las necesidades de financiación del equipo

¿McLaren en venta? El coronavirus, el último torpedo en una larga lista de percances

Desde Gran Bretaña se insinúa que McLaren podría vender parte de su capital, posibilidad factible ante la situación del grupo, decisiones recientes y el rendimiento de los últimos años

Foto: El Mclaren Technology Centre en Woking, la sede del equipo británico (REUTERS)
El Mclaren Technology Centre en Woking, la sede del equipo británico (REUTERS)

¿Quieren vender los accionistas de McLaren una parte del capital social del equipo? Independientemente de las informaciones surgidas en Gran Bretaña, el coronavirus se ha convertido en ese 'cisne negro' del economista Nassin Thaleb que está haciendo tambalear la salud financiera del equipo. El futuro dirá hasta qué impacto o cuáles pueden ser sus consecuencias.

¿Está tocada su línea de flotación o se trata de lograr financiación para afrontar con fortaleza la nueva era que comienza a partir de 2021? La pandemia actual ha sido el último torpedo que ha golpeado al equipo británico, ya debilitado tras años de sucesivos impactos, y que ha acentuado el efecto cumulativo de errores estratégicos o fracasos deportivos, además de un modelo económico de la Fórmula 1 que ha dejado tiritando a casi la mitad de la parrilla. La pregunta a medio o largo plazo es: ¿busca financiación para acometer los próximos proyectos (Indycar, quizás Le Mans) o entra dentro de la órbita de un Williams?

Brown está asumiendo la crisis del coronavirus y de resultados de McLaren en los últimos años
Brown está asumiendo la crisis del coronavirus y de resultados de McLaren en los últimos años

Vender, una posibilidad

El portal de Sky New lanzó la noticia de una posible venta como posible herramienta, entre otras, de captación de capital. “Las fuentes señalan que la idea está en una etapa conceptual junto a otros sistemas de financiación, incluyendo la posibilidad de captación de capital de los actuales poseedores de bonos”. Las mismas fuentes señalan que no se trata de poner en venta la mayoría del capital de McLaren Racing, es decir, el equipo de carreras, sino un “20 o 30%” de dicho capital". En el equipo británico rechazaron hacer cualquier comentario al respecto. Si McLaren vendiera, se abre el interrogante del posible grado de control de unos nuevos accionistas en el equipo. De momento, quizás sea ir demasiado lejos.

“No tengo la capacidad de continuar a cualquier coste en la Fórmula 1”, declaraba recientemente Zak Brown en plena crisis del coronavirus. "Somos una gran marca, una marca icónica, pero no tenemos una chequera ilimitada. Tengo unos límites para los objetivos que me han dado los accionistas y tengo que crear valor para ellos. Podéis imaginar que nuestro negocio de coches de calle, como la mayoría de los negocios ahora mismo, se ha detenido en el corto plazo”. El parón del coronavirus ha afectado seriamente a McLaren Automotive, la filial de superdeportivos y grueso del grupo, que anunciaba recientemente una reestructuración de su plantilla global, que afecta a 70 personas del equipo de Fórmula 1. Norbert Seidl anticipaba que la entrada en vigor del techo presupuestario para 2021 requerirá más ajustes. La posible venta de parte de una parte del capital de McLaren también insinúa que no se ha logrado la ayuda financiera adficional perseguida ante el Gobierno británico ni los tenedores de bonos del equipo tampoco han dado luz verde a otras opciones.

La experiencia con Honda ha pasado factura al equipo británico. (REUTERS)
La experiencia con Honda ha pasado factura al equipo británico. (REUTERS)

El impacto de un negocio muy caro

El economista egipcio Nassim Thaleb acuñaba el término ‘cisne negro’ para describir hechos inesperados por su improbabilidad o imposibilidad de predicción, y que deparan graves repercusiones. Tanto está poniendo el coronavirus contra las cuerdas a los equipos que Liberty y la FIA ha logrado una reestructuración de la Fórmula 1 impensable hace unos meses. Williams se ha ofrecido públicamente, Lawrence Stroll y su consorcio han salvado a Force India, Haas ha rechazado estar en venta a pesar de sus dificultades y McLaren parece necesitar ahora espinacas financieras.

“Habría que analizar las razones fundamentalmente de por qué no han rendido, ya sean financieras, la estructura o su enfoque”, respondía recientemente Ross Brawn ante el anuncio de venta de Williams. “Por ello hace falta entenderse (esas razones), pueden ser financieras y con apoyo extra pueden ser más competitivos. Pero los dos equipos (McLaren y Williams) han tenido un mal rendimiento, si McLaren hubiera ganado campeonatos y estuvieran como hoy, dirías que hay algo mal en la Fórmula 1, pero en realidad McLaren ha sido un equipo muy pobre en los últimos años y la Fórmula 1 es brutal”. Efectivamente, habría que remontarse a una serie de decisiones estratégicas que han traído al equipo británico hasta el ‘cisne negro’ del covid.

En el caso de McLaren, a su situación específica se unía lo costoso del negocio, especialmente desde el nacimiento de la era híbrida, decantado el dominio en pista hacia los fabricantes de ellas, como Ferrari y Mercedes. Súmese a ello un esquema económico que reparte casi el 50% de lo ingresos comerciales entre aquellos equipos y Red Bull. El terreno se ha ido abonando para los estragos. Pero en su caso, McLaren ya contaba con unos singulares ‘méritos’ que le han llevado hasta el momento actual y que se remontan a varios años atrás.

La última etapa de Ron Dennis con McLaren y Honda inició una dura caída de resultados y números (REUTERS)
La última etapa de Ron Dennis con McLaren y Honda inició una dura caída de resultados y números (REUTERS)

La cascada de varios años

Quizás todo empezara a larvarse en 2007 y desde ahí llegó todo en cascada. McLaren recibió cien millones de dólares como sanción por el 'Spygate'. Ron Dennis acabó fuera del equipo. Durante cursos enteros se produjo una dura lucha interna para su retorno, hasta que logró retirar a Martin Withmarsh, que había tomado su puesto. McLaren perdió su condición de socio prioritario con Mercedes. Necesitaba otro fabricante para la nueva era y cncontró su príncipe azul en Honda. Pero el príncipe salió rana.

La decadencia de McLaren fue dramática ante la impotencia de Honda para afrontar la tecnología híbrida. Dennis seguía en su nube comercial de glorias pasadas y se movía por el mundo con el McLaren de los 80/90 en su cabeza. La cartera de patrocinadores 'premium' se fue despidiendo al hilo de los fracasos en la pista. En medio de la hecatombe deportiva, abandonaban el barco patrocinadores históricos como Tag Heuer (camino de Red Bull) o Hugo Boss. Dennis, además, se enzarzó en una pugna personal y legal con los accionistas de toda la vida. Fue depuesto como CEO. Con la marcha de Honda se descubrió la inoperancia técnica de una organización ensimismada en el pasado.

La llegada de Zak Brown añadió pragmatismo. Para detener la hemorragia comercial era necesario divorciarse de un Honda que hoy, paradójicamente, gana con Red Bull. McLaren perdió la aportación economíca que recibía del gigante japonés y el suministro gratis de sus motores. Con Renault se paga la factura, como en el futuro a Mercedes. Tras los deprimentes resultados deportivos hasta 2018, sería interesante analizar su impacto en los libros de cuentas de McLaren. El ‘cisne negro’ del coronavirus está ahora echando más sal a la herida. El futuro dirá si tiene cura.

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