"Me tomó diez años". Cuando dos pilotos merecieron ganar la misma carrera
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la cara y cruz del GP de Sakhir

"Me tomó diez años". Cuando dos pilotos merecieron ganar la misma carrera

Sergio Pérez y George Russell fueron los grandes protagonistas del GP de Shakir. El primero, porque finalmente logró su primera victoria. El segundo, porque la perdió en su debut con Mercedes

Foto: Checo Pérez logró con su décimo podio en la Fórmula 1 su primera victoria
Checo Pérez logró con su décimo podio en la Fórmula 1 su primera victoria

“Solo estaba pensando en que lo estuviera viendo mi hijo”. Así exultante y de emocionado se mostraba Sergio ‘Checo’ Pérez tras lograr su primera victoria en la Fórmula 1, cumpliendo un sueño y su Gran Premio número 190 tras una década en la categoría reina. “Estoy sin palabras. Espero no estar soñando. Esto me ha llevado 10 años. Reconocía con los ojos vidriosos y la voz quebrada con los sentimientos a flor de piel. La pasada semana perdía un podio en las últimas vueltas. En la primera del Gp de Sakhir era último. En la última, era primero. Y no tiene equipo para la próxima temporada.

Mientras tanto, George Russell se tiraba en el suelo, boca arriba, para lamentar su mala fortuna. En dos ocasiones. Si le benefició el giro del destino al sustituir a Lewis Hamilton a bordo del mejor monoplaza de la parrilla, si humilló a su compañero de equipo durante la carrera, ese mismo destino que favoreció finalmente a Checo Pérez se cebó con un piloto que ha rodado siempre en los últimos puestos desde que llegó a la Fórmula 1 y pudo ganar en la primera oportunidad disponible. No había consuelo para el británico a pesar de todos los mensajes del equipo a final de la carrera. Tanto Checo Pérez como George Russell merecieron ganar el GP de Sakhir. Solo uno pudo lograrlo. Lo merecía desde hace mucho más tiempo.

"Te quiero, Gordo"

La épica acompañó a la carrera de Pérez. Cayó al último puesto tras el toque con Leclerc. “En las últimas vueltas solo pensaba en que me estuviera viendo mi hijo porque tiene una edad que quizás se acuerde. Siempre he soñado con este momento y que él me viera. Es un momento inolvidable en mi carrera. Tardé diez años en llegar ahí. Siempre dando lo mejor”, continúa describiendo sus emociones y un logro deportivo inolvidable en su décimo podio.

“Te quiero Gordo. ¿Viste la carrera? ¿Quién ganó? Bien, bien ‘Gordo’. Ganamos”. El mexicano saludaba a su hijo ante las cámaras de Movistar en directo. Nada más pasar la bandera a cuadros pedía en castellano que se encargaran de que su hijo viera la carrera. Era toda su obsesión. Luego, reflexionaba sobre el increíble destino que le está tocando vivir. “Increíble el año, increíble la carrera y sobre todo lo de la carrera pasada. Después de la primera curva pensé que estaba todo perdido una vez más, otro fin de semana que injustamente no se nos dan las cosas, aunque no hice nada mal”, recordando cómo se quedó a tres giros del champán una semana atrás.

“Estaba todo perdido", se temía al tener que pronto en boxes tras el toque con Charles Leclerc, "y después cometí un error al calentar los neumáticos durante el safety car y bloqueé los neumáticos. Tenía vibraciones impresionantes en el coche”, explicaba sobre uno de los momentos críticos de la carrera. “Después pudimos recuperar, pudimos ir largo pero no tenía el ritmo que sí tenía en el segundo stint cuando los neumáticos iban bien. Pero aun así nunca dejé de empujar, aunque hubo un momento en el que las vibraciones me impedían cerrar las manos y ya no podía aguantarlo más, y le pedí entrar en boxes antes de lo previsto. Pero el equipo se negó y me mantuvo a una parada, una gran estrategia que estaba clara desde el viernes. Ellos lo tenían clarísimo”. Estrategia que a Sainz, por no imitarla, le costó el podio.

Pero el mexicano voló durante toda la carrera. En las últimas vueltas pudo saborear en solitario el camino a la victoria. “Así es la Fórmula 1. Me encontré en una situación que no me esperaba, aunque haya sido un poco tarde. Después de esto, tengo muchas ganas de seguir. Y ya tengo opciones para estar acá en el año próximo o en 2022. Estoy tranquilo”, concluía un pletórico Pérez. “Me tomó diez años”.

Russell tendrá que esperar

En una perfecta metáfora de la vida, George Russell representaba la cara amarga de la carrera. Si a Pérez le había llevado diez años de F1, para el británico era su trigésimo séptima prueba en la categoría reina. Sin embargo, el adagio de que la primera victoria es la mas difícil de todas lo vivió de pleno. Solo la mala fortuna y por partida doble (error en el pit stop y pinchazo) le privaba de una victoria merecida. Mercedes no falla en las paradas en boxes, pero si lo hace, es a lo grande, como en el GP de Alemania de 2019. “Una parte del garaje no ha oído la llamada. Teníamos una radio y un intercomunicador rotos. No sabían que iba a entrar un coche. Pusimos los neumáticos equivocados en el coche de George y los neumáticos viejos en el de Valtteri. No debería pasar, pero todos somos humanos.

“No sé qué pensar qué sentir. Una parte de mí está muy orgulloso del trabajo que hemos hecho hoy. Debería sonreír, pero estoy increíblemente decepcionado. Estábamos controlando la carrera y nos la han quitado. El error en el pit stop ha sido terrible. Pero hemos ido adelantando, remontando y estaba listo para coger a Checo. Y después el pinchazo", lamentaba un desconsolado George Russell, a pesar de firmar una actuación memorable. En la vuelta de deceleración, Checo Pérez lloraba de alegría. Russell, de decepción. “No sé qué decir. No sé qué sentir. Sí quiero felicitar a Checo porque es un gran piloto”, comentaba el británico, “no ha tenido nunca realmente la máquina para ganar una carrera y se merece tener una victoria. Quizás no hoy. Creo que era nuestra, pero estoy contento por él”.

Russell tuvo esa máquina para ganar muy pronto en su trayectoria. Es solo el cuarto piloto que sube a Mercedes desde su glorioso 2014. Tuvo la victoria en la mano. Tendrá que esperar. “Creo que ha sido un cuento de hadas que hoy no funcionó, pero díría que ha nacido una estrella. Podía haber ganado. Pero llegará su momento”. Toto Wolff sabe que tiene un diamante en bruto entre manos. Valtteri Bottas, sin embargo, no disfrutará una buena semana. Y en el futuro...

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