"Es una gran lástima": cómo Álex Palou murió matando en las 500 Millas de Indianápolis
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Acabó chocando contra el muro

"Es una gran lástima": cómo Álex Palou murió matando en las 500 Millas de Indianápolis

Ganar las 500 Millas de Indianápolis no es una tarea fácil y Palou lo ha vivido en sus carnes, pero a pesar de su accidente también dejó su sello con unos adelantamientos impresionantes

placeholder Foto: Álex Palou se quedó sin luchar por la victoria al perder el control de su monoplaza y chocar contra el muro.
Álex Palou se quedó sin luchar por la victoria al perder el control de su monoplaza y chocar contra el muro.

"Es una gran lástima. El coche estaba increíble”. Ganar las 500 Millas de Indianápolis no es una tarea fácil y Álex Palou lo ha vivido en sus carnes este domingo. Sorprendía la enorme confianza que mostraba en su monoplaza y en sus posibilidades de ganar en su primer año en los óvalos, pero su carrera fue más dura de lo que el propio Palou pensaba. Tal fue así que su ambición le cegó en su mejor momento de la carrera y pagó la novatada perdiendo el control de su monoplaza cuando luchaba por la octava plaza y tenía opciones de ganar. El piloto catalán decía adiós de la peor forma. Con un error de pilotaje. Pero lo que le puede quedar por dentro al joven piloto es que esto ha sido una lección aprendida de cara al brillante futuro que tiene por delante en este campeonato porque, a pesar de su abandono, pudo dejar su sello.

Aún así, la realidad es que Palou tenía motivos para creerse capaz de todo este domingo. Venía de ser la gran revelación de los entrenamientos y de la clasificación. Todo ello pese a su condición de rookie e inexperto por la falta de pretemporada y llegar de otro campeonato completamente diferente. Además, pertenecía a una estructura modesta como es Dale Coyne Racing with Team Goh. A pesar de ello se situó entre los más rápidos y se ganó su plaza en el Fast Nine. En esa sesión marcó la vuelta más rápida del día y solo un problema en el monoplaza pudo frenar su progresión en las siguientes tres vueltas para lograr la pole. Una proeza tanto para el piloto de 23 años como para su equipo. Palou podrá decir a pesar de su abandono, 'que me quiten lo bailao'. No terminó como quería, pero sabe que demostró su talento.

De menos a más

Palou arrancaba séptimo con ganas de llegar cuanto antes a la cabeza de carrera y saber combatir las muchas dificultades y accidentes que siempre hay en la cita americana. Pero su inicio no fue bueno. El catalán empezaba algo nervioso por su falta de experiencia en el óvalo ante los grandes especialistas americanos y perdía alguna posición. El español parada arriba parada abajo se situaba por la zona media de la parrilla constantemente, pero no le llegaba a alcanzar para colarse entre los mejores. En la vuelta 50 Palou era duodécimo y ya pedía por radio que le pusieran más alerón delantero, porque el coche tenía subviraje cuando entraba en el rebufo de un rival. Todo sin saber lo que estaba por llegar. En los primeros 100 giros pudo sobrevivir a la complejidad de los óvalos pero no se vislumbraba ese Palou rápido y combativo que se vio en los entrenamientos. Sin embargo tras una nueva parada y el fin de una bandera amarilla todo cambió

Salió en la 13º posición y apareció en escena el mejor Palou. Como si de un experimentado de los óvalos se tratase comenzó un festival de ritmo y adelantamientos que dejaban boquiabierto a cualquiera que siguiera la retransmisión en la cámara del español. Palou ya había avisado por radio durante la bandera amarilla que quería adelantar y lo hizo a la perfección. En la vuelta 106 pasó a Jack Harvey para ser duodécimo, su siguiente víctima fue Tony Kanaan, luego Ryan Hunter-Reay en la 110 y para acabar Colton Herta en la 114. En apenas cinco vueltas se quitó de encima a cuatro pilotos. Palou era noveno y quería más. Estaba más cómodo y motivado que nunca y no dudó en ir a por su siguiente objetivo, Newgarden. Todo un campeón de la Indy 500. "O lo haces bien en los óvalos o los americanos no te quieren", decía Palou en una entrevista con este medio. Y así se lo tomó.

Tras varias vueltas presionando completamente pegado a la trasera de su rival, pero sin encontrar el hueco, intentó lanzar el ataque definitivo, sin embargo en plena preparación para colocarse octavo se chocó contra el muro de la curva 1 en la vuelta 122. El sueño llegaba a su fin de la peor manera. "Estaba muy cómodo, intentando de adelantar a Newgarden. Es una pena para el equipo y para los patrocinadores porque podíamos estar muy bien al final. Lo siento por el equipo”, comentó tras el incidente. La realidad es que este resultado Palou debe tratarlo como un aspecto positivo y una lección aprendida. “He aprendido mucho y ha sido divertido. Poco a poco he ganado confianza. Aunque ahora estoy triste, quizás dentro de una hora estoy mejor", reconoció.

Álex Palou terminó el día dejando un mensaje de disculpas en redes sociales. "Oh chico ... que vergüenza. Lo siento mucho por todo el equipo y todos los que nos acompañaron durante estas dos semanas", comentó en la misma línea que tras su incidente. "Estoy bien, solo un poco triste. Pero volveré más fuerte para el próximo fin de semana". El catalán sabe que deberá seguir con este ritmo en lo que resta de curso en la IndyCar para ganarse la renovación con el equipo Dale Coyne Racing y continuar así en la competición americana en 2021. Aunque después de lo conseguido en Indianápolis, a pesar de su abandono, y el podio en su tercera carrera IndyCar en Road America, ofertas seguro no le van a faltar porque Palou se ha convertido en la sensación del campeonato.

"Es una gran lástima. El coche estaba increíble”. Ganar las 500 Millas de Indianápolis no es una tarea fácil y Álex Palou lo ha vivido en sus carnes este domingo. Sorprendía la enorme confianza que mostraba en su monoplaza y en sus posibilidades de ganar en su primer año en los óvalos, pero su carrera fue más dura de lo que el propio Palou pensaba. Tal fue así que su ambición le cegó en su mejor momento de la carrera y pagó la novatada perdiendo el control de su monoplaza cuando luchaba por la octava plaza y tenía opciones de ganar. El piloto catalán decía adiós de la peor forma. Con un error de pilotaje. Pero lo que le puede quedar por dentro al joven piloto es que esto ha sido una lección aprendida de cara al brillante futuro que tiene por delante en este campeonato porque, a pesar de su abandono, pudo dejar su sello.

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