Los mejores y peores en Estambul

Turquía deja al descubierto virtudes y carencias: los mejores dan un paso al frente

Estambul dejó al descubierto las virtudes y carencias de los pilotos de la parrilla y también a algunos señalados, como ha sido el caso de Bottas y Lance Stroll

Foto: Hamilton, Pérez y Vettel firmaron el podio más reñido de la temporada. (EFE)
Hamilton, Pérez y Vettel firmaron el podio más reñido de la temporada. (EFE)

El caótico Gran Premio de Turquía de Fórmula 1 tuvo tres partes bien diferenciadas. La primera etapa, con neumáticos de lluvia, donde dominó Racing Point, la segunda, con la llegada de los intermedios, donde Red Bull dio un paso al frente, y la tercera, donde la gestión de esas gomas fue clave para sacar el mejor resultado final. Cumplir en las tres etapas supondría un premio al final de carrera, la experiencia fue un grado y los mejores pilotos destacaron por encima del resto.

Estambul dejó al descubierto las virtudes y carencias de la parrilla y también a algunos señalados, como han sido los casos de Valtteri Bottas y Lance Stroll, cuyas diferencias con sus compañeros han pesado demasiado. Hamilton, Carlos Sainz, Pérez, Charles Leclerc y Sebastian Vettel fueron los grandes ganadores del fin de semana más complicado del año.

El desastre de Bottas y la lección a Verstappen

Y es que donde se pudo ver mejor la diferencia fue en Mercedes y Racing Point. Mientras Hamilton y Pérez lideraban la carrera, Bottas y Stroll se fueron hundiendo de manera dramática. El piloto finlandés protagonizó nada más y nada menos que seis trompos. Empezando por la primera curva del gran premio. Era el único que podía posponer el campeonato de Hamilton, pero estuvo muy lejos de lo que necesitaba hacer.

Desde el momento en que trompeó en la curva 1 y cayó al fondo de la parrilla hasta el último trompo de nuevo en la salida de la curva 1, Bottas pareció completamente desprovisto de confianza. Nunca llegó a poder estar en el 'top 10' y fue doblado por su compañero de equipo. Por otro lado, la carrera de Hamilton fue un espectáculo. Tranquilidad, paciencia, control de todas las situaciones, una gestión perfecta de los neumáticos, velocidad gracias al Mercedes y concentración para no cometer ni un error que explican a la perfección por qué se ha proclamado siete veces campeón del mundo.

Pedro Martínez de la Rosa explicaba en la retransmisión del GP que a Max Verstappen le vendría bien grabarse la carrera de Hamilton y ver cómo se deben hacer las cosas para reinar en el caos. Y es que el holandés fue otro de los grandes perdedores del fin de semana. Si hubiese sabido leer la carrera, no habría tenido problemas en llevarse el triunfo viendo el bajón del Racing Point con los intermedios. Sin embargo, su habitual agresividad le pasó factura.

La mentalidad de todo o nada de Verstappen pasó a primer plano hoy y dejó al descubierto todos esos defectos por la inmadurez que parecían superados después de cinco años en el gran circo. Al final, acabó con nada. El holandés se sentía atrapado detrás de Pérez y se la jugó demasiado, hasta el punto de realizar un trompo que comprometió su carrera. Neumáticos dañados y una parada extra. La realidad es que Verstappen tuvo suerte de acabar la carrera con el monoplaza intacto. Ante tal situación de verse lejos de la cabeza por su primer error, el nerviosismo se apoderó de él y empezó a comerse los intermedios a base de pasadas de frenada y cruzadas con las que, de haber pilotado con cabeza, habría podido alcanzar la posición de podio por el ritmo del Red Bull. Finalmente, solo se pudo contentar con superar a su compañero. No le dio ni para alcanzar a Carlos Sainz, estando en ocasiones a menos de dos segundos y con gomas más jóvenes.

El golpe en la mesa de Checo

Al igual que en Mercedes, Racing Point también vivió su cara y cruz particular, pero seguro que dentro del equipo esperaban que los resultados de sus pilotos hubiesen sido al revés. Stroll defendía la 'pole', pero en una carrera cambiante 'Checo' Pérez volvió a demostrar todo su talento dando un golpe directo al hígado al equipo que prescidió de él sin justificación alguna en cuanto a rendimiento. En Estambul Checo sacó su maestría en gestión de ruedas para conseguir otro espectacular podio. Supo ser paciente y esperar. Lo olía, lo sabía y fue a por él. Muestra clara de que merece quedarse en la F1. Realmente siempre se mantuvo en la segunda plaza con seguridad. En la primera parte fue superado por su compañero de equipo Lance Stroll y en la segunda por un Hamilton que voló con su intratable Mercedes.

Realmente fue el único hombre que se acercó a la estrategia ganadora de Hamilton, y se quedó con un brillante segundo lugar después de aguantar las gomas intermedias un número de vueltas que parecía impensable realizando así una parada menos que sus rivales. El propio mexicano pensó al final de la carrera que podían haber reventado. Una estrategia que no pudo seguir Stroll, quien, al igual que Verstappen, destrozó sus gomas.

Stroll brilló como nunca, pero se hundió en momento clave. El sábado hizo una gran 'pole' y el domingo realizó buena media carrera hasta que la pista se comenzó a secar. El piloto canadiense no pudo encontrar ningún ritmo en su segundo set de intermedios y fue perdiendo posiciones. Todo se le escapó y lo que comenzó como una carrera de aspecto glorioso terminó con un noveno anónimo y volver a ser señalado principalmente por el resultado de su compañero. Las condiciones cambiantes y complicadas de Turquía han mostrado el verdadero talento de cada piloto. Para lo bueno y para lo malo.

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