La mejor colección de Formula 1 del mundo está en Barcelona: "No hay nada igual"
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MONOS, CASCOS DE LOS GRANDES CAMPEONES

La mejor colección de Formula 1 del mundo está en Barcelona: "No hay nada igual"

El empresario Eduardo Costabal ha reunido una colección única de memorabilia en Barcelona que reune piezas de todos los campeones del mundo de Fórmula 1 y Moto GP

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El rincón especial dedicado a Ayrton Senna. Solo hay tres esculturas de Paul Oz en todo el mundo

¿Un museo/colección que reúne memorabilia de todos los campeones de Fórmula 1 y Moto GP?. ¿Con piezas únicas, algunas de un valor emocional realmente excepcional?. Sí, está en Barcelona. ¿Existe algo parecido en todo el mundo? No.

Eduardo Costabal es un empresario chileno vinculado al mundo del automóvil prácticamente toda su vida. Apasionado hasta doler, encontró en Barcelona su paraíso espiritual para dedicarse a una misión que le devora desde que consiguió su primer casco, el de su compatriota Eliseo Salazar. Era el casco que llevaba puesto en la famosa pelea con Nelson Piquet, en el Gran Premio de Alemania de 1982. También compitió en circuitos, y llegó a participar tres veces en las 24 Horas de Daytona. Pero su carrera por coleccionar piezas de los mejores pilotos del mundo no verá nunca la bandera a cuadros. Instaladas en su concesionario de McLaren para España y Portugal en la Ciudad Condal, la colección Chelsea 1979 dedicada a todos los campeones del mundo quita la respiración por la cantidad de piezas y el valor de algunas de ellas. Como ese rincón de Ayrton Senna…

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La oferta de la novia de Fangio

“Hay museos dedicados a marcas, a pilotos, pero no uno que junte a todos los campeones del mundo de F1 y de Moto Gp”, explica el propio Costabal sin la menor presunción, y sí con el orgullo del aficionado 'die hard'. Un paseo por las salas y galerías diseñadas por el propio empresario confirma esa apasionada relación con los grandes del automovilismo y la moto. Son equipaciones originales de los 33 campeones del mundo de Fórmula 1 y 29 de Moto GP, 300 y 500 cc. Para abrir boca, la primera pedrada que recibe el visitante viene del propio Costabal y es en toda la frente: una vitrina especial con el casco y el mono llevado por el propio Lewis Hamilton en el Gran Premio de España de 2011, dedicado a Barcelona, con la Sagrada Familia en la espalda. El único mono de la Fórmula 1 con referencias a una ciudad. Una pieza, literalmente, única. Como otras muchas.

La colección está dividida en dos salas principales, una centrada en la Fórmula 1 y otra a Moto Gp. Cada una con el campeón del año correspondiente, su fotografía con el mono y el casco, y su historial. Delante de cada uno, las piezas reales. Como ese mono de pajarita de Mike Hawthorn, campeón de 1958. Pero antes la sorpresa llegaba con los monos y cascos -por decir algo- de Alberto Ascari o Juan Manuel Fangio. “Fangio no corría con camiseta de manga larga, la mayoría conducían con manga larga por el escape. El era bastante corpulento y corría a brazo descubierto. Fue un gran campeón, pero fue también un gran ‘latin lover’ y tuvo muchas novias e hijos no reconocidos. Me llamó una novia, y cuando me dijo la cifra, le dije: está difícil eso, no hay presupuesto para esa locura”. Cientos de miles de euros pedía la antigua novia del mítico piloto argentino.

“Lo más complicado de conseguir es de las épocas antiguas, aunque tienen un valor relativo, porque a la generación actual con poder adquisitivo ya no interesan tanto”. Uno por uno desfilas ante los monos y cascos de los grandes campeones, cada uno con su historia particular. Aparece John Surtees, el único campeón en dos y cuatro ruedas. “El mono de Jackie Stewart es de las 500 Millas. Stewart me dijo que el día que lo quisiera vender que le avisara, él tiene ninguno integral de esa época. Me lo firmó”. Jochen Rindt, Emerson Fittipaldi...Los sesenta y setenta desfilan ante el visitante. Todo real, todo auténtico. Luego veremos cómo se certifica. "Estoy trabajando para conseguir uno de la F1 de Fittipaldi, porque este es el mono de la Indy…”.

Las grandes joyas de Ayrton Senna

La apasionada voracidad de Eduardo Costabal tenía una especial fijación con Gilles Villeneuve, y sobre todo, Niki Lauda. “Tengo también su licencia de conducir, todo firmando por él mismo". Hasta que llegó Ayrton Senna, y la atención por el brasileño linda casi con la idolatría. "Soy un enfermo de este tío, también de Villeneuve, tengo una pasión única". No es para menos. El piloto brasileño disfruta dos rincones especialmente dedicados. “Trabajé veinte años con Honda en Chile, fue la época de McLaren. Fui muchas veces a Japon cuando corrió Senna”. Entonces, en una esquina señala una de sus grandes joyas, no solo del museo, sino también para cualquier coleccionista, apasionado del brasileño, o simple aficionado a la Fórmula 1. “Tengo un volante del 89 pero, para mí, la mejor carrera de su vida fue en Brasil 91, cuando ganó en San Paulo (el brasileño llegó a la meta exhausto tras rodar la parte final de la carrera con la sexta velocidad bloqueada). Un día llega Jo Ramirez (una figura legendaria dentro de McLaren, amigo tanto del brasileño como de Prost y también personal del propio Costabal) y me regala los guantes de esa carrera, los cortos. Para los que lo conocieron bien, como Jo Ramirez, para Senna fue la carrera de su vida, mucho más que Mónaco y otras”.

