TRAS EL RECURSO DE LA FIA ESTALLA LA POLEMICA

En la Fórmula 1 estalla la guerra civil: por qué (casi) todos van a por el "Mercedes Rosa"

Tras la resolución de la FIA a la reclamación de Renault sobre el RP20 de Racing Point ya no solo es Renault quien cuestiona la legalidad de llevar a cabo una copia de otro monoplaza

Foto: El RP de Racing Point está ya en el punto de mira de varios equipos, no solo Renault (EFE)
El RP de Racing Point está ya en el punto de mira de varios equipos, no solo Renault (EFE)

“No es una preocupación ahora, de lo que nos preocupamos es de nuestro siguiente paso como equipo, en la fiabilidad y otras cosas. Hay un reglamento claro para este año, así que asumo que todo es legal, y no hay por qué quejarse de nada”. Desde que en la pretemporada apareció el RP20 de Racing Point se especuló con la inevitabilidad de que algún equipo reclamaría al “Mercedes Rosa” tan pronto como fuera posible. Entonces, Andreas Seidl y McLaren dejaron clara su postura de no entrar en esta guerra anunciada. El equipo británico anunció en Silverstone su disposición para unirse Renault, Ferrari y Williams en la apelación a la primera y sorprendente resolución de la FIA sobre el asunto de los conductos de frenos del RP20. Sin embargo, McLaren anunciaba a última hora que, finalmente, no entraría en la disputa

Poco importaba. Renault y Ferrari siguen adelante. “Es como copiar en un examen. Están los que copian el examen y los que aprueban para que otros les copien” se reafirmaba estos días Mattía Binotto. En la Fórmula 1 se ha desatado una suerte de guerra civil con dos bandos declarados, con Mercedes declarándose mediador. La cuestión de fondo no va ya de unos simples conductos de frenos, sino de una filosofía de competición entre equipos/constructores con sus propios diseños de monoplaza. Y porque están en juego millones de euros y esquemas de dependencia políticas entre equipos.

Otman Szatnauer respondió duramente a Zak Brown cuando este cuestionó el proyecto global de Racing Point (REUTERS)
Otman Szatnauer respondió duramente a Zak Brown cuando este cuestionó el proyecto global de Racing Point (REUTERS)

El cuento de hadas

Renault reclamó en el Gran Premio de Austria los conductos de refrigeraron de frenos del RP20, aunque desde el fabricante francés sospechan también de otros elementos. En este caso, su diseño interno exigía algo más que fotografías de terceros para un sistema tan específico. En Silverstone, la FIA resolvía la reclamación en la que efectivamente rechazó que Racing Point disfrutara de la propiedad intelectual del elemento reclamado. Es más, Mercedes había suministrado un juego completo el pasado 6 de enero. Por lo tanto, el concepto estaba basado en el de Mercedes.

Pero con rocambolescas conclusiones la FIA admitía la posibilidad de continuar utilizando dichos sistemas. Los 400.00 euros de multa y los 15 puntos retirados se consideraban ya irrelevantes para los rivales. ¿Cómo un elemento técnico que se confirma fue suministrado por Mercedes puede ser utilizado el resto de la temporada? Semejantes conclusiones levantaron en armas a varios equipos. Antes, Ferrari ya había remitido a la FIA una carta y petición de aclaraciones. "Ya hemos aclarado ese cuento de hadas que se nos ha contado durante meses por alguien que tuvo una visión, se compró una gran cámara y con las fotos construyó un coche con el que pueden luchar en el podio", resumía irónicamente el propio Andreas Seidl, quien se ha manifestado más claramente en últimas fechas al respecto, aunque se haya abstenido de participar en la apelación.

Los tonos se disparan

En 2020, Racing Point ha ganado casi segundo y medio calcando el diseño del W10 de Mercedes de 2019. El equipo británico abandonaba el concepto de ‘rake’ (diferencia de altura del frontal y parte trasera sobre el suelo) elevado mantenido por todos los diferentes equipos en estos últimos años, para seguir la vía que Mercedes había defendido en solitario con un bajo ‘rake’ mantenido desde 2014. El fabricante alemán no solo suministra las unidades de potencia y suspensiones. Para muchos, este paso adelante en su colaboración era otro fruto de la singular relación que une a Lawrence Stroll y Toto Wolff, quien recientemente se convertía en accionista minoritario de Aston Martin, marca británica adquirida este último año por Stroll y que dará nombre e Racing Point a partir de 2021.

El ambiente en Silverstone explotó. “Se decía que se había copiado el coche con fotos, pero si lees el documento de la FIA, es evidente que eso es basura. Está claro que habría que empezar a cuestionar otras partes del coche de nuevo, es solo la punta del iceberg”. Otmar Szatnauer, responsable de Racing Point, le dedicaba al americano una buena salva, entre otras críticas. “No tiene ni la menor idea de lo que habla. Cero. Estoy sorprendido de lo poco que sabe de las reglas de la Fórmula 1. Me parece que sabe más de coches históricos que de Fórmula 1”. Pero la traca final llegaba con un duro comunicado del propietario de Racing Point, Lawrence Stroll. “No he mentido en mi vida, en nada, y estas acusaciones son completamente inaceptables y falsas. Mi integridad y la de mi equipo está fuera de toda duda”, denunicaba Stroll en un largo comunicado donde, además de cargar contra sus perseguidores, también señalaba a la FIA por su débil definición del marco legal de aquellas partes que se podían adquirir o no de otro equipo. “Están arrastrando nuestro nombre por el barro, y no aceptaré esto. Tomaré todas las medidas necesarias para demostrar nuestra inocencia”.

Dónde está el límite

Racing Point también acudirá a la Corte Internacional de Apelación, aunque para defender su inocencia. Se inicia así un complejo proceso legal. En el fondo late una cuestión más profunda y sensible que la paternidad de simple sistema de refrigeración de frenos. El ahorro económico que supone apostar por diseños de terceros es la menor de las ventajas cuando forman parte de conceptos técnicos globales que, como en el caso de Racing Point, parten de una base ganadora. Como el equipo británico está confirmando, semejante salto cualitativo también supone obtener beneficios económicos por resultados en detrimento de quienes apuestan por sus propios diseños, aunque sean también inspirados con fotografía de terceros. Este asunto va de determinar dónde se traza la línea de frontera. La FIA ya ha empezado a marcarla para el próximo año.

Andreas Seidl sintetizó la cuestión durante el pasado Gran Premio de Hungría, defendiendo la idea cardinal de la propiedad intelectual en los diseños de cada monoplaza. “Es importante y clave clarificar este asunto por parte de la FIA y la Fórmula 1, para definir cómo quieren que esta sea en el futuro, si quieren una Fórmula 1 hacia un campeonato de copias, un Mundial con tres constructores o fabricantes. Nosotros pensamos que no es el camino correcto y que no es sostenible". Aunque se baje del carro a última hora, McLaren también le ha visto las orejas al lobo.

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