda fuera de combate tras su peor fin de semana en Mercedes, alma en pena dentro y fuera de la pista. El W12 parece sufrir en circuitos urbanos y de asfalto resbaladizo que no permite cargar de energía al neumático. Para colmo, el equipo alemán también está fallando en el área operativa, con paradas en boxes lentas y la traca última de Bottas en Mónaco. Y para colmo, perder la victoria al activar Hamilton involuntariamente el botón del volante que regula el reparto de frenada, y que desplazó toda su potencia al eje delantero.

Horner mete el dedo en el ojo

De haber logrado la victoria el pasado domingo Hamilton habría remontado un fin de semana dramático. Pero no congraciado con la realidad competitiva. Red Bull rodaba en otra dimensión y el triunfo del británico solo cabía en el infortunio de Verstappen. Hamilton ya fue muy afortunado en Imola tras un error que le hizo perder vuelta, pero que otros incidentes le permitieron recuperar hasta terminar segundo. El holandés pudo aumentar en hasta 15 puntos su ventaja sobre el británico, pero hoy solo les separan cuatro. Red Bull, sin embargo, disfruta de 26 sobre Mercedes en Constructores gracias a la victoria de Pérez.

¿Recuperará el W012 su nivel de otras pistas en 2021, o esas debilidades se repetirán en determinados circuitos? ¿Ha perdido Mercedes su instinto y perfección operativa tras tantos años de victorias, o se trata de un bache puntual? Sin olvidar que esta temporada está sometido a una presión por parte de Red Bull inexistente en años anteriores. Por si acaso, Christian Horner aprovechaba el martes para meter el dedo en el ojo a su rival en horas bajas: “Se han dicho muchas cosas de los comentarios de Toto este fin de semana. Nunca ha tenido problema en asar a su equipo (con críticas), algo en lo que estoy en desacuerdo, pero es su prerrotagiva”. Una forma muy británica de llamarle bocazas. El duelo de egos y machos alfa aún no ha terminado.

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