el primer error grave de la temporada

"Lo siento de verdad": Carlos Sainz se come el muro y McLaren, su primer 'rosco' en 2020

El impacto de Carlos Sainz contra el muro se convirtió en una carambola que noqueó a Lando Norris y propició que McLaren lograra el peor resultado de la temporada

Foto: Sainz no pudo pasar de la segunda curva cuando intentaba volver a la pista. (Formula 1)
Sainz no pudo pasar de la segunda curva cuando intentaba volver a la pista. (Formula 1)

"Lo siento chicos, lo siento de verdad". El impacto de Carlos Sainz se antojaba más un accidente de videoconsola por la dinámica de un monoplaza de carreras sorprendente y directamente lanzado contra el muro. Con voz apesadumbrada, el piloto pedía disculpas a su equipo por segunda vez en el fin de semana ruso. Pero no todo terminaba allí, porque los restos de un MCL35 afectaron a los del otro, perdiéndose por el desagüe la carrera de Lando Norris y de McLaren cuando aún no se había pasado de la tercera curva del Gran Premio de Rusia.

Sainz cometió su primer gran error de una temporada hasta ahora prácticamente impecable. Pero en esta ocasión se volvió en su contra uno de los puntos fuertes del piloto español: su agresividad en las salidas. El madrileño todavía no había perdido posiciones en ninguna arrancada de 2020, pero al evitar la primera pagó un alto precio, como también McLaren. “Es difícil encontrar puntos positivos después de este duro domingo, hace falta una noche para digerirlo antes de ver algo positivo de nuevo”, explicaba con una sonrisa de resignación al terminar tan aciaga jornada el responsable del equipo, Andreas Seidl. Era el primer 'rosco' del equipo en 2020.

Alguna vez tenía que llegar

“Tuve una mala salida de la zona sucia, que era terrible. Tenía poco 'grip' y todos los que salimos por la zona sucia fuimos lentos”, explicaba Sainz al final de la carrera, “en la curva dos encontré espacio para frenar tarde, en ese momento creo que me voy a tocar con el de mi derecha [Stroll], y decidí salir de la trazada”. La misma maniobra que intentaba ahorrar problemas fue su perdición. Sainz no quería perder posiciones ni tampoco ser sancionado por no cruzar la chicane artificial de retorno a la pista y no redujo la velocidad, tampoco tuvo margen para corregir, y se comió el muro. Verstappen había tomado el mismo camino un instante antes, y enseñó cómo hacerlo. “De todos modos, ha sido un error mío, he juzgado mal la velocidad de entrada al bolardo, el ángulo era excesivamente cerrado, había probado a ir por ahí en los libres uno, pero con un ángulo más abierto, así que me he equivocado”.

Por primera vez, Sainz perdía posiciones en los momentos iniciales de un gran premio de la presente temporada. De gran agresividad en sus salidas —uno de sus puntos fuertes: ha sido un factor clave en sus resultados en la Fórmula 1—. Pero esa misma combatividad en los primeros metros involucra un alto grado de riesgo. Hasta ahora, el español había salido bien parado. Sin embargo, la fortuna inició su despedida en el pasado Gran Premio de Toscana, aunque no en las primeras curva. Tarde o temprano, tenía que suceder. Fue en Sochi.

"El error fue suyo"

En el GP de Austria, Sainz salía octavo y en la primera vuelta mantuvo la misma posición. Una semana más tarde, también en el Red Bull Ring, conservó la tercera plaza, al completar el primer giro. En Hungría, pasaba desde el noveno de parrilla al octavo. Otro tanto sucedía en Silverstone. De séptimo a quinto en la primera, y de duodécimo a undécimo al terminar el primer giro. En España, mantuvo el séptimo, mientras que en Spa no pudo tomar parte en la prueba. En Monza, pasó del tercer al segundo en el primer giro. La suerte terminó en Mugello, al tocarse con Stroll, aunque había ganado tres puestos hasta el trompo que le mandó al fondo de la clasificación. Demasiado buena era la racha.

El de Sochi fue un incidente inhabitual para un piloto de carreras de alto nivel, acostumbrado a la mayor de las precisiones. Pero en su intento de no perder posiciones tras abandonar el trazado, Sainz no levantó el pie, con un error de cálculo con las peores consecuencias: embestir frontalmente contra el muro. “Carlos está un poco magullado, pero no tiene nada importante”, explicaba un lacónico Andreas Seidl, para quien todo estaba claro: el accidente había sido responsabilidad del piloto. “Carlos dijo que con el ángulo que afrontaba juzgó mal y tocó las barreras. Al final fue error suyo, así que sería erróneo culpar a nadie o nada más”.

Dos 'leñazos' seguidos

"Tenemos que estudiar los daños", explicaba el responsable de McLaren al terminar la prueba, preguntado por un segundo monoplaza seriamente dañado en dos carreras. "Desafortunadamente, ahí acabó todo para nosotros, en la curva dos de una larga carrera. Al final, no pudimos hacer nada, intentamos sobrevivir y esperar a algo más, otro coche de seguridad, pero no funcionó", explicaba sobre la carrera de Lando Norris, lejos de los puntos en esta ocasión. "Estamos decepcionados de salir de aquí con cero puntos, sobre todo con los resultados de los entrenamientos, seis y ocho, porque teníamos posibilidad de buenos puntos. Hay que aprender de aquí, pilotos equipo", remataba el siempre pragmático Andreas Seidl.

Para McLaren, el GP de Rusia supuso un duro golpe en su defensa del tercer puesto frente a sus inmediatos rivales. “Sin duda, el Racing Point es el coche más rápido desde el principio, y Renault ha dado un paso importante desde Spa. Nosotros tenemos el cuarto o quinto monoplaza, y parte de nuestra posición ha sido gracias a la ejecución de nuestros pilotos”. En Sochi, no hubo nada de ello. McLaren tiene ahora a Racing Point a dos puntos, y Renault a seis.

“Espero que el GP de Rusia me permita coger el ritmo que no he tenido en toda la temporada”, rogaba Carlos Sainz antes de comenzar el fin de semana. Negativo. La presente temporada avanza con tintes contradictorios para el español. Hasta Sochi, Sainz destacaba por la ausencia de errores en los diferentes parámetros de rendimiento de un piloto, pero trufados sus resultados por un desconcertante número de incidentes ajenos a su control y desempeño. El Gran Premio de Rusia se convirtió en la excepción que confirmaba la regla: otro incidente más, pero en esta ocasión no cabía mirar hacia el exterior para buscar su causa. Siempre hay una primera vez.

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