¿Repetirá el Ferrari de John Elkann con Sainz los errores de Montezemolo con Alonso?
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la relación del presidente con sus pilotos

¿Repetirá el Ferrari de John Elkann con Sainz los errores de Montezemolo con Alonso?

Comentaba recientemente Carlos Sainz lo sorprendido que estaba por la cercanía mostrada por el presidente de Ferrari John Elkann. Es buena noticia que el máximo mandatario

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John Elkann, el actual presidente de Ferrari y responsable del Grupo Fiat Chrysler está muy cerca de los pilotos

Comentaba recientemente Carlos Sainz lo sorprendido que estaba por la cercanía mostrada por el presidente de Ferrari, John Elkann. Es buena noticia que el maximo mandatario muestre gran interés por las opiniones de los pilotos respecto al devenir de su equipo de Fórmula 1, pues son ya demasiados años de decepciones encadenadas por la ‘Scuderia’.

Sin embargo, la historia nos demuestra que la implicación diaria del presidente no se traduce en buenos resultados en la pista. El ejemplo más claro se vivió durante el periodo de Fernando Alonso en el equipo italiano donde, a pesar de tener a Luca di Montezemolo muy cercano, los resultados estuvieron lejos de las enormes expectativas depositadas.

Camilleri fuera, entra Elkann

La inesperada dimisión de Louis Camilleri, el anterior presidente, forzó a John Elkann a asumir las riendas de la mítica marca italiana, simultaneándola con la dirección del 'holding' familiar, con el grupo FIAT al frente y hoy integrado en el consorcio Stellantis. Elkann nunca se ha prodigado por las carreras, y sus contadas apariciones parecían deberse más a obligaciones institucionales que a un genuino interés por la competición. En su situación actual no tenía más remedio que la inmersión total en el ‘Reparto Corse’ porque, a diferencia de otras marcas, la competición es consustancial a Ferrari y no puede entenderse sin su presencia en las carreras.

Ferrari ya no es aquel constructor que fabricaba coches deportivos con el único objetivo de financiar la participación en las carreras. Sin embargo, John Elkann es consciente de que el éxito de la cotización bursátil de Ferrari y de sus vehículos nuevos y antiguos depende de su eterna presencia en competición. El equipo de Fórmula 1 siempre será una prioridad en su agenda, le gustara o no.

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Montezemolo no quiso atender a las peticiones de Domenicali y Alonso, y perdió el tren de la Fórmula 1 a finales de la década pasada

La idiosincrasia

Ferrari empieza a acercarse peligrosamente a su periodo más largo de sequía de títulos mundiales, aquel entre 1979 con Jody Scheckter y el año 2000 con el título de Michael Schumacher. De hecho, la razón oficial para que Luca de Montezemolo fuera relevado en 2014 de la presidencia fue la incapacidad para conseguir el título desde que en 2007 lo lograra Kimi Raikkonen. Pero la era post-Montezemolo incluso parece haber empeorado. Cabe preguntarse por tanto si los problemas de Ferrari estaban en su presidencia o, por el contrario, en la propia dirección del equipo.

Podría resumirse que el principal problema de Ferrari reside en su propia idiosincrasia, que recorre desde el presidente al último empleado. Trabajar bajo una cierta cultura de la culpa y una dirección cambiante según sople el viento del humor de sus dirigentes no es la mejor receta para triunfar. No hay que olvidar que los años mágicos de los títulos consecutivos de Schumacher se cimentaron gracias a una burbuja creada por el triunvirato Jean Todt, Ross Brawn y el propio Michael Schumacher, donde no podía meter el hocico o absolutamente nadie, ni siquiera el propio Montezemolo. Al desaparecer aquel trío de Maranello, Ferrari volvió a su legendario mundo de intrigas, filtraciones y decisiones precipitadas o equivocadas. Un problema agudizado si cabe con Louis Camilleri, que seguía el día a día del equipo a través de sus ‘informadores’ o ‘soplones’.

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Sergio Marchionne revolucionó el organigrama de Ferrari, pero su prematuro fallecimiento impidió recoger los frutos

Los años perdidos

La estancia de Fernando Alonso en Ferrari fueron, desafortunadamente, años perdidos, a pesar de contar con un excelente gestor como era Stefano Domenicali y competentes directores técnicos como Aldo Costa, Pat Fry o James Allison. Aunque Domenicali se desgañitara en pedirle a Montezemolo inversiones importantes en tecnología, aerodinámica, simulación, ingeniería híbrida... ‘Il Avvocato’ pensaba que sólo era cuestíón de dedicar más de esfuerzo sobre el modelo triunfal de la era Schumacher. Craso error que tardó tres temporadas (2010-2012) en hacerse evidente a sus ojos, y otras dos (2013-2014) para finalmente ponerle remedio. Cuando se inauguró la nueva ‘Gestione Sportiva’ con lo necesario para triunfar en actual Fórmula 1, en Maranello ya no estaban ni Montezemolo, ni Domenicali ni Alonso. Aquel ‘despiste’ fue probablemente debido a su pavoneo durante años en el consejo de administración de la familia Agnelli y de los excelentes resultados de la división automovilística, pero sin atender las necesidades reales que reclamaban Domenicali y Alonso. “Tú a obedecer, y tú a pilotar” debía de ser el mensaje mas común que ambos recibían en aquella época.

Crucialmente, Montezemolo cedió la presidencia del grupo FIAT a John Elkann en 2010 y se refugió en su presidencia de Ferrari, manejándolo como si fuera su propio cortijo. Sergio Marchionne venía de salvar a FIAT con dos jugadas maestras, y disfrutaba de poderes absolutos en el grupo, lo que incluía meter en cintura al propio Montezemolo. De aquel duelo de egos titánicos sólo podía sobrevivir uno y, obviamente sería Marchionne. Ferrari era una máquina de ganar dinero con Montezemolo al mando, quien también se hacía multimillonario apalancado en la presidencia, algo que no podía tolerar Marchionne.

Desde aquella guerra fraticida de 2015, Ferrari no ha ganado ningún título, e incluso vivió una de las peores temporadas de su historia en 2021. John Elkann ha debido pensar que mejor informarse directamente a través de sus pilotos de la situación real y no de ‘informadores’. No tener ideas preconcebidas al no ser un ‘carrerista’ al uso puede suponer una ventaja respecto a sus predecesores. Los pilotos también se caracterizan por hablar sin filtros de los problemas del coche y el equipo, y probablemente sean los únicos que se atrevan a hacerlo abiertamente ante el gran jefe. Mattia Binotto cuenta con el apoyo total de Elkann, quien no parece que vaya a inmiscuirse en la gestión diaría del equipo. Ojalá Carlos Sainz aproveche esa buena sintonía con Elkann, de la que dependerá parte de su suerte en la Scuderia, y ojalá el nuevo presidente sepa también escuchar a sus pilotos, al contrario que que Montezemolo o Camilleri. De los errores se aprende.

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