En otro rincón privilegiado, más recuerdos del mito brasileño. “Todo lo de Senna no solo es el valor comercial, sino sentimental. Senna es diez veces más costoso que cualquiera. No me preguntes por qué, yo lo entiendo”. En ese rincón aparece una de las tres esculturas de bronce creadas por el artista brasileño Pau Oz para recordar el vigésimo quinto aniversario del fallecimiento de Senna. La primera está en Woking, en la sede de McLaren. La segunda, en la Fundación Ayrton Senna, en Brasil. La tercera, en manos de un orgullosísimo Costabal.

Pero llega un diamante único. Todos los monos del brasileño incluyen el primer año de Toleman y uno de los ocho confeccionados para Williams. Pero Costabal tiene un casco muy especial en las vitrinas y el corazón. “Me ayudó a conseguirlo Bruno Senna (sobrino de Ayrton) que es muy amigo mío. Es el casco del fin de semana que falleció en Imola, uno de los cuatro cascos que usó con Williams. Lo usó antes en Brasil, cuando hizo un trompo y le perseguía Schumacher. Y lo usó en Imola el viernes, el día del accidente de Barrichello. El viernes por la tarde se lo regaló al presidente de Bell, se lo firmó, y el sábado y domingo utilizó el número cuatro. Este fue el del accidente, que se destruyó por orden de la familia”. Costabal lo tiene claro. “Cuando me entierren me llevan con los guantes de Brasil y con el casco de Williams”.

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No comprar gato por liebre

La colección de Eduardo Costabal tiene otras piezas únicas. O casi únicas. Michael Schumacher cuenta con una vitrina especial con todos y cada uno de sus monos. Y uno de los tres verdes que se hicieron para su primera carrera con Jordan, en el GP de Bélgica de 1991. De Hamilton tiene también otra colección extraordinaria. “Algún día habrá que dedicarle una vitrina, porque será ocho veces campeón de Hamilton. De él tengo ocho monos. Algún día habrá una vinita dedicada a Hamilton. Está el casco amarillo, el blanco de Montmeló y me acaba de llegar el negro de Bahrein. Me ofrecen el mono y los guantes negros, pero no me gusta mucha esta mutación que ha hecho últimamente”. El británico disfruta una particularidad en el mercado. De Hamilton no hay material a la venta, "porque no vende ni regala, tiene contratos con cierta gente. De Vettel tampoco hay material disponible, aunque su manager me mandó un casco. Y tengo los cuatro monos de sus cuatro títulos”.

Paseando ante semejante escenario emocional e histórico, la pregunta es obvia ¿Cómo se consiguen tantos tesoros? ¿Cómo se asegura de su autenticidad? Por ejemplo, con los cascos, “hay formas diferentes. Primero, porque son dos los pintores y tienen sus códigos. Hay nomenclaturas y códigos. Uno de los cascos de Hamilton tiene hasta los bichos en el escudo de Mercedes con varios bichos pegados, con marcas, es imposible de reproducir a ese nivel de detalle”. Algunas piezas se consiguen en subasta, “con sus certificados correspondientes”. Y luego, los contactos. “Tengo una persona trabajando para mí que conoce a todo los pilotos y managers, y todo lo que está disponible de los pilotos actuales. Conoce a todos los comerciantes del mundo de memorabilia. En Canadá hay dos con mucha reputación, pero tienes que estar constantemente chequeando si es original o no lo que te ofrecen. Cuando uno ya tiene un conocimiento es fácil saber códigos de fábrica.Tenemos contactos con las fábricas para que nos confirmen y certifiquen".

¿Y precios? "En lo moderno de Lauda para adelante está bastante marcado el precio, hay rangos”, explica Costabal, “un mono de Schumacher campeón del mundo puede costar 15.000 euros, uno de no campeón puede rondar los 12.000. Lo mas complicado es conseguir de épocas antiguas, como te decía, es un dolor de cabeza en muchas ocasiones. Hay gente que me conoce y sabe que busco, a veces me piden cantidades astronómicas”.

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El ultimo mono y casco de Alonso

Otro elemento único en todo el mundo es la colección de monos y cascos de todos los pilotos de McLaren desde su fundación, Bruce McLaren incluido. "Y debajo de la galería todo lo que he pillado, también original. Mucha gente me lo ha regalado, otras cosas las he tenido que comprar. Tengo dos cascos de Carlos Sainz, de Lando Norris…”. Y casi de pasada y sin fanfarria señala dos piezas únicas: el mono y el casco de Fernando Alonso en su ‘última’ carrera con McLaren y la Fórmula 1, en Abu Dabi. En otra sala figuran decenas de cascos de pilotos actuales de todas las categorías, incluyendo a pilotos como Juan Pablo Montoya. Un anexo casi decorativo ante semejante despliegue histórico y emocional.

La caza no ha terminado, y aún tiene piezas marcadas a fuego por conseguir. “El casco de Andretti, uno en particular de Gilles Villeneuve, el mono de Alain Jones de Fórmula 1 (tiene uno de resistencia mientras tanto), que algún minuto aparecerá.... Espero que cuando inaugure esto venga Jackie Stewart, y a ver si se apiada de mí y me trae uno de los monos de Elf...". Eduardo Costabal rezuma satisfacción y orgullo pero, a pesar de semejante paisaje, aún se mantiene en su personal carrera consigo mismo. "Creo que está muy completo, pero esto no tiene fin, hay cosas que dejo pasar…Aunque creo que no hay nada expuesto así en todo el mundo...”. No nos queda ni la menor duda.

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