"No sé qué pasa entre Spa y yo": Carlos Sainz y su despechada relación con un circuito
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NO HA TOMADO LA SALIDA LOS DOS ÚLTIMOS AÑOS

"No sé qué pasa entre Spa y yo": Carlos Sainz y su despechada relación con un circuito

Spa es una de las tres pistas favoritas de Sainz, pero ha sido duramente castigado por un circuito donde solo ha logrado un punto y sin una sola vuelta en las dos últimas ediciones

placeholder Foto: Carlos Sainz tuvo que bajarse de su monoplaza sin siquiera poder llegar a la parrilla del GP de Bélgica. (Formula 1)
Carlos Sainz tuvo que bajarse de su monoplaza sin siquiera poder llegar a la parrilla del GP de Bélgica. (Formula 1)

“Carlos está teniendo uno de esos años donde si una cosa puede ir mal, va mal. Y eso que está pilotando magníficamente”. El expiloto y comentarista de Sky, Martin Brundle, sintetizaba la actual temporada de Carlos Sainz mientras este dejaba una estela de humo por la pista, camino de la parrilla. Al británico podía rematar que también se trataba de otro capítulo más en la desigual relación que une a circuito y piloto desde que el español llegara a la Fórmula 1. “Yo no sé que pasa entre Spa y yo…”, rumiaba un cejijunto Sainz, prematuramente vestido de paisano para participar desganado en los eventos previos a la carrera.

“Segundo año consecutivo en que no soy capaz ni siquiera de empezar la carrera aquí, uno de mis circuitos favoritos, y ni puedo competir”. En la Fórmula 1 moderna, prodigio de fiabilidad, resulta ya muy infrecuente no tomar la salida por problemas mecánicos. Pero que le suceda dos años seguidos al mismo piloto y en la misma pista entra en el libro de las curiosidades de la disciplina. Porque Sainz ha abandonado cuatro veces en seis años, con la agravante de no participar en la mitad de las pruebas. Spa sigue así castigando al español con un metafórico desquite desde que en 2014 el piloto domara el trazado belga con una de las actuaciones más aplastantes en su trayectoria. En Spa, desde entonces, a Carlos Sainz ni agua.

"No en una segunda carrera"

"Creemos que el abandono lo ha generado un problema en el motor, en un cilindro, aunque no me dejan decirlo, en un cilindro del motor". Ejemplo de discreción, Carlos Sainz delataba con su respuesta el hartazgo que corroboraban las palabras de Martin Brundell. Este año, todos los picotazos caen en su cresta. Y su motor. “No esperas un problema de una unidad de potencia y un fallo del escape en la segunda carrera de un motor”, se quejaba Sainz, quien ya había sufrido con el mismo tema en las dos carreras de Silverstone, más evidente en la segunda. Tras el cambio de unidad en Montmeló, parecía terminar la racha compartida con las paradas en boxes. "Es curioso, porque este motor iba muy bien, de hecho, es la segunda carrera del motor y ya parece que no va a durar mucho". ¿Penalizaciones también en el horizonte?

"Lo malo es que no es el primer problema, llevamos una temporada que, la verdad, es que no nos está dejando puntuar ni mostrar nuestro ritmo, por lo menos me desquité el sábado con una buena 'cuali', pero no hay nada que hacer". Efectivamente, de las siete carreras celebradas hasta el momento, solo el Gran Premio de España fue limpio para Sainz. En tres ocasiones, paradas en boxes. En otra, reventón de un neumático. En Silverstone, un motor que obligó a cambiar la configuración aerodinámica del MCL35 en la segunda prueba. Pero más sangrante es que una unidad nueva dure dos carreras. Que suceda en Spa confirma ese amor malamente correspondido entre circuito y piloto. Al menos, en la Fórmula 1.

