Cuando a los pilotos de Ferrari no se les oía hablar así desde hace más de un año
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Sainz, cada vez más cómodo con el SF21

Cuando a los pilotos de Ferrari no se les oía hablar así desde hace más de un año

Tanto Carlos Sainz como Charles Leclerc destacaban el ritmo a una vuelta y en carrera del SF21, favorecido por las condiciones ambientales y el singular trazado de Imola

placeholder Foto: Carlos Sainz se mostró cómodo desde el principio con el comportamiento del SF21 en Imola, y Ferrari fue una de las sorpresas del viernes
Carlos Sainz se mostró cómodo desde el principio con el comportamiento del SF21 en Imola, y Ferrari fue una de las sorpresas del viernes

Competir en el circuito que lleva el nombre del fundador y de su hijo es privilegio único en la Fórmula 1, solo al alcance de Ferrari. Pero también una singular responsabilidad. En este ámbito, la primera jornada del Gp Emilia Romagna dejaba un dulce sabor al equipo, aunque con algunas gotas de limón para Charles Leclerc por su accidente, que puede quedar como una anécdota de confirmarse el domingo la impresión inicial dejada por Ferrari.

A dos escasos minutos para cerrar la segunda sesión, Charles Leclerc se abrazó al muro en la Rivazza. Fue el primer error de un piloto de Ferrari en 2021, pero no a cargo del recién llegado, Carlos Sainz. Un alivio sin duda para el español, libre de quedar señalado por una teórica situación de presión frente a su compañero. Sainz aún debe afrontar los momentos clave de un gran premio por segunda vez con Ferrari pero, de nuevo, no desentonó frente a su compañero. Más bien al contrario. “Lo estoy disfrutando, ganando confianza vuelta a vuelta, buscando el límite en toda la pista”, palabras que certificaban sus andares por el asfalto de Imola en las dos sesiones del viernes.

El sueño de un piloto

Cuarto al final de la segunda sesión de libres, Sainz traslucía al término un control y serenidad que confirma las sensaciones que trasmite fuera del monoplaza desde que rueda con el SF21: no le tendrá todavía tomado por la mano, pero tampoco se antoja un potro indomable. Leclerc ofrecía unas prestaciones espléndidas, aunque a costa de riesgos que finalmente pagó. De nuevo, esos ‘blips’ en el radar de su gran talento: “Lo siento chicos, estaba atacando”, reconocía por la radio tras destrozar las suspensiones de su monoplaza. Sin embargo, en Ferrari se frotaban los ojos. Aunque la jornada arrojaba interpretaciones muy abiertas por algunos rivales (el escaso tiempo en pista de Red Bull, o el nivel último de Alpha Tauri) en Ferrari descubrieron sus opciones para convertirse en el tercer equipo en Imola.

“Desde el primer giro de los Libres 1 no sabía qué esperar por las condiciones de mayor frío y el asfalto menos abrasivo, pero he visto que podía atacar, ir más cerca del límite, sin acusar subviraje o sobreviraje”, explicaba el español al terminar la jornada. El sueño de un piloto. Cabe recordar que es la primera vez que los actuales monoplazas afrontan un escenario distinto al de Shakir, y en Ferrari han comprobado que el mismo SF21 de Bahréin se desenvuelve con otras hechuras en la particular configuración de Imola que, por ejemplo, parece debilitar a McLaren. La ausencia de Pérez y Verstappen en la segunda sesión dejaba sin referencias frente a Red Bull y con AlphaTauri en situación de ritmo similar, pero a Sainz le salían fáciles los tiempos en ambas sesiones (sexto en la primera) y terminaba por delante de Leclerc en la segunda, cuando el monegasco perdía su vuelta buena por límites de la pista y superaba los propios cuando se fue contra el muro.

Sainz se dedicó a la simulación de carrera con los neumáticos más blandos, mientras que Leclerc dejó un magnífico relevo con los medios en contraposición al ritmo de Shakir, donde el asfalto abrasivo y el calor condicionaron al SF21, especialmente el domingo. “Hay degradación porque hay posibilidad de atacar más. En Shakir había que pilotar de forma conservadora, sentía que no podía pedirle más al neumático. Con la parte trasera más estable, aunque tengamos el mismo problema, aquí se puede ir más fuerte, lo que produce más graining en el eje delantero. Esperamos poder lograr la puesta a punto correcta para mejorar ese aspecto”, es decir, el ritmo de las primeras vueltas con el compuesto más blando. Aunque quizás no resulte necesario si la lluvia confirma los pronósticos.

Mismo SF21, distinto carácter

“Tenía magníficas sensaciones tanto a una vuelta como en el ritmo de carrera”, confirmaba Leclerc al terminar la jornada, reincidiendo en las buenas sensaciones que el SF21 ha dejado en la primera jornada a sus pilotos, y con iguales argumentos que Sainz: “Seguramente, nuestro rendimiento ha mejorado gracias al circuito en el que nos encontramos y a temperatura, más baja que en Bahrein. Porque el SF1 siempre ha sido el mismo, no ha cambiado nada. Pero las sensaciones que deja la máquina son decididamente mejores”. Hacía tiempo que no se veía a un Leclerc tan contundente y hasta eufórico sobre el rendimiento de un Ferrari: “Este año el coche va mucho mejor que el año pasado. Este fin de semana hemos notado un grip y un equilibrio decididamente mejor al del SF1000. Esto me da mucha confianza, y no veo la hora de que llegue mañana”.

Quizás Leclerc se emocionó y buscó el último límite ante el arma que tiene entre manos. Su mejor vuelta de los segundos libres iba camino de encabezar la tabla, pero superaba los límites de pista y era anulada. Por ello, del lenguaje y confianza que traspira el monegasco se deduce que Sainz tendrá un durísimo rival en su compañero para los clasificatorios. Charles Leclerc ya sabe que no puede permitirse dos errores en el mismo fin de semana, pero poco importará el incidente cuando en Ferrari han husmeado el viernes esa oportunidad en el Dino y Enzo Ferrari largamente deseada hace más de un año.

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