Lewis Hamilton y Fernando Alonso: la diferencia que va de Hollywood a Oviedo
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PERSONALIDADES Públicas DISTINTAS

Lewis Hamilton y Fernando Alonso: la diferencia que va de Hollywood a Oviedo

Fernando Alonso y Lewis Hamilton, las dos superestrellas de la Fórmula 1, son muy diferentes en su estilo de vida y enfoque de la fama y sus propios negocios

placeholder Foto: Alonso y Hamilton enfocan de forma diferente su popularidad y vida fuera de los circuitos. (EFE)
Alonso y Hamilton enfocan de forma diferente su popularidad y vida fuera de los circuitos. (EFE)

Lewis Hamilton y Fernando Alonso se reconocen entre ellos como los rivales más duros que han tenido en su carrera. Tan geniales en su pilotaje como distintos en sus personalidades.

Recientemente, comentaba Carlos Sainz lo mucho que le sorprendía ver cómo coches muy distintos en su concepción y funcionamiento luego estaban asombrosamente parejos en los tiempos por vuelta. Algo similar sucede con las personalidades de Fernando Alonso y Lewis Hamilton, pues aunque ambos tienen en común ser de los mejores pilotos de la historia, es difícil encontrar dos personalidades más dispares en el 'paddock' de la Fórmula 1. Vaya por delante que no existe en estas líneas ningún ánimo de crítica, ni de juzgar lo bueno o lo malo del enfoque vital de cada uno. Simplemente se trata de un ejercicio que tuve el privilegio de contemplar al tener la oportunidad de trabajar con ambos pilotos.

Una timidez innata

Es cierto que la imagen de Lewis o Fernando en su faceta pública a menudo puede resultar arrogante, pero la realidad es que cuando ambos se encuentran en su entorno de confianza, tanto el británico como el español son gente de lo más normal. Esa coraza exterior de ambos creo que probablemente tenga su origen en la timidez innata que ambos comparten. Sin embargo, ahí es donde se acaban las similitudes.

El enfoque de cómo superar esa timidez no puede ser más diferente en los dos pilotos. Mientras Fernando huye como de la peste de toda aparición pública en medios de comunicación más allá de lo estrictamente obligatorio, a Lewis le encanta esa exposición mediática. El inglés, salta a la vista, se siente como pez en el agua protagonizando portadas en revistas de moda o de estilo de vida. Las estrafalarias vestimentas a las que nos tiene acostumbrados el vigente campeón mundial, por ejemplo, tienen mucho que ver con aquella manera de vencer la timidez, como otro legendario tímido que fue el cantante Michael Jackson, famoso siempre por sus extravagantes atuendos. En el otro lado de la cancha tenemos a Alonso, con un componente casi obsesivo de no llamar la atención y absoluto desinterés por la moda, al punto que, poco más o menos, siempre se ha vestido con la ropa que le regalaban sus patrocinadores del mundo textil.

Del "ni caso" al "hacedme caso"

Sirva lo mencionado anteriormente para ejemplificar una de las principales diferencias entre ambos. Cuando se le ha sugerido alguna vez que trate de ser algo más dulce con sus detractores, Fernando Alonso siempre ha tirado por la calle de en medio, ignorando tanto esos consejos como a todas esas personas que le cuestionan. Hamilton, sin embargo, es justo lo contrario, alguien muy necesitado siempre del halago, de la aprobación. Alguien que, a diferencia del español, necesita y vive cómodo siendo el centro de atención. Esto es algo que ha podido verse claramente este año pasado con el activismo del británico apoyando la causa del movimiento Black Lives Matter, donde no contento con hacer visible su causa, también buscó con ahínco que todos los pilotos siguieran al pie de la letra su ejemplo.

Pese a no haberse posicionado nunca públicamente sobre el tema, quien conozca un poco a Fernando ya podía imaginar que no iba a ser uno de los pilotos que iban a arrodillarse en la ceremonia ‘we race as one’, previa a la carrera. Fundamentalmente, el asturiano no soporta sentirse obligado a hacer algo, y menos aún en cuestiones políticas, donde trata siempre de mojarse lo justo. Para Fernando, en las carreras, todo lo que no sean carreras y más carreras sobra.