Arrase de 2014

Antes de debutar con Toro Rosso, Carlos Sainz aplastó en esta pista a sus rivales como pocas veces en toda su carrera. En 2014, Helmut Marko le dio un ultimátum: o ganaba el campeonato, o fuera del Red Bull Junior Team. Con ellos, Sainz ya había logrado una victoria y un tercer puesto en esta pista en la Fórmula Renault. “Suzuka, Silverstone y Spa”, contestaba cuando le preguntaban el jueves por sus trazados favoritos. Pistas rápidas, de curvas de alta y media velocidad, muy del gusto personal del madrileño. En aquel 2015, en Spa, Sainz machacó en las World Series. Desde la pole, logró la victoria en la primera carrera con 17 segundos de ventaja sobre Pierre Gasly. En la segunda, ganaba nuevamente desde la pole con otros 12 segundos de ventaja. “Un fin de semana perfecto como este es un sueño para cualquier piloto”, reconocía Sainz al término. Parece que Spa no se lo ha perdonado desde entonces.

Sainz ya debe iniciar una vuelta de formación en esta pista con total aprensión. Acumula razones para ello ya desde 2015, cuando debutó con Toro Rosso. Camino de la parrilla se quedó sin potencia. El equipo logró resolver el problema, pero Sainz partió con dos vueltas de retraso. “Me gustaría disculparme con Carlos, ya que es la cuarta carrera seguida que no puede acabar por problemas técnicos”, reconocía el propio Helmut Marko tras el debut de Sainz con Toro Rosso en Spa y la Fórmula 1. A 11 vueltas del final, el equipo le llamó a boxes para ahorrar kilometraje. Spa había comenzado su desquite con el español. ¿2016? Su carrera duró poco más de una vuelta por un reventón que dañó y descolgó su alerón trasero, producto del incidente múltiple de la primera curva de Vettel, Raikkonen y Verstappen. Sainz había remontado desde la decimocuarta posición de parrilla hasta la séptima durante esa primera vuelta...

placeholder A pesar de encontrarse entre sus pistas favoritas, tampoco en el pasado Sainz ha tenido suerte en Spa. (EFE)
A pesar de encontrarse entre sus pistas favoritas, tampoco en el pasado Sainz ha tenido suerte en Spa. (EFE)

Dos años, ni una sola vuelta

2017 y Spa le dieron una tregua al español, pero sin excederse demasiado. Terminó décimo, “una manera de resarcirme un poco por los otros años, un circuito en el que siempre he ido cómodo”, explicaba entonces ingenuamente Sainz ante tan magro consuelo, exiguo respiro para lo aún le esperaba en los años siguientes, único punto logrado en el trazado belga hasta hoy. Porque el trazado belga aún no se había ensañado lo suficiente con el piloto

Ya con Renault, sufría problemas inexplicables en los entrenamientos. El monoplaza había transformado su comportamiento de forma inesperada a la hora de la verdad: decimosexto de parrilla. Sainz solapaba la telemetría de la vuelta de preparación de entrenamientos clasificatorios del viernes con la del sábado. Ni el equipo ni el piloto entendían tantas divergencias. Renault aprovechó para penalizar a Sainz, que salió desde el fondo de la parrilla. Remontó hasta la undécima posición. Desde entonces, Carlos Sainz no ha vuelto a dar una sola vuelta en el Gran Premio de Bélgica.

Porque la pasada temporada la pista se ensañó particularmente con el piloto, quien solo pudo dar una vuelta en los entrenamientos oficiales por una bandera roja. Se quedó en el Q1. De nuevo en la vuelta de preparrilla otro problema mecánico le dejó inédito para la carrera. Como este pasado domingo. “Yo no sé que pasa entre Spa y yo…”. Quién sabe, podría haber resultado peor bordo del Ferrari actual. Visto lo visto, sería un detalle que aflojara su soga sobre el cuello de Carlos Sainz en 2021…

“Carlos está teniendo uno de esos años donde si una cosa puede ir mal, va mal. Y eso que está pilotando magníficamente”. El expiloto y comentarista de Sky, Martin Brundle, sintetizaba la actual temporada de Carlos Sainz mientras este dejaba una estela de humo por la pista, camino de la parrilla. Al británico podía rematar que también se trataba de otro capítulo más en la desigual relación que une a circuito y piloto desde que el español llegara a la Fórmula 1. “Yo no sé que pasa entre Spa y yo…”, rumiaba un cejijunto Sainz, prematuramente vestido de paisano para participar desganado en los eventos previos a la carrera.

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