LA CENSURA DE LEWIS HAMILTON A PETROV

"¡Mongol!" "¡Cunt!": Lo políticamente correcto también llega a la Fórmula 1

Varios episodios del GP de Portugal evidenciaron la gran exposición mediática de la F1 y el avance de lo políticamente correcto en ella, además de mostrar la personalidad de sus protagonistas

Foto: Lance Stroll fue receptor de las iras de Verstappen y Norris en Portimao con términos contundentes
Lance Stroll fue receptor de las iras de Verstappen y Norris en Portimao con términos contundentes

Nelson Piquet degradaba públicamente a la mujer de Nigel Mansell e insinuó que Ayrton Senna podría ser homosexual, o se liaba a puñetazos con Eliseo Salazar tras una salida de pista. El brasileño podía coger por el cuello a Michael Schumacher o empujar contra una mesa a Eddie Irvine. Al alemán le tuvieron que separar cuando buscaba enfurecido en boxes a David Coulthard tras su accidente en el GP de Bélgica de 1998. Con menos agresividad pero con singular aspereza, Kimi Raikkonen ha hecho gala de su directa personalidad en la radio en numerosas ocasiones…

Son algunos ejemplos de cómo se las gastaban en el pasado en la Fórmula 1, incluyendo algunos grandes campeones. El pasado GP de Portugal ofreció algunos ejemplos similares, para confirmar cómo lo políticamente correcto también gana terreno en este mundo. Pero al margen de la inconveniencia de algunas expresiones, cada episodio también perfila los rasgos de personalidad de sus protagonistas. En el caso de Max Verstappen, cabe reconocerle un punto similar al de algunas figuras del pasado, a diferencia de su colega Lando Norris.

Antes de arrancar el GP de Portugal Lewis Hamilton cuestionó la elección de Vitaly Petrov por previas opiniones personales del ruso
Antes de arrancar el GP de Portugal Lewis Hamilton cuestionó la elección de Vitaly Petrov por previas opiniones personales del ruso

Pinza de Hamilton y Racing Pride

El británico sorprendió con su denuncia antes de arrancar el GP de Portugal. “Es una sorpresa que cuenten con alguien con esas ideas, que es tan sincero con aquello que intentamos combatir”. Hamilton se refería a Vitaly Petrov y su elección como comisario para la carrera portuguesa. “Deberíamos incluir a personas que sean comprensivas con estos tiempos que vivimos, y sensibles con los asuntos que nos rodean. No entiendo por qué está aquí. Es como si no tuvieran otras opciones”. Hamilton pasaba factura al ruso, de quién cuestionó en Sochi que Hamilton llevara a la Fórmula 1 causas personales y aquella camiseta de Mugello dedicada a Breonna Taylor. Petrov había elegido el tema de la homosexualidad como ejemplo comparativo. “Creo que la mitad del público no entendió de qué iba esa camiseta hasta que lo explicó. ¿Y si uno de los pilotos confiesa ser gay y sale con una bandera arcoiris y anima a todos a serlo? Puede haber muchos ejemplos".

Al día siguiente, Hamilton recibió apoyo su denuncia en una suerte de pinza preparada de antemano. La asociación Racing Pride salió al quite. Nacida como plataforma para la defensa del movimiento LTGB dentro de la industria del motor y la competición, emitía un duro comunicado cuestionando la elección del ruso y calificando sus declaraciones previas como “tanto racistas como homofóbicas”. Racing Pride fue en su día impulsada por Matt Bishop, el ex periodista y durante años responsable de comunicación de McLaren, y que mantiene una cercana relación personal con el británico, reforzada con la enfermedad terminal de su madre. “Es esencial que aquellos que son elegidos para posiciones de autoridad dentro del deporte, especialmente, son sensibles y están educados en los asuntos pertinentes con la correcta terminología en relación a las diversas comunidades”. Un par de días más tarde Max Verstappen demostraría lo poco que a él personalmente le importaba la terminología.

"¡Qué mongol!"

El holandés lanzó un largo rosario de improperios por radio contra Lance Stroll tras su accidente en la segunda sesión de libres en Portimao. “¿Qué? ¿esté ciego este jodido tío? ¿Qué coño pasa con él? ¡Jesús!. ¡Qué retrasado!. Sí, tengo daños (en el coche) ¡Qué mongol! ¡Lo juro!”. No es la primera vez que Verstappen se manifiesta en términos tan poco correctos, pero tampoco el tema le preocupa demasiado. “No es mi problema si la gente se ofende”, retaba al poco de bajarse de su monoplaza. “No excusamos los comentarios de Max en Portugal”, declaraba Christian Horner más tarde, “se realizaron al calor del momento cuando las emociones estaban disparadas y Max no pretendía ofender a nadie. Hemos discutido el tema internamente”

Quizás Stroll no pensara lo mismo respecto a esa falta de intenciones para ofender. Pero hubo quienes sí se sintieron aludidos. Algunos medios especializados británicos saltaron rápidamente para dar carta de categoría a exabruptos en medio de la acción en pista. Y el pasado domingo la asociación Mongol Identity exigió directamente a Max Verstappen una disculpa pública por sus palabras. Su directora, Uuganaa Ramsay, denunció que el holandés usara la palabra “mongol” de forma despectiva, explicando el contexto de semejante término y su profunda carga ofensiva. La asociación que cuestionaba al piloto holandés es…escocesa.

"No significa nada para mí"

El caso de Lando Norris fue diferente, y también ilustrativo de la personalidad del piloto británico. Tras su incidente con Stroll arremetió duramente contra el canadiense por la radio, añadiendo uno de los peores insultos (‘cunt’) en los países angloparlantes por sus altas dosis de vulgaridad, y socialmente denigratorio de quien lo pronuncia. Consciente de ello, el británico pidió disculpas por la radio a su equipo nada más terminar la carrera. Con el día arruinado, Norris recibó al terminar la carrera la típica pregunta sobre Lewis Hamilton y su récord de victorias. “Estoy contento con él, nada más. No significa nada para mí. Está en un coche que debería ganar cada carrera. Tiene solo que batir a uno o dos pilotos. Eso es todo. Siempre hace lo que tiene que hacer, es una victoria más”

Más reposado y al día siguiente de la carrera, fue Norris quien ejerció de su propio juez , sin terceros que le enmendaran la plana, al menos públicamene. Así, pidió disculpas en las redes sociales. “Siento lo que dije sobre Lance. No debería haber dicho esas palabras, pero estaba aburrido en ese momento”. Respecto a Hamilton, también hizo un singular acto de contricción. “Fui tonto e imprudente con algunas de las cosas que dije en los medios y en las entrevistas, y no he mostrado el respeto que debería hacia cierta gente. No soy ese tipo de personas, así que sabed que debería disculparme hacia ellas, pero también hacia todo el mundo que lee y escucha. Lo siento”. ¿Hubieran actuado igual Nelson Piquet o Ayrton Senna o Kimi Raikkonen?

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