No es el caso de Lewis Hamilton. Más allá de su activismo político, hay muchas cosas en la vida del piloto británico fuera de la competición, ya sean la música, donde hace sus pinitos como DJ, o su interés en cuestiones medioambientales, dieta vegana, etc. Es alguien, en definitiva, que seguramente tendrá una transición en su vida posterior a la competición mucho más sencilla que la de Alonso. Raro será ver a Hamilton competir en otra categoría fuera de la Fórmula 1 el día que decida colgar el casco, mientras que el asturiano no solo no lo descarta, sino que lo ha hecho y anuncia que lo volverá a hacer en el futuro.

Los amigos del colegio

Las aventuras empresariales de ambos, más allá de los circuitos, no pueden arrojar más diferencias y explican también de forma muy gráfica sus diferentes personalidades. Fernando Alonso, por ejemplo, monta en Oviedo con su padre al frente un circuito de karts, crea con sus amigos del colegio una marca de ropa (Kimoa), cede a su amigo Genis Marcó su marca de karts o invierte en una marca de bebidas energéticas de su tierra (RAW). La rentabilidad de estas actividades es dispar e incluso en ocasiones deficitaria, pero dice mucho de cómo es Fernando. Es alguien que prefiere intentar promover algo en su entorno, antes que poner la mano a recibir 'royalties' por el mundo cediendo su imagen.

Hamilton lo tiene muy claro en este sentido, no se complica la vida en absoluto y su enfoque es mucho más frío y profesional. Un ejemplo claro es la diferencia de enfoque entre ambos en el sector de la moda. El campeón inglés, en lugar de crear como Fernando una marca propia, ha llegado a un acuerdo con el gigante textil Tommy Hilfiger que gestiona una línea de ropa exclusivamente para él y que le rinde unos pingües beneficios. Esta pragmática visión es ampliable a todo el resto de sus actividades empresariales. Si no da dinero, no interesa, punto.

Y aquí surge una nueva diferencia. Fernando, aunque es alguien bastante cuidadoso con el dinero, siempre antepone el beneficio de emprender cosas con su gente que el rédito meramente pecuniario. Esta filosofía la extiende también a la forma en que maneja su fortuna personal. El asturiano tiene fama de rácano por ser poco dado a lujos y caprichos. Sin embargo, se trata de austeridad. Simplemente, no es como Hamilton, que se ha comprado aviones privados, lujosos inmuebles y lleva un estilo de vida en general mucho más exhuberante. No es que el británico sea un derrochador ni mucho menos, pues administra sus finanzas con buen tino, pero es tan sencillo como que ciertos placeres mundanos o consumistas al español le atraen poco o nada.

placeholder A pesar de su duro enfrentamiento en McLaren, Alonso y Hamilton se profesan respeto mutuo.
A pesar de su duro enfrentamiento en McLaren, Alonso y Hamilton se profesan respeto mutuo.

Lealtad por encima de todo

Esa lealtad extrema de Fernando con su tierra y los suyos llama también poderosamente la atención lo diferente que resulta respecto a Hamilton, que cambió sus amigos de la infancia en Stevenage por celebridades del 'star-system', ha cambiado también seis veces de mánager (incluido su padre), con frecuencia de fisioterapeuta, de asistente personal, etc. Es alguien sumamente práctico, hace lo que cree que es mejor para él y punto. Fernando es justo todo lo contrario, sus amigos siguen siendo los del colegio, sigue con su fiel mánager de toda la vida, Luis García Abad, su fisioterapeuta, Edoardo, etc.

Se podría decir que Hamilton ha optado por Hollywood y Fernando por Oviedo. Es una simple metáfora que resume la forma de vida que hace feliz a cada uno. Ni mejor ni peor una que otra, simplemente, muy diferentes.

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