La Fórmula E llega por fin a España: el sueño que Alejandro Agag escribió en una servilleta
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LA EVOLUCIÓN DEL CERTAMEN ELÉCTRICO

La Fórmula E llega por fin a España: el sueño que Alejandro Agag escribió en una servilleta

A pesar de su fuerte componente español, la FE nunca llegó antes España. Hoy, las principales ciudades del mundo se disputan un certamen que está a punto de protagonizar una revolución tecnológica con la energía eléctrica

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La Fórmula E vive su séptima temporada en 2021, en el umbral de la tercera generación que llegará en 22/23

"Prefiero la Formula E a la política”. Así se expresaba Alejandro Agag esta semana en el diario ABC. El campeonato de monoplazas eléctricos es la gran obra del ex político español, creada por una sociedad promotora con fuerte protagonismo español. Sin embargo, tras siete años de vida y con una vocación hacia los grandes centros urbanos, solo esta semana llega a España por primera vez. Pero en un circuito convencional, el de Valencia, aunque adaptado en esta ocasión para las necesidades de la categoría.

España es plan B debido a la caída del calendario de algunas grandes ciudades por la pandemia, como Santiago de Chile o París. Pero esa vocación urbana de la Fórmula E no encuentra sitio en nuestro país, aunque algunas ciudades españolas se han acercado a Alejandro Agag para intentar recibir al campeonato en sus calles. Agag y Alberto Longo andan con pies de plomo ante posibles desviaciones mediáticas por su anterior proyección política, por lo que una gran capital española sigue ausente del calendario cuando tantas en todo el mundo pugnan por albergar una carrera. Paradojas de la vida, en el último vuelo antes de venir a España para este fin de semana, un positivo en su avión ha forzado su aislamiento en Londres durante diez días, con lo que Agag no podrá estar presente en la llegada de la Fórmula E en nuestro país.

Pero al margen de esta singularidad española, la Fórmula E sigue creciendo a velocidad de crucero, como lo demuestra que, salvo BMW y Audi, el resto de los fabricantes presentes confirman su continuidad en la tercera generación, que comenzará a finales de 2022, y que contribuirá a revolucionar la tecnología eléctrica para los coches de calle. Pero quien busque comparaciones, o paralelismos con la Fórmula 1 no tendrá mucho éxito, incluyendo las especulaciones sobre una posible convergencia o preeminencia entre ambas disciplinas. Porque la Fórmula E ha llegado para quedarse.

También McLaren

Estos días se acaba de confirmar dos carreras en Nueva York, Berlín y Londres. Seoul está a la espera, como otras grandes capitales. Dentro de pocas semanas, se correrá en el mismo trazado de la Fórmula 1 en Mónaco. El certamen eléctrico cuenta con nueve fabricantes oficiales, entre ellos los cuatro grandes de la industria alemana: Nissan, Jaguar, Mercedes, Mahindra, Nio, Porsche, BMW, Audi, DS. Mercedes es el único pendiente de confirmar su continuidad pero, según ha podido saber El Confidencial, Toto Wolff dará el visto bueno en breve. Y todo apunta que McLaren se unirá a la Fórmula E coincidiendo con la llegada del nuevo monoplaza..

Por un lado, la Fórmula E ejerce como plataforma de investigación y desarrollo -ahora iremos con ello- para el ‘hardware’ y ‘software’ de la energía eléctrica. Segundo, como herramienta de marketing indispensable en estos tiempos de cambio de paradigma energético. Por último, para intentar recoger en el futuro los frutos económicos que pueda generar el campeonato. En este último apartado, y a diferencia de la Fórmula 1, pinchan en hueso. Pero todo el paquete anterior va a cargo de un presupuesto infinitamente más contenido. Por supuesto, con proyección mediática todavía lejana de aquella.

Una revolución eléctrica

El desafío de la competición acelera exponencialmente el desarrollo tecnológico, y un año en las pistas equivale a un lustro de acción en un departamento de fábrica. La Fórmula E bloquea el desarrollo en todo lo relacionado con el chasis -estandar para todos- pero deja libertad con la unidad de potencia y el software de gestión de la energía. En este sentido, el próximo Gen 3 supone una verdadera revolución frente a los parámetros actuales. Los monoplazas pasarán de 250 a 300 kW, el equivalente a 470 cv de potencia, y serán 120 kg más ligeros, incluyendo la reducción de peso de la batería actual. En las carreras de la temporada 22/23 se introducirán las paradas en boxes con un sistema de carga rápida de solo 30 segundos. La capacidad de regeneración en marcha pasa de los 250 kW a los 600. La autonomía puede crecer un 30 por ciento frente a la actual.

La Fórmula E ha parado los pies a los fabricantes ante un posible desenfreno técnico. Sin embargo en términos estéticos, de prestaciones y autonomía, el Gen 3 supondrá una auténtica revolución cuyos frutos los fabricantes trasladarán a los vehículos de calle. Porque casi todas las marcas presentes tienen como objetivo la electrificación o hibridacion total de su gama para 2030, como por ejemplo ha anunciado Jaguar en el primer caso y Nissan en el segundo.

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Antes de Valencia, la Fórmula E disputó dos carreras en Roma y consiguió salvar las limitaciones de la pandemia

El maduro y el adolescente

De momento, la Fórmula 1 y la Fórmula E seguirán una línea paralela en los próximos años. Pero mientras aquel es una personalidad madura, el segundo está en plena adolescencia, por lo que no caben las comparaciones. Junto a su actual tecnología híbrida, la Fórmula 1 apostará por los combustibles sintéticos a partir de 2025. Cabe recordar que la Fórmula E cuenta una licencia exclusiva por parte de la FIA para explotar la energía eléctrica durante los próximos 25 años. La Federación participa también en el accionariado de la Fórmula E con lo cual, junto a sus responsabilidades técnicas, alberga un profundo interés en el campeonato. De hecho, esta temporada le ha concedido el estatus de Campeonato del Mundo, como la Fórmula 1, el Mundial de Resistencia o de Rallies. Sin olvidar que Liberty es propietario de la Fórmula 1 y también participa en el capital de la Fórmula E. Por tanto, y ante la incertidumbre de la cesta energética, cualquier predicción sobre el futuro o convergencia de ambos campeonatos parece hoy, cuando menos, prematura.

Lejos queda ya aquella cena, 3 de marzo de 2011, en la que Jean Todt apuntó la necesidad de crear un campeonato de monoplazas eléctricos, desafío que Alejandro Agag aceptó al instante escribiendo en una servilleta las bases sobre las que crearlo, y ofreciéndose como su promotor. Esa servilleta está ahora enmarcada en la pared del restaurante parisino. Este fin de semana, la Fórmula E llega por primera vez a España, uno de sus sueños. Incluso ha llevado el barco St Helen -plataforma volante del nuevo Extreme E- al puerto de Valencia para promocionar su nuevo campeonato eléctrico en entornos amenazados. Agag no podrá disfrutar físicamente de tan especial ocasión. Pero quienes dudaron de que lo escrito en aquella servilleta se hiciera realidad, tendrán que asumir que la Fórmula E ha dejado de ser ese adolescente que no ha encontrado su lugar en la vida.

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